Procesan al Pequeño Nicolás por hacerse pasar por representante de la Casa Real ante el presidente de Alsa

El acusado organizó una comida con Jorge Cosmen y fingió que hablaba por teléfono con Sáenz de Santamaría


Redacción

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid ha procesado a Francisco Nicolás Gómez Iglesias por hacerse pasar presuntamente por un representante de la Casa Real y la Vicepresidencia del Gobierno, en un viaje a Ribadeo (Lugo) para organizar una comida con Jorge Cosmen, presidente del grupo Alsa. El Pequeño Nicolás fingió, delante de Cosmen, que se encontraba hablando con Soraya Sáenz de Santamaría. Unos días después, el propio empresario asturiano se puso en contacto con el gabinete de la vicepresidenta para informar de lo sucedido.

En el auto de transformación de diligencias previas en procedimiento abreviado -paso precedente a la apertura del juicio oral- el juez Arturo Zamarriego da por concluida la investigación y propone juzgar a Gómez Iglesias, conocido como el Pequeño Nicolás. También serán juzgados los dos policías locales que le acompañaron en el viaje a la localidad gallega y a quienes pagó para preparar el desplazamiento y simular que eran agentes de seguridad.

El magistrado considera que los hechos son indiciariamente constitutivos de delitos de usurpación de funciones públicas, malversación de caudales públicos, falsedad en documento público y dos delitos de cohecho. Establece, además, un período de diez días en el que las partes pueden solicitar la apertura de juicio oral formulando escrito de acusación o el sobreseimiento de la causa, o, excepcionalmente, la práctica de diligencias complementarias. No obstante, el auto no es firme y las partes tienes tres días para presentar un recurso de reforma ante el juzgado y cinco si se trata de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid.

Según relata el juez en el auto, Gómez Iglesias «haciéndose pasar por representante de la Casa Real y la Vicepresidencia del Gobierno, contactó con el empresario Jorge Cosmen con el fin de concertar una reunión entre ambos». Cosmen, presidente del grupo ALSA, accedió a entrevistarse con él en un restaurante de Ribadeo el 13 de agosto de 2014.

Días antes de la reunión, Gómez Iglesias alquiló cuatro vehículos de alta gama con sus respectivos conductores. Realizó, además, varias llamadas al Ayuntamiento y a la Policía Local de Ribadeo, en las que se identificó como representante de la Casa Real y la Vicepresidencia del Gobierno y anticipó la reunión con el empresario. Anunció, también, que al encuentro asistiría una personalidad «cuya identidad no podía revelar por razones de seguridad nacional». No obstante, si les aclaró al dueño del restaurante y a Cosmen que al almuerzo asistiría su majestad Felipe VI.

En el día establecido para el encuentro, la «comitiva oficial» partió de Madrid integrada por el pequeño Nicolás, los conductores de los vehículos alquilados y los policías municipales Jorge González Hornillos y Carlos Pérez López Dávila, quienes «fueron contratados por Gómez Iglesias para simular labores de vigilancia y escolta». De hecho, González Hornillos entregó a cada conductor, rotativos policiales acústicos y luminosos de emergencia propiedad del Ayuntamiento de Madrid, a los que tuvo acceso gracias a su condición de cabo de la policía local. También se hizo, junto a Gómez Iglesias, con acreditaciones oficiales falsas para los vehículos.

A su llegada a Ribadeo, el grupo fue recibido por un conjunto de vecinos y por el propio alcalde, Fernando Suárez, que se mostró sorprendido por la ausencia de Felipe IV pero, «Gómez Iglesias excusó su presencia hablando en nombre de la Casa Real». Durante la comida, «los agentes, equipados con intrauriculares de oreja, simularon realizar funciones de seguridad», mientras Goméz Iglesias conversaba con Cosmen sobre la inminente liberalización del mercado ferroviario y la renovación de las licencias de transporte ferroviario concedidas a ALSA.

En el transcurso de la jornada, «Hornillos avisa a Gómez Iglesias de que tiene en espera una llamada urgente de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y le cede el teléfono para que atienda la llamada». Se ha probado que dicha llamada nunca se produjo. No obstante, según prosigue el relato del juez, «fingió que establecía una conversación con la vicepresidenta en presencia de Cosmen, dejando entrever que había una relación profesional entre ambos».

Cuando finalizó la reunión, la comitiva salió de Ribadeo escoltada por la policía local. Unos días después, el empresario se puso en contacto con el gabinete de la vicepresidenta del Gobierno, para informar de lo sucedido. El juez asegura que se ha demostrado que el pequeño Nicolás pagó 2.000 euros a González Hornillos y 400 a Pérez López Dávila «por la preparación de la falsa comitiva y su actuación como falsos agentes de seguridad».

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