Los gallegos residentes lamentan que la campaña del «brexit» se basara en el rechazo al inmigrante, con mensajes xenófobos
25 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Es una pena que quieran salir», dice Eduardo Lage. Este gallego es una institución en Londres. Regenta el restaurante Galicia y lleva allí 28 años: «Ellos lo decidieron, pero lo sufriremos todos. No solo porque tendremos que ir a la cola de los pasaportes cuando aterricemos». Lo que le preocupa es el futuro de sus nietos: «Los políticos reconocieron que no tienen plan B, así que no sabemos qué puede pasar», lamenta.
Justo en la barra del Galicia hay un matrimonio irlandés. Son clientes habituales. Lo escuchan e intentan tranquilizarlo. Replican que, tras unos días de locura, los mercados darán una tregua y todo se irá apaciguando. No muy lejos hay un matrimonio de Betanzos, que lleva en la capital británica 44 años. Vinieron para pasar cuatro y ahorrar para comprarse un piso trabajando como carpintero y enfermera. Pero fueron pasando los años y aquí siguen: «En este país hay trabajo, los ingleses que no quieren trabajar culpan a los rumanos o a los croatas, pero ellos no quieren fregar los platos en restaurantes o limpiar casas», cuentan.
Mensaje xenófobo
La calle del Galicia es la misma donde está el colegio español Cañada Blanch, donde Begon?a González ejerce como profesora de gallego. «Yo estaba a favor de la campaña del Remain. Básicamente la campaña del brexit se basó en el rechazo al inmigrante, con un mensaje xenófobo», lamenta.
Sin embargo, entiende que el mensaje haya tenido calado y que la gente quiera ahora recuperar el control de sus vidas. «Muchas veces oímos que las cosas no van a cambiar, que no depende de nosotros, que es culpa de los mercados y de la UE». Ahí, comenta, es donde la gente siente que quiere recuperar la soberanía popular.
Sergio Gantes lleva una década en Londres. Llegó para estudiar cuando solo tenía 13 años desde A Coruña. «Habría votado por permanecer», dice este alumno de Historia.
El problema, añade, va a ser negociar ahora un acuerdo bueno con la Unión Europa. Junto a él está Adrián Blanco, que trabaja como camarero: «Algunos ingleses tienen mucha chulería. Quisieron ganar y ahora ven como la libra está en su nivel más bajo desde 1975».
Blanco vive con un matrimonio inglés, que le cuida como a un hijo, pero que decidió votar por la salida. Recuerda un programa en la televisión donde salió una británica cuya historia le marcó: «Ya tiene 12 hijos y recibe de ayudas más de 60.000 libras al año, más el alquiler de una casa. Yo nunca he pedido ni sé cómo se hace».