Juan Ignacio Cirac: «Espero que sea uno de esos jóvenes que se marchan quien reciba el Nobel»

Este manresano, uno de los físicos teóricos más influyentes del mundo, trabaja en el desarrollo de un ordenador cuántico


A Coruña / La Voz

Juan Ignacio Cirac, referente mundial en el campo de la física cuántica, participó en el primer Simposio Internacional Julio Palacios, que concluye hoy tras tres jornadas de conferencias divulgativas celebradas en el Rectorado de la Universidad de A Coruña. El influyente físico manresano señala al homenajeado, Julio Palacios (1891-1970), como una figura multidisciplinar que trabajó en campos como la física, la química o la biología, y uno de los pocos de su época que se fue al extranjero a trabajar durante un tiempo.

-¿De qué trata su conferencia?

-Hablo de lo difícil que es resolver algunos problemas que son útiles para la humanidad. De cómo algunos de ellos se pueden resolver, otros no, por qué no, y cómo esperamos que se resuelvan en un futuro. Los ordenadores cuánticos serían uno de los métodos para resolver esos problemas complicados.

-¿Cómo le explicaría a un niño lo que va hacer ese ordenador cuántico?

-Va a hacer cálculos muy rápidos. De la misma forma que su ordenador o su PlayStation los hace para que pueda ver lo que sale por la pantalla, a veces hay que hacer cálculos muy complicados, como es para ellos sumar dos números muy grandes. Hay algunos cálculos que incluso los mayores no pueden hacer teniendo los ordenadores más potentes. Un ordenador cuántico los haría.

-¿Cuál sería buen ejemplo de uno de esos cálculos complicados?

-Si coges un cable conductor de electricidad de un material especial y lo enfrías mucho, llega un momento en que transmite electricidad sin haber ninguna pérdida. Estamos acostumbrados a que cuando pasa la electricidad el cable se calienta porque pierde energía. Hay ciertos materiales a los que no les pasa. Si supiésemos resolver ciertas ecuaciones podríamos diseñar esos cables y utilizarlos. Esos cálculos esperamos poder hacerlos con estos ordenadores.

-¿En qué consiste la criptografía cuántica?

-Es una aplicación de la física cuántica a la comunicación, que permite enviar mensajes secretos con la seguridad de que nadie va a leerlos. Aunque no lo sepamos, todos los días estamos utilizando la criptografía. Cuando envías el número de tu tarjeta de crédito, cuando tu ordenador lee una página web o metes información en un formulario, eso son mensajes encriptados. Esa criptografía puede dejar de ser segura, y su versión cuántica lo que hace es reemplazarla para que no deje de serlo.

-¿Qué dificultades encuentran en su desarrollo?

-Ya hay compañías que venden métodos criptográficos, pero la principal dificultad es extender su alcance a mayores distancias, porque ahora funcionan a distancias de unos diez kilómetros. La segunda dificultad es abaratar los costes, salen mucho más caros que los métodos tradicionales.

-¿Qué importancia tiene el trabajo en equipo entre las diferentes disciplinas?

-En mi campo es muy importante: juntar la física cuántica con la informática lleva a que nos encontremos profesionales con formaciones muy diferentes. Y conjuntamente podemos hacer algo muy especial que individualmente no podríamos hacer.

-¿Qué supone la «fuga de cerebros» para nuestro país?

-Es una gran pérdida para España que científicos jóvenes que son buenos tengan que irse porque las oportunidades han ido desapareciendo. Es una pérdida científica y económica: estos jóvenes han estudiado en universidades que cuestan dinero a la sociedad, han hecho doctorados gracias a becas o contratado a profesores para que los formen. Todo eso que va detrás lo pierde España y lo gana el país al que van.

-Dicen que cumple los requisitos de un candidato a premio Nobel.

-Me han dado muchos premios, me siento afortunado, honrado y satisfecho por cómo se ha reconocido mi trabajo. El Nobel llegará a España, pero espero que sea alguno de esos jóvenes que se marchan o alguno de los que se quedan aquí quien lo reciba.

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