De Alfonso: «Albert Rivera vino a verme y me pidió que le diera alguna cosa»

El director de la Oficina Antifraude de Cataluña rechazó dimitir en su comparecencia ante el Parlamento catalán. El líder de Ciudadanos ha reconocido el encuentro, pero asegura que fue para que actuase «de forma independiente contra la corrupción y el fraude»

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De Alfonso asegura que los partidos le están usando como «cabeza de turco» El director de la Oficina Antifraude de Cataluña comparece en la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament
Europa Press

Daniel de Alfonso rindió cuentas este jueves ante la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament tras hacerse públicas unas comprometidas grabaciones que recogen sus conversaciones con el ministro del Interior en el 2014. El director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), que rechazó dimitir y denunció que la comparecencia se parecía más a un «juicio sumarísimo», comenzó su intervención abroncando a todos aquellos que han «lanzado injurias y calumnias» contra él y dejó caer ante los diputados catalanes sombras de sospecha contra varios de los partidos que ahora piden su destitución. «No sean hipócritas», condenó.

«El señor Rivera me vino a ver y me dijo que me apoyaría, pero me pidió que les diera alguna cosa -declaró-. Me reúno con todos los que me lo solicitan y eso queda ahí». Mantuvo De Alfonso un tenso cara a cara con la presidenta del grupo parlamentario de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que tomó la palabra para cuestionar su continuidad en el cargo de director. «La señora Arrimadas me pregunta si sigo siendo idóneo: usted sabe que sí», afirmó tajantemente, subrayando que la lealtad no la tiene al ministro del Interior, ni a su grupo político, ni a ninguno de los que han intervenido. «La lealtad la tengo al cargo». 

Horas después, el líder de Ciudadanos ha reconocido una reunión con el director de la OAC en el 2013 en la que le habría trasladado «la necesidad de actuar de forma independiente contra la corrupción y el fraude en Cataluña».

A través de un comunicado, Albert Rivera ha contestado a las declaraciones de De Alfonso, que ha asegurado en el Parlamento de Cataluña que el presidente de Ciudadanos lo visitó en su despacho y le prometió «apoyo en todo» a cambio de que le diera «alguna cosa».

Rivera, que ha conocido las declaraciones de Daniel de Alfonso nada más aterrizar en Santa Cruz de Tenerife, ha retrasado media hora la comparecencia de prensa que tenía prevista ante los medios en el marco de la campaña electoral. 

El director de la Oficina Antifraude de Cataluña insistió en que suele reunirse «con todos» los partidos, «también con C's», y desveló que cuando Albert Rivera fue a visitarlo a su despacho, le dijo que no se preocupase. «Que no tendríamos problemas, que me apoyarían en todo, aunque habíamos tenido discusiones aquí, pero que yo tenía que entender que también les tenía que dar alguna cosa», detalló.

En su intervención posterior, Arrimadas contraatacó. Le acusó de haberse comportado en la comisión «como un hombre herido y acorralado» y le reprochó intentar negar la gravedad de los hechos arremetiendo contra los grupos parlamentarios: «No le va a salir bien la jugada. No tenemos el mismo concepto de los que debe ser una oficina antifraude».

Se reunió con todos los partidos

«Soy un instrumento que están utilizando para cargarse la democracia con la apariencia de ser demócratas», protestó De Alfonso, que advirtió a Bonvehí, de Convergència: «Si con alguien me he reunido yo es con la gente de su grupo, aunque solo sea porque están en el Govern». Defendió como algo «normal» sus reuniones con todos los partidos, porque «no hacerlo sí sería negligente, sería mirar para otro lado, no quererme enterar», y aseguró que de todas sus reuniones guarda sus «esquemas y fichitas». Considera «antiético» hacer públicos los contenidos, aunque «no delictivo», porque él es uno de los interlocutores: «La tentación es grande, pero no lo voy a hacer».

«Tarde o temprano algunos de ustedes van a pasar ese mismo calvario, porque cualquier día los grabarán a ustedes en cualquier reunión, no les quepa duda», amenazó. «Si eso ha ocurrido en el despacho del ministro del Interior, qué no puede pasar en un bar, no quiero ni pensarlo», agregó, molesto por las acusaciones de conspirar para fabricar casos de corrupción. «Les aseguro, y no es ninguna amenaza, que esos mismos términos y esos mismos tonos se han empleado en otras tantas numerosísimas reuniones con otros tantos numerosísimos dirigentes -añadió-. Por supuesto, también con el equivalente del señor ministro del Interior en Cataluña».

«Han entrado en mi casa»

Al parecer, este miércoles, alguien entró en su domicilio. Así lo aseguró durante su comparecencia, donde explicó que «la alarma que todas las mañanas se conecta estaba desconectada». Explicó a continuación que en varias ocasiones ha pedido «barridos» de su casa y de su coche, y que ha tenido que cambiar de teléfono móvil y de módem hasta tres veces en un año y medio, por seguridad.

De Alfonso recibió este jueves unos mensajes de móvil del director de un curso en el que participó en Alicante, experto en servicios de inteligencia. Según el director de la OAC, esa persona le confirmó que, cuando él participó en dicho curso, fue objeto de un seguimiento por parte de «cuatro personas de Cataluña, dos de un grupo y dos de otro».

Dimisión

Todos grupos del Parlamento catalán, excepto el PP, coincidieron en reprochar a De Alfonso este jueves que no haya dejado su cargo tras publicarse las grabaciones en las que habla con Fernández Díaz sobre la presunta búsqueda de casos de corrupción de ERC y CDC, cuyo candidato, Francesc Homs reclamó el compromiso de todas las formaciones para crear una comisión de investigación en el Congreso con el objetivo de llegar hasta el final sobre la filtración de las conversaciones.

En su defensa, De Alfonso insistió en que los partidos están utilizándolo como «cabeza de turco» en una sobreactuación política ante la inminencia de las elecciones generales del domingo. «Lo que está en juego es el triunfo electoral de unas elecciones. Pues bien, eso y no otra cosa es lo que se esconde detrás de esta campaña que lamentablemente ha conducido a algunos a tratar de sacar provecho de ella», les reprochó. «Son ustedes los que, sin haberme tan siquiera escuchado, deciden poner en marcha el mecanismo de mi cese con el fin de apartar de la gestión de la Oficina Antifraude a un incomodísimo director y de este modo evitar que siga poniendo en orden todo lo relativo a la corrupción», les echó en castro.

Derecho a la intimidad

Reprochó además a los diputados catalanes que no hayan puesto su atención en la violación a su derecho a la intimidad: «En lugar de eso se han dado por buenas unas conversaciones que se han obtenido de manera delictiva y que de manera también delictiva han sido posteriormente distribuidas». Ni él las grabó, ni él las ha puesto en circulación, apuntó, y se reivindicó como un hombre digno que nunca ha cedido ante «los no pocos intentos fallidos de torcer» su voluntad.

La CUP exige «sellar» la oficina

Previamente a la intervención de De Alfonso, Anna Gabriel manifestó que «la oficina tendría que estar sellada, prevenida de que entre alguien a destruir pruebas». Quiso saber, además, por qué no se han tomado «medidas urgentísimas a nivel cautelar» para evitar la destrucción de discos duros o de otro tipo de materiales con información comprometida. Manifestó que existe una «base ética evidente» y que «recoger instrucciones directas de un ministro del Interior no solo puede ser constitutivo de delito, sino que es un insulto a cualquier consideración de independencia de otros poderes».

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