El Principado es una de las pocas regiones en las que crece el porcentaje de menores de 35 años que se independiza. Su esmirriada economía les obliga a compartir piso
12 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Asturias es una de las pocas regiones españolas en las que crece la emancipación entre los menores de 30 años. Las condiciones laborales han mejorado ligeramente, al incrementar la jornada y reducir la temporalidad, y eso ha animado a los jóvenes a emanciparse. Pero no en solitario. Los ingresos todavía no son suficientes. Necesitan compartir piso, ya sea con su pareja o con amigos, para llegar a final de mes. La comparación de los precios de alquiler y venta con sus ingresos no deja lugar a dudas. La renta media de un alquiler en el Principado es de 429,45 euros pero la renta máxima tolerable de un trabajador que aún no ha cumplido los 30 años es de 276,10. Si por el contrario se encuentra entre los 30 y los 35 años, entonces asciende a 385,37. Esto supone que ninguno llega al mínimo. La opción de la compra no es mucho más realista. Mientras que el precio mínimo de la vivienda libres es de 128.000 euros, un menor de 30 años solo puede pagar 74.394 y el menor de 35, 103.834 euros.
Estos son algunos de los datos que aparecen en el último Observatorio de la Emancipación, el informe semestral que publica el Consejo de la Juventud de España y que analiza, además, desde los flujos migratorios a los ingresos para descubrir cuál es la situación real. El Principado siempre ha estado a la cola en España. A los asturianos les cuesta dejar el nido. Viven cómodos con sus padres y la situación laboral tampoco les deja mucho margen de maniobra. Sin embargo, esta percepción está cambiando. La tasa de ocupación no acaba de remontar, pero se ha detectado una mejora de las condiciones laborales que podría explicar este punto de inflexión. No está ocurriendo lo mismo en el resto del país. El Consejo indica que es una de las pocas comunidades en las que sucede y que se centra, fundamentalmente, entre los menores de 24 años.
Otros datos complementarios
La tendencia es positiva pero los números globales aún son muy pobres. De los 117.043 asturianos mayores de edad que todavía no han cumplido los treinta, solo 13.361 se han independizado. En proporción, uno de cada diez. De los 61.967 que están entre los 30 y los 35 años, ese nuevo segmento que también se están englobando dentro del término jóvenes, han salido de la casa de sus padres 24.504, casi cuatro de cada diez. Ambos indicadores están muy por debajo de la media española. Lo que no se observa son demasiadas diferencias por género. La tasa de emancipación femenina es del 21,6% y entre los chicos del 19%.
El análisis de los ingresos de que disponen demuestran que son valientes. Los ingresos ordinarios de un menor de 30 años emancipado son de 12.451 euros anuales y de 15.802, para los que ya están en la treintena. El Observatorio ha demostrado que manejan unos 2.000 euros más cada uno que los colegas de su edad que aún siguen instalados en la casa familiar. Ese ligero presupuesto de más tampoco les otorga mucho margen si se analiza la situación del mercado de la vivienda. O comparten piso o no llegan a final de mes.
No es difícil establecer ejemplos. Un chico de 24 años, tal y como consta en esta investigación, puede pagar como máximo al mes en un alquiler 204,13 euros y uno de 32 años, 385,37 euros. Así que, si los alquileres medios son de 429,45 euros, no llegan. La única alternativa es compartir. Algo muy similar ocurre con la compra. El precio medio de una vivienda libre es de 128.660 euros en Asturias. Un joven asalariado, como mucho, puede llegar a los 74.394, es decir, que no alcanza ni el 60% de la tarifa total.