Donald Trump marca distancias con su número 2 antes de iniciar la convención
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La reunión arranca entre críticas de teóricos aliados, como Jeb Bush, al aspirante
19 jul 2016 . Actualizado a las 07:07 h.En contra de lo que muchos esperaban y querían, las posturas entre Donald Trump y su recién anunciado vicepresidente, Mike Pence, siguen todavía alejadas. Ambos tienen mucho trabajo por delante tal y como quedó evidenciado en su primera entrevista juntos en televisión en el programa de máxima audiencia 60 minutes. Lo intentaron, pero no lo consiguieron. Son muchos los puntos que separan a Trump y Pence y esto es algo que todavía hace dudar a muchos sobre la idoneidad de esta especie de matrimonio de conveniencia. «Soy un outsider. Fui parte del establishment, pero ahora soy antiestablishment ¿Mike? Sí, es parte del sistema en muchos sentidos, pero su presencia nos ayudó a unir al partido», se justificaba Trump. «Creo que tenemos más en común de lo que creen», añadía un sonriente Pence ante la periodista Leslie Stahl, que no salía de su asombro. La tensión subió de nivel cuando la presentadora recordó que Pence había votado a favor de la guerra en Irak: «No me importa. Tiene derecho a cometer un error de vez en cuando», dijo Trump ante las grandes diferencias políticas con las que van a tener que lidiar si ganan las elecciones.
Aun así, el desconcierto se ha adueñado de un partido que en su evento político más importante habla más de fractura que de unidad, a pesar de todos los esfuerzos pasados de la cúpula. Ayer, el presidente de la organización, Rience Priebus, era el encargado de inaugurar la Convención Nacional Republicana en Cleveland, (Ohio), donde se consagrará oficialmente a Donald Trump como candidato para las elecciones presidenciales. «Será un gran espectáculo», prometió el magnate pero la realidad habla de una convención «caótica, irresponsable e impredecible», tal y como asegura The New York Times. El poco interés en dar discursos ha mantenido alejados a muchos republicanos que quieren distanciarse a la retórica de Trump. Ha sido el caso de su ex rival Jeb Bush, quien el pasado domingo denunciaba al magnate en The Washington Post: «No crea que Trump refleja los principios ni el legado inclusivo del Partido Republicano. Sinceramente espero que no represente su futuro».
La coronación del magnate comenzó ayer con discursos bajo el lema «Make America Safe Again» (hacer que EE.UU. sea seguro de nuevo). Trump rompió todos los protocolos y apareció en el evento para presentar a su mujer y oradora, Melania Trump (lo normal es que los candidatos solo hablen la última jornada). A las intervenciones de oradores como Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York durante los atentados del 11S, también se sumaron varios padres de norteamericanos muertos en accidentes de tráfico provocados por inmigrantes indocumentados: «Nuestro sistema de inmigración está roto y nuestro país está abierto a las amenazas de seguridad», aseguraron desde el Comité Nacional.
Melania Trump se ve preparada para relevar a Michelle Obama como primera dama
La Convención Republicana subía el telón con Melania Trump como estrella invitada y presentada por su marido, Donald Trump. 24 años más joven que el multimillonario y de voz suave y tímida, es «la compañera silenciosa», según The New York Times. Los analistas ven a la exmodelo eslovena como «herramienta clave» en la campaña del republicano y fundamental para «humanizarle». La tercera mujer de Trump habla seis idiomas y en los últimos meses «ha sabido consolidar su imagen», pese a su controvertido pasado, tras haber posado desnuda en el 2000 para una revista.
El rol de Melania será apuntalado por los hijos del polémico político. Donald Jr., Ivanka, Eric y Tiffany también participarán en la convención para dibujar una imagen más amable que su padre sigue sin conseguir. En una entrevista, Melania dijo sentirse preparada para relevar a Michelle Obama como primera dama.