Los republicanos abroncan a Trump por insultar a los padres de un caído en Irak

El Kremlin niega el espionaje y pide a Clinton que no oculte la manipulación en las primarias demócratas


NueVa York / E. La Voz

Es evidente que parte del éxito de la campaña republicana se ha apoyado en las polémicas de su candidato. La mesura no es una característica de Donald Trump, pero en esta ocasión esa falta de prudencia ha colmado la paciencia de muchos pesos pesados del partido. El magnate ha cruzado una línea roja al haber menospreciado a los padres de un soldado musulmán muerto en la guerra de Irak y la cúpula más conservadora está furiosa: «Aunque el partido le ha concedido la nominación, eso no viene acompañado de una licencia sin límites para difamar a lo mejor de nuestro país. Somos mejores gracias a ustedes», aseguraba el senador John McCain a Khizr Khan y su esposa, Ghazala.

El matrimonio de origen paquistaní tomó la palabra en la Convención Demócrata y reprochó a Trump su plan para prohibir la entrada de musulmanes. Para ello, pusieron el ejemplo de su hijo Humayun, un joven musulmán de 27 años, capitán del Ejército de EE. UU. y que dio la vida por su país: «Usted no ha sacrificado nada ni a nadie», le dijo entonces Khan al neoyorquino. El magnate no tardó en responder para presumir de sus «sacrificios inmobiliarios», cuestionar el silencio de su esposa durante el discurso y acusarles de querer protagonismo mediático: «El señor Khan me ataca con saña en la convención y ahora está en todas las televisiones haciendo lo mismo», dijo Trump sin amilanarse.

Horas antes de la enérgica condena de McCain, líderes republicanos en el Congreso como Paul Ryan y Mitch McConell ya habían alzado la voz: «El escrutinio a las religiones no forma parte de nuestros valores», condenó Ryan. «Prohibir viajar a miembros de cualquier religión es contraria a los valores de EE.UU.», recordó McConell. «Trump ha sido increíblemente irrespetuoso», añadía su ex rival, Jeb Bush.

En paralelo, un abochornado Mike Pence trataba de frenar la ira republicana: «Donald Trump y yo creemos que el capitán Humayon Khan es un héroe americano», decía el número dos del multimillonario, cuyo hijo además, es subteniente de la Marina.

La brecha se ha agrandado hasta tal punto, que las familias Gold Star (los familiares de los muertos en combate) se han sumado al malestar del establishment de Washington: «Cuando (Trump) cuestiona el dolor de una madre y lo asocia a su religión y no a la pena que le impedía hablar, usted nos está atacando. Cuando dice que su trabajo construyendo edificios es similar a nuestro sacrificio, usted nos está atacando», denunciaron 17 familias. A ellas precisamente se refirió el presidente, Barack Obama, en un claro gesto de apoyo en plena polémica: «Nadie ha dado más por nuestra libertad y seguridad que nuestras familias Gold Star», sentenció el presidente de EE.UU.

Rusia contesta

La controversia también azota las filas demócratas. Después de que Hillary Clinton acusase al Gobierno ruso de espiar al Comité Demócrata, el Kremlin ha asegurado que dichas imputaciones intentan ocultar que las primarias fueron manipuladas. En paralelo, la posible alianza entre Trump y Putin ha vuelto a hacer saltar todas las alarmas, después de que el magnate asegurara que reconocería a Crimea como parte de Rusia si gana. Paul Manafort, jefe de campaña de Trump, fue un fiel asesor de Viktor Yanukovych, expresidente de Ucrania y fiel aliado de Putin.

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