Trump cede y nombra a Pence para calmar a los republicanos

Adriana Rey NUEVA YORK / LA VOZ

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BRENDAN MCDERMID | Reuters

La convención se prepara para coronar al candidato

17 jul 2016 . Actualizado a las 00:09 h.

«Estoy aquí para presentar a la persona que será mi socio en La Casa Blanca», dijo Donald Trump flanqueado por diez banderas de EE.?UU. Las encuestas de los últimos días no fallaron y Mike Pence fue anunciado como candidato a vicepresidente: «Fue mi primera opción. Los dos estamos para reforzar la ley y el orden porque el horror nunca parará», añadió un oportunista Trump en alusión a la masacre en Niza, Francia. Ambos se abrazaron en un escenario montado en el hotel New York Hilton Midtown, en Manhattan.

Rodeado de seguidores y familiares, Pence tomó la palabra para definirse como «una persona simple, cristiana conservadora y republicana», sin dejar de hacer ciertos guiños a la retórica del magnate: «La gente está cansada de un país sin muros». En doce minutos de discurso Pence alabó la trayectoria del multimillonario asegurando que «dejó una carrera impresionante para construir una nación más fuerte».

Con este nombramiento, queda demostrada la influencia del aparato del partido, que públicamente dijo que quería a un compañero de fórmula «conservador». Además y teniendo en cuenta su posicionamiento en temas como el aborto o el matrimonio homosexual, el también gobernador de Indiana conseguirá dar al magnate un vínculo con las bases republicanas más a la derecha.

La presentación de Pence se producía a 48 horas del arranque de la Convención Nacional Republicana en Cleveland (Ohio). La ciudad acogerá, desde mañana y hasta el jueves, el previsible nombramiento oficial de Donald Trump como candidato republicano a la Casa Blanca. Atrás quedan los meses de incertidumbre tras el inesperado triunfo del polémico neoyorquino, aunque eso sí, el aparato sigue tratando de recomponerse con una estrategia de llamamiento a la unidad que aún no ha conseguido. Así se refleja en la conformación de un cartel de oradores que habla más por sus ausencias que por sus presencias.

Los últimos tres abanderados republicanos a la presidencia, George W. Bush, John McCain y Mitt Romney han mantenido su negativa a participar. Lo mismo hizo el rival de Trump en las primarias, Jeb Bush: «Rechazo a Donald Trump como nuestro líder».

El descontento también se trasladará este domingo a las calles de Cleveland con una manifestación contra el racismo y el ataque a los inmigrantes. Aquí es donde está el gran problema de Trump. Desde que en 2012 Barack Obama se llevó el 70 % del voto hispano, la consigna a los líderes republicanos fue clara: «Si aún no se están involucrando con la comunidad hispana, es mejor que se pongan a trabajar», dijo el presidente del partido Priebus.

Minimizar riesgos

Sus intenciones han caído en saco roto porque en esta convención, los republicanos se enfrentan a una cita en la que muchos líderes hispanos se sienten incapaces de defender públicamente al magnate: «En esta ocasión no es una fiesta, sino un funeral. Yo estaré de luto los cinco días», aseguran. Algunos han intentado de todo para cambiar las reglas de la nominación, pero todo apunta a que la rebelión se va a quedar en un simple intento: «#Nevertrump ya no existe más», se felicitaba el neoyorquino en Twitter. «De ningún modo nos hemos rendido», contestaba el senador Gordon Humphrey.

Sea como fuere, el aparato quiere minimizar los riesgos y el cartel de apoyo contará con nombres como el senador Ted Cruz; el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, o el Gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie. También estarán los oradores más fieles del magnate como el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Será también una fiesta para sus familiares. Tanto su mujer y tercera esposa, Melania Trump, como sus cuatro hijos participarán.

Una sorprendente comparación con Ronald Reagan

En su primera entrevista como vicepresidente de Donald Trump, Mike Pence sorprendía con esta comparación: «Trump ganó porque es como el presidente Ronald Reagan. Comprende la ansiedad del pueblo de EE.UU», decía en Fox News. Sus palabras han sido interpretadas como un intento de hacer a Trump más aceptable para los conservadores. Reagan es uno de los expresidentes más admirados por los republicanos a pesar de que comenzó siendo actor de Hollywood. A diferencia del magnate, Reagan fue gobernador de California antes de ser elegido presidente.