Echenique amenaza con «extirpar las malas hierbas» de Podemos

El secretario de organización envía un mensaje a los 80 miembros del Consejo Ciudadano pidiendo unidad para no tener que emplear «un plan B»

Echenique, Iglesias y Errejón, al fondo, en una imagen de archivo.
Echenique, Iglesias y Errejón, al fondo, en una imagen de archivo.

La Voz

Los malos resultados obtenidos por Podemos en las elecciones han vuelto a reavivar las disputas internas que afloran desde hace tiempo en la formación. A todos los niveles. Desde la cúpula hasta las bases, y también desde la izquierda hasta los sectores más moderados. La heterogeneidad y la transversalidad de la que siempre han hecho gala desde el partido se está volviendo en su contra.

La falta de unidad quedó plasmada con la formación de dos bloques: los errejonistas, partidarios de explorar un acuerdo con el PSOE tras el 20D, y contrarios a la unión con Izquierda Unida de cara al 26J, y los pablistas, más próximos al secretario general, que acabó imponiendo su criterio rechazando cualquier posibilidad de acuerdo con Pedro Sánchez y pactando con Alberto Garzón para concurrir juntos a las generales como la mejor fórmula para asestar el codiciado sorpasso a los socialistas.

Sergio Pascual
Sergio Pascual

Iglesias intentó acallar las voces críticas dentro del partido con un doble movimiento: la destitución del secretario de Organización de Podemos Sergio Pascual, hasta el momento número tres y una de las personas más afines a Errejón, y la elección de Pablo Echenique como el más indicado para ocupar la vacante. Fuera del errejonismo, Echenique, hasta la fecha, había sido una de las voces más críticas con la dirección. Con su nombramiento, Iglesias logró así evitar ofrecer una imagen despótica o absolutista dentro del partido de los círculos de ciudadanos. Elimino a un crítico, pero en su lugar pongo a otro.

Durante la campaña Podemos logró cerrar filas y, aunque existieron voces discordantes en algunas comunidades en las que acudieron a las urnas de la mano de otras formaciones (como en Galicia), las excelentes expectativas que reflejaban los sondeos invitaron a la unidad y a la sonrisa. Pero llegó la jornada electoral. Podemos se dejó un millón de votos respecto a diciembre y en tan solo unas horas volvieron a aflorar los problemas. 

Primero fue Monedero, el verso suelto de Podemos y una de las personas de máxima confianza de Pablo Iglesias. Monedero aprovechó la libertad de la que disfruta al estar técnicamente fuera de la dirección del partido para cargar contra Errejón. Y no es la primera ocasión. El profesor de Ciencia Política apuntó a unos nefastos 15 días de campaña como la única explicación para entender los resultados en las urnas. Es decir, Errejón, el jefe de campaña, era el culpable.

Tardó poco en llegar la respuesta. Errejón compareció esta misma mañana para cuestionar que, como él apuntaba, dos más dos no son cuatro y que la alianza con Izquierda Unida no ha funcionado, como ha quedado en evidencia. Y de paso, para anunciar que el pacto con la plataforma comunista «habría que evaluarlo más adelante», mostrando sus recelos del mensaje que había lanzado Pablo Iglesias pocas horas antes, anunciando que IU había llegado para quedarse.

El último en aparecer en escena fue Pablo Echenique. El secretario de Organización intenta poner orden y aseguró en un mensaje dirigido a los 80 miembros del Consejo Ciudadano (el máximo órgano del partido), que no le temblaría la mano para extirpar «las malas hierbas», en clara referencia al sector crítico. «En caso de que la vía del amor se demuestre inútil, se actuará de manera contundente, decidida, concreta y grave contra quienes no comprendan que las guerras internas nos desangran, nos queman y nos hartan», amenaza el hombre que ocupó el puesto de Sergio Pascual. 

El diario La Vanguardia publica el texto íntegro que envió Echenique a ese grupo cerrado de 80 personas: 

Ya sabéis que yo soy mucho de amor y eso, pero no me resisto a añadir algo también necesario para este momento. Ante cualquier conflicto interno, desde la Secretaría de Organización se buscará en un primer momento la solución mediada, amorosa, consensuada y de sentido común. En caso de que la vía del amor y los cuidados se demuestre inútil, se actuará de manera contundente, decidida, concreta y grave contra quienes no comprendan (hablo en general; no de este órgano) que las guerras internas nos desangran, nos queman y nos hartan. Para que crezca el amor no sólo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas. Sé que no hará falta, pero siempre es bueno tener un plan B cuando el amor no gana.

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