El abogado de la UE auxilia a la banca para que no devuelva todo lo de las cláusulas suelo

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

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Respalda la tesis del Supremo y se agarra al riesgo económico para justificar su dictamen

14 jul 2016 . Actualizado a las 07:27 h.

La banca siempre gana. O eso parece, a la vista de las postura hecha pública ayer por el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), con sede en Luxemburgo. El letrado echó un capote a las entidades financieras al considerar ajustado al derecho comunitario aplicar una retroactividad parcial a la devolución del dinero indebidamente cobrado a los clientes con cláusula suelo en sus hipotecas. En plata: que no lo recuperarán todo. Solo lo pagado de más a partir del 9 de mayo del 2013, fecha de la primera sentencia del Tribunal Supremo en la que declaraba nulas, por «abusivas», las cláusulas suelo de las hipotecas de BBVA, Cajamar y Abanca (entonces Novagalicia). Y no todo lo que han abonado a sus bancos desde que firmaron el préstamo.

La noticia, conocida poco después de las 9.30 de la mañana, era la esperada por el sector financiero, que temía el impacto que la retroactividad total tendría en sus cuentas y que el Banco de España calculó en 7.600 millones de euros. Pero supuso todo un jarro de agua helada sobre las expectativas de las organizaciones de consumidores y de los afectados (más de dos millones de familias), que confiaban en que se aplicara la máxima de que si algo es nulo -como los suelos de las hipotecas- lo es desde su origen. Desde que se rubricó el crédito.

Pero Paolo Mengozzi, el abogado general (figura equivalente al fiscal) considera «compatible» con la normativa europea «la limitación en el tiempo de los efectos de la nulidad» de los suelos, por lo que en sus conclusiones -que no son vinculantes para el tribunal, que dictará sentencia previsiblemente en otoño- propone al TJUE que se pronuncie en el mismo sentido, descartando la retroactividad total. 

Un problema «endémico»

Su argumento principal es el mismo que el esgrimido por el Supremo: el riesgo que la devolución completa supondría para la economía, dada la amplitud con la que se usaron los topes a la bajada de tipos. Considera así que, aunque las cláusulas se declaren abusivas y, por tanto, nulas, la devolución parcial del dinero está justificada «en atención a las circunstancias excepcionales» que, como señaló el alto tribunal español, concurren en el caso y que están «fundamentalmente asociadas a la dimensión endémica del problema».

La traducción práctica es que -pese a los repetidos mensajes de la banca tratando de minimizar el problema- la UE no quiere un escenario en el que entidades españolas precisen más dinero público en un momento en el que la banca italiana está al borde del rescate y en plena resaca del brexit. Por eso Mengozzi se escuda en la legitimidad de que el Supremo pondere la protección de los consumidores con las repercusiones asociadas a la «amplitud» con la que se utilizaron las cláusulas suelo, aunque sea con carácter excepcional.

De hecho, insiste en que la retroactividad parcial puede aplicarse sin que se rompa el equilibrio en la relación existente entre el consumidor y el banco. «Alcanzar el equilibrio tan perseguido por la directiva europea no equivale a favorecer al consumidor», dice, asegurando que, dependiendo de la fecha de las hipotecas, la aplicación de la cláusula suelo no había supuesto una modificación sustancial del importe de las mensualidades, algo que los afectados no comparten.

Consumidores y abogados califican de «aberrante» el dictamen y hacen una lectura política

Al final se cumplieron los deseos de la banca, que confiaba en que la postura de Luxemburgo estuviera marcada por la actualidad política. Y en medio del brexit y la situación de los bancos italianos, lo menos aconsejable para reforzar la cohesión de la UE era enmendarle la plana al alto tribunal de un Estado miembro. Y así ha sido, aun a costa de los consumidores, que no recuperarán -si la sentencia final mantiene la línea de Mengozzi- todo el dinero que el banco les ha cobrado indebidamente en sus hipotecas, tal y como reclaman, indignados, los colectivos de afectados.

«Es una pésima noticia, sobre todo para Europa», señalaba ayer Manuel Pardos, presidente de Adicae, principal plataforma de afectados por las cláusulas suelo, considerando «equivocada» la opinión de Mengozzi, ya que «antepone los intereses de las entidades a la protección de los consumidores» al asumir el argumento «falso e interesado» de que «pobrecita la banca española, que ha cometido un fraude enorme y ahora no lo puede pagar porque entraría en quiebra».

Ante la sede de la Comisión Europea en Madrid, acompañado por afectados -las concentraciones se multiplicaron ayer por toda España-, Prados achacó el sentido del dictamen a la «presión» del lobby español y anunció que la asociación seguirá luchando para que se devuelva «todo el dinero cobrado de más». 

Argumentos «de patacón»

En la misma línea, otras organizaciones de consumidores, como Facua, OCU, CECU o la gallega Acouga, mostraron su indignación ante una posición jurídica que consideran «grotesca» y «aberrante». «Non é certo, como di o avogado xeral, que non haxa diferenzas substanciais nas cotas dos préstamos con cláusula solo e sen ela, porque si existen, nomeadamente dende fins do 2008 até maio do 2013», subraya el letrado coruñés y secretario general de Acouga, Xoán Antón Pérez-Lema, señalando el desprestigio que decisiones como la de ayer suponen para la Justicia europea, «se atendemos a argumentos de patacón para socializar as perdas da banca a cargo dos aforradores».

Los bancos se apuntan la primera victoria, ¿y ahora qué?

¿Y ahora qué? ¿Qué efectos tiene la posición del abogado general? La respuesta es que jurídicamente ninguno, de momento. Pero sus conclusiones son importantes porque suponen una batalla -que no la guerra- ganada por la banca, ya que aunque no son vinculantes para el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que dictará sentencia a finales de año, en un 80 % de los casos es coincidente. Es decir, que aumentan las probabilidades de que el TJUE no vea motivo para devolver, más allá del 9 de mayo del 2013, el dinero cobrado a los clientes por las cláusulas abusivas.

No en vano fuentes financieras consultadas calificaban ayer la noticia de «la mejor de todo el año», ya que conjura el miedo a un nuevo mordisco a sus cuentas.

Pero ¿qué implica para un cliente que tiene una hipoteca con suelo? ¿Qué debe hacer? Si ha optado por reclamar por la vía judicial, la fecha tope para recuperar lo pagado indebidamente se queda en mayo del 2013, a la espera de la sentencia de otoño. Pero si no ha recurrido a los tribunales y aún tiene suelo, debe ponerse en contacto con su entidad y reclamarle su eliminación.

Los bancos, que las han ido suprimiendo de las nuevas hipotecas tras el chorreo de sentencias condenatorias y la jurisprudencia del Supremo, llevan meses ofreciendo a sus clientes afectados la eliminación del tope -pero sin retroactividad alguna, es decir, sin reembolsarles lo ya cobrado- pasando su hipoteca a un tipo fijo más ventajoso que el actual de interés que pagan con la cláusula. «El 70 % de nuestros clientes afectados se acogieron», señalan fuentes de una entidad.

Desde Facua recuerdan que la protección del consumidor «no puede ni debe descansar exclusivamente en la vía judicial» y subrayan la importancia de presentar denuncias ante las autoridades de Consumo para sancionar a los bancos, pese a lamentar «la pasividad» de estos organismos.