«Es un derecho individual tomar decisiones sobre el cuerpo propio, sea cual sea el motivo, sin que seas juzgado o juzgada por ello»
08 ago 2016 . Actualizado a las 17:27 h.Renée Zellweger, la actriz que hace quince años encarnó a la enamoradiza Bridget Jones, ha publicado este lunes una carta en respuesta a las críticas recibidas en el 2014, cuando varios medios especularon sobre una supuesta cirugía a la que se habría sometido para cambiar el aspecto de su rostro. En la misiva, redactada bajo el título «Podemos hacerlo mejor», Zellweger afirma que dicha cirugía nunca tuvo lugar, y reprocha a las grandes empresas de comunicación el haberse echo eco, convirtiendo «la suposición del tabloide» en «una noticia».
«La sensacionalista historia de la 'cirugía de ojos' [...] no tiene importancia, [...] pero que [...] fuera discutida por los periodistas serios y se convirtiera en tema de conversación generalizada es una desconcertante ilustración de la confusión entre noticias/entretenimiento y la fijación social por lo físico», declara la actriz en su artículo del Huffington Post, afirmando que este tipo de informaciones perpetúan «unos estándares desagradables y poco inteligentes» y normalizan «la crueldad».
Al mismo tiempo, Zellweger ha aprovechado el comunicado para aclarar de una vez por todas la polémica generada a raíz de la presunta alteración de su cara: «No es que sea asunto de nadie, pero no he tomado la decisión de alterar mi rostro y someterme a cirugía», comenta en la carta, en la que también justifica sus escasas declaraciones sobre el tema. «No creo que haya ninguna dignidad en dar explicaciones a quienes comercian con escándalos inventados o en buscar la aprobación de aquellos que hacen de reírse de los demás un deporte».
Esta última declaración es solo una de las muchas críticas que Zellweger ha dirigido a la prensa sensacionalista, a la que ha acusado de fabricar una «inmensa pila de estiércol» y de beneficiarse del «caos», el «escándalo» y la «humillación». Precisamente por ello, la actriz ha invitado a los medios a que se separen de esta clase de actividad, para poder centrarse mejor en lo realmente decisivo: «¿Y si las insulsas historias sensacionalistas, los juicios y malentendidos quedaran confinadas en el tarro de entretenimiento vulgar y se sustituyeran en los medios de masas por conversaciones mucho más importantes y necesarias?», reflexiona.
Otro asunto al que también le ha dedicado unas palabras es al acoso público que ha sufrido desde el inicio de la controversia. Afirmando que es «asqueroso» pensar que la valía y la contribución profesional disminuyen si se «cede a las presiones sociales sobre la apariencia», la actriz ha afirmado que «es un derecho individual tomar decisiones sobre el cuerpo propio, sea cual sea el motivo, sin que seas juzgado o juzgada por ello». Del mismo modo, Zellweger ha asegurado que muchas de esas cirugías se producen por las críticas vendidas como «entretenimiento fácil», que «pretenden [...] servir de parámetros en, cuyo estrecho margen, cada uno de nosotros debemos entrar para ser considerados socialmente aceptables y profesionalmente valiosos, y para evitar un doloroso ridículo».