Miami, en peligro de desaparecer

Adriana Rey NUEVA YORK

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La ciudad quedará sumergida bajo el mar antes del final del siglo si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen

08 ago 2016 . Actualizado a las 07:35 h.

Ya se sabe que puede ocurrir, ahora la pregunta es cuándo. Ya no valen los malecones o los diques que contengan la crecida imparable del mar. Ya es demasiado tarde para el futuro de algunas ciudades que durante años llevan en alerta tratando de concienciar sobre las consecuencias de las emisiones de dióxido de carbono: «Es difícil imaginar cómo podríamos defenderlas a largo plazo», dice Ben Strauss. Él es uno de los autores de los muchos estudios que se han hecho al respecto y todos con el mismo mensaje: Miami podría desaparecer. Así, sin paños calientes.

Desde el año 2014, más de 300 científicos han situado a la ciudad como uno de los puntos más vulnerables de Estados Unidos al cambio climático. Y ojo, porque el aumento de emisiones registrado cifra la subida en casi dos metros para el año 2100: «Significará que, si el ritmo de emisiones continúa igual, más de 30.000 viviendas estarán bajo el agua para esa fecha», desvelan desde la revista Nature. La prestigiosa publicación ha sido la última en sacar a la luz un estudio en el que hay mucha evidencia y poco supuesto.

Para Miami, la suerte está echada. «Es como pensar en un montón de hielo en una habitación caliente. Sabes que se va a derretir, pero es difícil saber lo rápido que lo va a hacer», dijo Strauss de una ciudad que ya cuenta con un desolador historial de catástrofes. Solo hay que recordar el huracán que la devastó en 1926, o aquel que fue catalogado como «el apocalipsis de la era moderna» en 1992 y que puso a millones de personas en jaque.

Las inundaciones actuales parecen ser la antesala de lo que le espera a Miami Beach, o Star Island, lugar de residencia de artistas como Alejandro Sanz, Shakira o Gloria Estefan. «¿Se conservarán los murales del barrio de Wynwood?», se preguntan algunos. De momento, nadie puede garantizarlo.

Futuro incierto

EE. UU. es, junto a China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero. Por ello es más que previsible que los estadounidenses renueven el Acuerdo de París y se comprometan a reducir la emisión de CO2 para contener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Y es que el 2015 ha sido especialmente alarmante. Fue el año más caluroso de la historia desde que existen registros y batió récords en la emisión de gases de efecto invernadero según la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera norteamericana (NOAA). Además, el nivel del mar también fue el más alto con un aumento de 70 milímetros. «Es muy probable que la situación empeore en un futuro», advirtió Steve Nerem, geofísico de la Universidad de Colorado. Meses antes, el presidente Barack Obama ya había augurado que «el sur de Florida es el lugar donde el cambio climático tendrá más impacto».

La situación sería muy parecida en Hawái, el siguiente estado en la lista. Allí cifran en un 9 % la pérdida de residencias, algo similar a Nueva Jersey, con un 7,35 %. Los números no son mejores para Luisiana, un estado que fue objetivo del destructor Katrina. El huracán aniquiló buena parte de su capital, Nueva Orleans. Con el paso de los años, «la cuna del jazz» se blindó con un dique de 215 kilómetros de largo, 30 metros de ancho y 17 de alto para tratar de evitar que millones de hogares volvieran a desaparecer bajo el agua. Lamentablemente, en poco más de 80 años, ni siquiera esta impresionante obra de la ingeniería moderna será suficiente para contener la fuerza de la madre naturaleza.