Escocia quiere negociar directamente su futuro con la Unión Europea

El gobierno de Nicola Sturgeon emprenderá conversaciones conBruselas para poner en marcha un segundo referendo sobre su independencia


Redacción / La Voz

El riesgo de secesión interna en el Reino Unido dio ayer sus primeros pasos. Escocia pretende negociar directa, e inmediatamente, con Bruselas y otros países europeos su futuro en una Unión sin el Reino Unido, a la vez que rebusca en la legislación atajos para convocar un segundo referendo de independencia. También el Sinn Féin quiere convocar otro referendo, pero este para votar la unidad de Irlanda del Norte con la República irlandesa del sur.

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, convocó ayer de urgencia a su Gabinete para decidir «los pasos a seguir» a la luz de los resultados en la región: el 62 % escoceses votaron en masa a favor de permanecer en la UE frente al 38 % que apoyó dejar el bloque. 

Tras la reunión con sus ministros, anunció a la prensa en Edimburgo que pedirá iniciar «conversaciones de inmediato» con los dirigentes de Bruselas y con «otros Estados miembros» para «proteger el lugar de Escocia en la UE». 

La líder independentista, que gobierna en mayoría, confirmó además que ya está en estudio la legislación necesaria para facilitar un posible segundo referendo de independencia en Escocia. El primero, celebrado el 18 de septiembre del 2014, los independentistas perdieron por el 45 % de los votos frente al 55 % que apoyó la unidad con el Reino Unido. El periódico escocés Daily Record, que entonces apoyó la unión, defendió en su edición de ayer la posibilidad de celebrar un segundo. 

Por último, Sturgeon dijo que su objetivo es «proteger decisivamente los intereses» de la nación histórica y trabajar duro para asegurar que sigue siendo «un lugar atractivo para los negocios». Al conocer la victoria del brexit, numerosos escoceses se manifestaron el viernes ante el Parlamento de Edimburgo y en Glasgow para mostrar su desagrado con el resultado y protestar contra «el torrente de racismo» que se desató en la campaña, después de que los euroescépticos centraran sus argumentos en la inmigración. 

Al igual que Escocia, Irlanda del Norte optó mayoritariamente el 23J por seguir en la UE. Ante este panorama el presidente del partido nacionalista Sinn Féin, Gerry Adams, defendió ayer la celebración de un referendo para la unidad con la República de Irlanda como un «imperativo democrático». «El Gobierno británico debe respetar los deseos democráticos de la gente del norte», sentenció. 

Controles fronterizos 

Adams enumeró las «consecuencias adversas» que tendrá el brexit «en las dos economías de esta isla». «Tendrá graves consecuencias para el empleo, la inversión, las familias y comunidades», advirtió. En ese sentido, señaló que «podrían volver a imponerse controles fronterizos entre el norte y el sur y también se podrían instaurar aduanas». 

Por último consideró que «el brexit también supone un problema para la aplicación del Acuerdo del Viernes Santo», ya que «el Gobierno británico no puede ya representar democráticamente al norte en ninguna negociación con la UE».

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