El efecto contagio del «brexit» llega a Texas, la novena economía del mundo
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Los independentistas se sienten reforzados tras el portazo del Reino Unido a la Unión Europea y ya hablan de «texit»
05 jul 2016 . Actualizado a las 02:07 h.Mientras Europa contenía la respiración tras conocer que el Reino Unido dejaría de formar parte del bloque de los 28, algunos al otro lado del Atlántico veían en el brexit un proceso esperanzador, una inspiración, un ejemplo de lo que podría ocurrir con su estado, el segundo más grande y más rico de Estados Unidos, el de Texas: «Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué no nosotros?», se pregunta Daniel Miller en conversación con este medio.
Él es el presidente del «movimiento independentista más grande de Estados Unidos», el Movimiento Nacionalista de Texas (TNM, por sus siglas en inglés). Texit, prefieren decir algunos aprovechando el triunfo de los británicos. «Los texanos observaron cómo el pueblo del Reino Unido sostenía una conversación adulta, un debate civil sobre el proceso de autonomía. Luego vieron cómo fueron a las urnas y votaron», explica Miller, antes de hacer los paralelismos entre ambos movimientos independentistas. En el caso de Texas «ya no podemos seguir justificando los 400.000 millones de dólares que aportamos cada año a un sistema federal que devuelve solo 83 centavos de cada dólar fiscalizado. Somos la novena economía más grande del mundo, somos lo suficientemente grandes y lo suficientemente fuertes», defiende Miller, obviando los daños regionales o internacionales que una hipotética independencia podría causar.
Texas aporta un tercio de la producción petrolera del país y es el estado que más energía se consume. Tanto en población (26 millones de habitantes) como en producto interior bruto (1,5 billones de dólares), este territorio podría compararse con Australia, así que es obvio que una separación supondría un problema para Estados Unidos. De momento el movimiento independentista no ha pasado de un simple dolor de cabeza para la Casa Blanca, cuando en el 2013 los nacionalistas texanos consiguieron más de 125.000 firmas en una petición oficial de secesión. Actualmente, y según la organización, el TNM está apoyado por 250.000 personas (una cifra que no llega al 2 % de los votantes registrados en Texas) que, además de criticar el «maltrato económico», se quejan de la «enorme burocracia federal». «Tenemos más de 180.000 páginas de leyes federales, reglamentos administrados por 440 agencias diferentes y cerca de 90.000 burócratas no elegidos por los texanos que ganan más que nuestro gobernador», critica Miller.
Además, y en contra de lo que pudiera parecer, el líder del movimiento ha quitado importancia al apoyo que Donald Trump dio al brexit; de hecho, Miller no confía en un hipotético beneficio en el supuesto de que el virtual candidato republicano ganase las elecciones: «La verdad es que no me importa lo que un candidato político de Nueva York piensa de la independencia de Texas. Mi único interés en las elecciones presidenciales es que estas determinarán quién va a estar sentado en la mesa durante nuestras negociaciones independentistas».
Miller recuerda los casi diez años de autogobierno que tuvo Texas, desde 1839 a 1846, un estatus que quieren recuperar y que los obligará a enfrentarse a una Constitución que establece una unión «permanente, indestructible y perpetua» de los Estados Unidos de América.