Rajoy y Sánchez acuden hoy a ver al rey con el fantasma de terceras elecciones
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Los partidos prevén que el monarca cierre la ronda sin designar candidato a la investidura
28 jul 2016 . Actualizado a las 08:37 h.No parece haber muchas dudas. La mayoría de quienes han pasado ya por el palacio de la Zarzuela para exponer al rey la posición de sus partidos ante una investidura de Mariano Rajoy creen que lo más probable es que hoy don Felipe dé por concluida la preceptiva ronda de consultas y no proponga todavía ningún candidato a la presidencia del Gobierno. Solo si Mariano Rajoy le dijera que, aun no teniendo apoyos suficientes para obtener la confianza de la Cámara baja, está dispuesto a intentarlo, le hará el ofrecimiento. Al menos eso es lo que sostienen varias fuentes consultadas.
El planteamiento es contrario a la lógica que el propio jefe del Estado estableció en su primera experiencia en esta materia, ante un escenario bastante similar. Entonces, y a pesar de que en las conversaciones con los grupos políticos ya había quedado claro que Rajoy no tendría mayoría para superar con éxito las votaciones del Congreso, don Felipe le propuso como candidato porque era el líder de la fuerza más votada y porque entendió que había que poner en marcha los plazos de la investidura (solo a partir de la primera votación empiezan a correr los dos meses para la convocatoria de nuevos comicios).
El presidente del Gobierno en funciones le dijo entonces al rey, en su entrevista del pasado 22 de enero, que no estaba listo para asumir ese reto. Y para gran enfado del PP, este comunicó al presidente del Congreso que Rajoy había «declinado» el ofrecimiento. Por aquellos días, los populares dejaron claro en privado su malestar; lo que les habría gustado es que el rey les diera más tiempo pero, en su lugar, abrió una segunda ronda de contactos y propuso a Pedro Sánchez. El socialista no tenía tampoco los apoyos, pero dijo sí y pidió al presidente del Congreso un plazo de un mes para negociar con los grupos antes de someterse a la sesión de investidura.
Algo así hizo también Aznar en 1996. En el PP argumentan, sin embargo, que la diferencia con el momento actual -nadie se ha mostrado dispuesto a hablar con Rajoy- fue que desde CiU sí se trasladó al rey que, aunque no había acuerdo cerrado, era posible conseguirlo. Ahora entienden que sería ilógico obligar a su líder a ir a una investidura fallida. Y parece que, en esta ocasión, el jefe del Estado quiere eludir lo que uno de los portavoces con los que ayer se reunió califica de «conflicto».
Todo dependerá, en realidad, de lo que le digan hoy el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con el que se reúne a las 10.30 de la mañana; Pedro Sánchez, a quien recibe a las 12.30, después de Pablo Iglesias, y, sobre todo, Rajoy, que cierra la ronda de consultas a las cinco de la tarde.
Terceras elecciones
No cabe esperar grandes sorpresas. Es más, del primero al último de los portavoces que ayer pasaron por el despacho del monarca -Aitor Esteban (PNV); Alexandra Fernández (En Marea); Francesc Homs (Convergència); Joan Baldoví (Compromís) y Xavier Domènech (En Comú)- admitieron no descartar unas terceras elecciones. El caso es que si nadie se presenta a la investidura tampoco pueden convocarse otras generales; más bien se abre una suerte de limbo jurídico. Así que las fuerzas de izquierda advierten de que si Rajoy dice no hay que proponer una alternativa y miran a Pedro Sánchez. A él apelaron los tres socios de Podemos en Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Aseguraron que están dispuestos a trabajar por un entendimiento y Joan Baldoví incluso afirmó que estaría dispuesto a contar con Ciudadanos. Sin embargo, también admitieron que las posibilidades de que ese Ejecutivo salga adelante son remotas. No vio la luz en la pasada legislatura, cuanto los implicados tenían más diputados. El PSOE sigue teniendo, además, claro que no pactará con los independentistas y eso deja una sola vía abierta que es el acuerdo a tres con Podemos y Ciudadanos.
