Merkel emplaza a May a aclarar su postura sobre el «brexit»

Rita Álvarez Tudela LONDRES / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

ANDREW YATES | Reuters

Los laboristas permiten a Corbyn presentarse a las primarias tras el desafío de la diputada Angela Eagle

13 jul 2016 . Actualizado a las 07:39 h.

Theresa May no ha sido proclamada todavía primera ministra del Reino Unido pero desde Berlín ya le meten prisa para que aclare la postura que defenderá tras la victoria del brexit. La canciller Angela Merkel no quiso perder un minuto más y le marcó la agenda: su deber, remachó, es «dar claridad» en un tiempo corto.

Merkel hizo estas declaraciones en Berlín, tras una reunión con Enda Kenny, primer ministro irlandés. Irlanda es uno de los países más expectantes por conocer detalles sobre las negociaciones que pondrá en marcha Londres ya que es el principal socio comercial de Reino Unido y ha sido señalado como gran damnificado por la desvinculación británica.

May por el momento no se ha dado por aludida por la canciller. Se parapeta hasta la saciedad tras la frase «brexit significa brexit», con la que pretende relajar al ala del partido que ve con malos ojos que sea ella finalmente la elegida como líder, y se resiste a aclarar cuál será su calendario para negociar la salida de la UE.

Su atención, así como la de todo Londres, se centra en el tipo de Gobierno que hará. Tiene un reto doble ya que necesita equilibrar el partido entre los partidarios de seguir en la UE y los del brexit, pero también debe introducir gente experta para la negociación con Bruselas. Al parecer, su idea es crear un nuevo ministerio que siga con lupa el complicado entramado de acuerdos que tienen que ser revisados.

Por el momento, no está claro si sus contrincantes en las primarias conservadoras, Liam Fox y Andrea Leadsom, serán recompensados con algún papel. El que sí tiene plaza asegurada es Philip Hammond, actual ministro de Exteriores y uno de sus mayores apoyos. El otro gran dilema gira en torno a sobre si los políticos caídos en desgracia durante el referendo, Michael Gove y Boris Johnson, van a entrar en su Gobierno o los quiere lejos.

Todo esto ha hecho pasar a segundo plano la última reunión de Cameron al frente del gabinete. Fue «muy emotiva» y en ella la secretaria de Estado de Negocios, Anna Soubry, destacó el legado «increíblemente importante» de sus seis años de primer ministro, según se filtró. Pero lo cierto es que de Cameron ya solo se espera una última formalidad antes de convertirse en historia: asistir hoy a su última sesión en el Parlamento y presentar a primera hora de la tarde su dimisión a la reina.

Los laboristas no tienen las cosas mejor que los conservadores. El comité nacional ejecutivo mantuvo ayer una larga y tensa reunión para decidir que su actual líder, Jeremy Corbyn, podía ser automáticamente uno de los candidatos en la batalla por el liderazgo tras el desafío forzado contra él por la diputada Angela Eagle. 18 miembros votaron a favor de que Corbyn defienda su liderazgo sin necesidad de avales y 14 votaron en contra. Si el comité no le hubiese dado la citada autorización, el político izquierdista amenazaba incluso con medidas legales.

Con tantas emociones ni se le prestó atención a que el Parlamento británico debatirá el 5 de septiembre la posibilidad de celebrar un nuevo referendo, dando así respuesta a una petición firmada por más de cuatro millones de ciudadanos en apenas dos semanas. La verdad es que hay pocas esperanzas de que este debate produzca ningún cambio en la agenda.