La mitad de la ejecutiva dimite tres días antes de la renovación de la dirección
18 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La tensión es máxima en la CUP. La formación independentista y antisistema, que hasta hace dos semanas mantenía un pacto con Convergència y Esquerra para caminar hacia la independencia, puede partirse en dos. Los anticapitalistas son víctimas de la división que ha provocado el hecho de haber tenido en sus manos dos de las decisiones más relevantes de los últimos meses en Cataluña: la decapitación política de Artur Mas y el veto a los presupuestos de la Generalitat.
La crisis estalló el viernes con toda su crudeza, cuando seis de los 15 miembros de la dirección presentaron su dimisión irrevocable. La renuncia supone un desafío a la dirección porque llega solo tres días antes de que la CUP ponga en marcha el proceso de renovación de su cúpula. Los dirigentes salientes, Ester Rocabayera, Guim Pros, Joel Jové, Omar Diatta, Roger Castellanos y Tomàs Sayes (ninguno es diputado), acusaron a sus compañeros de dirección de prácticas «sectarias» y «maquiavélicas». La mayoría de ellos son próximos a la corriente Poble Lliure, la que se ha significado como la más pactista y proclive a la investidura de Mas y a aprobar los presupuestos.
Lo que la dimisión deja al descubierto es una lucha interna entre las dos grandes corrientes, Poble Lliure y Endavant. Esta última, la rama dura de la formación, la más anticapitalista y revolucionaria e intransigente con los pactos con Convergència. Hasta la fecha, es la que está imponiendo sus tesis (en la investidura de Mas y en el veto a los presupuestos), de ahí que Poble Lliure haya lanzado un órdago.
Lo que subyace tras el conflicto es una dura batalla ideológica. Están los que creen que con el no a la investidura de Mas y vetando las cuentas de la Generalitat pueden hacer descarrilar el proceso soberanista y los que entienden que la secesión no se puede alcanzar de la mano de Convergència y que son antisistema por encima de cualquier otra consideración. «Si tenemos contradicciones, trabajémoslas, pero que nadie nos pueda decir que somos el freno del proceso independentista», afirmaron los miembros de Poble Lliure. La carta que enviaron el viernes los seis dimisionarios alerta de que la CUP se está «alejando de la estrategia independentista».
Cuestión de confianza
En esencia, la pelea ahora en la CUP está en qué decisión tomará cuando el presidente Carles Puigdemont se someta a la cuestión de confianza en septiembre. Si la renovación de la cúpula mantiene los equilibrios actuales que reflejan el sentir de las bases, Puigdemont tendrá que convocar elecciones.
Ante esa tesitura, Poble Lliure, que ha recibido el respaldo de Esquerra, Convergència y la ANC, empieza a maniobrar para que haya un giro. Aunque tampoco es descartable que el partido acabe roto y una de las escisiones apoye a Puigdemont para salvar el proceso. Ya en diciembre, no dejó de sorprender cuando la asamblea de la CUP se pronunció en Sabadell sobre si apoyaba o no la investidura de Artur Mas y salió un más que sospechoso empate a 1.515. La patata caliente recayó en el consejo político, donde Endavant impuso su ley.
Empresarios de Cataluña acusa a Puigdemont de manipular datos para esconder los efectos del proceso soberanista
Empresarios de Cataluña acusó el viernes al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de «manipular datos para esconder los efectos empresariales del proceso» soberanista, tras negar este que en Cataluña hubiera una «fuga de empresas» por culpa del proceso soberanista, como había asegurado el pasado lunes el presidente de la patronal Fomento del trabajo, Gay de Montellà.
Empresarios de Cataluña, que agrupa a empresarios y profesionales de la empresa, explicó en un comunicado que entre los años 2012 y 2015, según datos del Registro Mercantil, el saldo (la diferencia entre la salida y la entrada de empresas) en Cataluña es de -1.121 y de +1.543 en Madrid, y no de -815 y de -1.035, respectivamente, como aseguró el jueves el presidente catalán, con lo que concluye que «los datos de fuga de empresas son claros».
Puigdemont había señalado que en el 2015 Cataluña perdió 815 domicilios fiscales de empresas mientras que Madrid, «donde no consta que haya un proceso soberanista», dijo, fueron 1 .035.
La asociación empresarial culpa a Puigdemont de «manipular los datos, pues con el proceso soberanista, el crecimiento económico de Cataluña ha sido menos de lo que podría haber sido», y señala a «la crisis institucional generada por los Gobiernos separatistas de Mas y Puigdemont, la dependencia de los anticapitalistas de la CUP y los antisistema de Colau» de cambiar la imagen de Cataluña en España y en el mundo.
El presidente de Empresarios de Cataluña, Josep Bou, afirma que «Cataluña hubiera prosperado mucho más en los últimos años y hubiese consolidado su liderazgo en España y Europa si el proceso no hubiese generado incertidumbre, tanto económica como jurídicamente, que lo único que han provocado es un freno en la inversión», a pesar del aumento de la inversión en toda España.
Estas declaraciones están en sintonía con las de Fomento del Trabajo, cuyo presidente también había señalado que no solo había una fuga importante de empresas sino que el proceso soberanista estaba alejando inversiones extranjeras.
Dos familias muy influyentes y nueve grupos
Nacida en 1987 en los ayuntamientos, la Candidatura de Unidad Popular (CUP) está integrada por once pequeñas organizaciones. Las dos más influyentes y las que están librando un dura batalla por el control interno son Poble Lliure y Endavant. La primera es heredera del Movimiento de Defensa de la Tierra, el que fuera brazo político de la desaparecida banda terrorista Terra Lliure. Antepone la independencia a cualquier otra reivindicación, lo que le ha llevado a apoyar la investidura de Mas y a estar en contra del veto a los presupuestos. Endavant, en cambio, es una formación de corte revolucionario, anticapitalista y antisistema. Son los duros de la CUP y Anna Gabriel es su portavoz más visible. Ella es señalada como la más blanda entre los halcones. Han impuesto su negativa a investir a Mas y su veto a las cuentas de la Generalitat. También forman parte de la CUP otros grupos trotskistas, sindicalistas radicales y próximos a movimientos okupas.