C's avisa al líder del PP de que no podrá ser investido si antes no explica el caso Bárcenas
El caso Bárcenas puede acabar por embarrancar las ya complejas negociaciones para que Mariano Rajoy se convierta en presidente del Gobierno. Los dos grupos que tienen en su mano su investidura, PSOE y Ciudadanos, nada más conocer el auto judicial que procesa al PP y a varios de sus altos empleados por destruir las pruebas contenidas en los ordenadores del extesorero, han concluido que el líder popular tiene que acudir con urgencia a dar explicaciones en el Congreso y que la acusación judicial no ha hecho más que refirmarles en sus actuales posiciones. La negativa de los socialistas a investir a Rajoy y la decisión de los liberales de no pasar de la abstención técnica, porque nunca darán el sí a un Gobierno encabezado por alguien salpicado por la corrupción.
Si ambas formaciones no cambian su voto, la designación de Rajoy, con los votos de sus 137 escaños, sería imposible. Pero el partido de Albert Rivera aún ha ido más lejos, ni siquiera ve posible que se celebre un debate de investidura si antes el aspirante no da explicaciones en el Parlamento sobre su grado de implicación y el de su partido en el escándalo de ocultación de pruebas y financiación irregular. «Un aspirante a ser reelegido presidente no puede hacerlo sin explicar antes si ha habido encubrimiento y de qué», advirtió José Manuel Villegas, número dos de la formación naranja. Considera que los hechos son lo suficientemente «graves» como para que Rajoy acuda de forma voluntaria al Congreso a aclarar la actuación de su partido y, llegado el caso, a asumir las responsabilidades políticas que le correspondan.
En Marea se queda otra vez sin grupo parlamentario propio en el Congreso
Una vez más y como le sucedió ya en enero, En Marea (Anova-Podemos-EU) se quedará sin grupo propio en el Congreso. Así lo decidió ayer la Mesa de la Cámara porque no es posible que diputados que han compartido candidatura se fragmenten en grupos distintos (artículo 23 del reglamento). Otro tanto le ha ocurrido a los diputados de Compromís, la confluencia valenciana de Podemos. La presidenta del Congreso, Ana Pastor, destacó que ambos incumplen el reglamento del Congreso, que prohíbe que formaciones que no se han enfrentado en las elecciones formen grupo parlamentario separado. Pese a saberlo, la portavoz parlamentaria de En Marea, Alexandra Fernández, insistió ayer, tras reunirse con el rey, en su posición y anticipó que recurrirán la decisión ante el Tribunal Constitucional por considerarla «caciquil».
Los cinco diputados gallegos de la coalición tripartita tienen ahora dos días para comunicar si se integran en el grupo de Unidos Podemos-En Comú Podem o si se van al Mixto, como ya se sabe que harán los cuatro diputados de Compromís. Sin embargo, los parlamentarios de En Marea, según dijo Fernández, negociarán con Podemos la integración en un grupo confederal. Así ocurrió en la pasada legislatura y acabó conllevando la marginación de En Marea en los grandes debates. Alexandra Fernández aseguró que le había mostrado al rey la «indignación» de su formación con el «uso de las reglas» del Congreso y la «vulneración», a su entender, de su derecho a constituirse como grupo.
Tras su reunión con el rey, la portavoz de En Marea señaló que tal y como están las cosas «nadie descarta absolutamente nada» y podría llegarse a unas terceras elecciones. Eso, según dio a entender, preocupa enormemente al jefe del Estado, quien reclamó que todos los partidos se pongan «manos a la obra». «Me transmitió que es imprescindible evitar unas terceras elecciones como sea», dijo Fernández. También aseguró que lo encontró bastante más preocupado de lo que ve a Rajoy y a Sánchez. Al líder del PP lo calificó de «candidato ni-ni», porque «ni gobierna ni es capaz de llegar a ningún tipo de acuerdo». Del secretario general del PSOE dijo que está adoptando una «posición cobarde».