Theresa May dice que la frontera norirlandesa no debe volver al pasado

La primera ministra británica visita Belfast por primera ocasión desde que asumió el cargo y se compromete a buscar una solución beneficiosa para todo Reino Unido


La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, se comprometió este lunes a buscar una «solución práctica» para que la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda no recupere las restricciones impuestas durante el pasado conflicto en la isla.

La líder conservadora efectuó esas declaraciones en Belfast, donde inició hoy su primera visita a la región desde que asumió el cargo de jefa del Ejecutivo hace doce días.

May reiteró que su Gobierno tratará de alcanzar un acuerdo beneficioso para los «intereses de todo el Reino Unido», al tiempo que subrayó que el Ejecutivo norirlandés «estará implicado en nuestras conversaciones» para preparar las negociaciones que mantendrá con la Unión Europea (UE) sobre los términos de este divorcio.

La dirigente tory se reunió este lunes con la ministra principal norirlandesa, la unionista Arlene Foster, y su adjunto en el Gobierno autónomo de poder compartido entre protestantes y católicos, el republicano y «número dos» del Sinn Fein, Martin McGuinness.

Foster y McGuinness mantienen posiciones opuestas respecto al brexit, pues aquella hizo campaña a favor de la ruptura con Bruselas de cara al referendo del pasado 23 de junio y el número dos del Sinn Féin lo rechazó.

Aunque el Reino Unido en su conjunto apoyó el brexit, Irlanda del Norte, al igual que Escocia, votó a favor de permanecer en la UE en aquella consulta, lo que ha llevado a McGuiness a pedir la celebración de un plebiscito sobre la unificación de Irlanda.

«Si miramos al futuro, lo que va a pasar cuando el Reino Unido abandone la UE es que, por supuesto, Irlanda del Norte tendrá una frontera con la República de Irlanda, que seguirá siendo miembro de la Unión», indicó hoy May.

La premier británica recordó que el libre tránsito de bienes y personas entre ambas jurisdicciones ha sido natural desde la creación en la década de los años 20 del siglo pasado de la llamada Área de Circulación Común (CTA, sus siglas en inglés), antes incluso, dijo, de que Londres y Dublín ingresaran en el club comunitario.

«Nadie quiere que una vuelta a las fronteras del pasado», dijo May, en referencia a las restricciones impuestas durante el pasado conflicto norirlandés por la amenaza terrorista.

«Lo que tenemos que hacer es hallar una solución que sea práctica para todo el mundo. Debemos asegurar que la salida del Reino Unido es un éxito», agregó la jefa del Gobierno de Londres.

May también insistió en que el brexit no afectará a la marcha del proceso de paz norirlandés, si bien reconoció que Irlanda del Norte «es un caso particular» en materia económica y de seguridad por su situación fronteriza con la República de Irlanda.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, también cree que los intereses de su país pasan por que el Reino Unido, su principal socio comercial, mantenga una relación con la UE «tan estrecha como sea posible», lo que se traduciría en la posibilidad de que Londres tenga acceso al mercado único europeo, a pesar del «brexit».

No obstante, Dublín entiende que Bruselas haya dejado perfectamente claro que, si hace esa concesión, Londres deberá respetar el derecho a la libre circulación de ciudadanos comunitarios.

Theresa May ya ha indicado que tiene intención de consultar con todas las regiones que forman el Reino Unido antes de iniciar el proceso de negociación con Bruselas sobre el «brexit».

La primera ministra espera que su Gobierno invoque a finales de año o principios del próximo el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece un periodo de negociaciones de dos años sobre los términos de la retirada.

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