Al Asad envía refuerzos para frenar el avance de los rebeldes en Alepo

L. F. P. AMÁN / CORRESPONSAL

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RODI SAID | Reuters

La ciudad concentra la batalla decisiva, donde ambos bandos luchan por hacerse con el control

10 ago 2016 . Actualizado a las 07:27 h.

Los combates se han recrudecido en Alepo desde la contraofensiva rebelde que ha revertido el equilibrio de fuerzas en la guerra siria. Tras romper el cerco del régimen, la coalición de opositores y facciones salafistas avanzan por la ciudad, ante lo que Damasco ha respondido enviando refuerzos para el contraataque. Ahora son las zonas del régimen de Bachar al Asad las que han quedado sitiadas, ante lo que ha respondido intensificando los bombardeos sobre la zona insurgente. Un recrudecimiento del conflicto que devora a la población civil y ha llevado a la ONU a pedir de nuevo una pausa humanitaria.

Más de 3.000 soldados han sido movilizados por el Gobierno y su aliado Hezbolá, la milicia chií libanesa que ayuda con tropas de tierra. Al mismo tiempo, cientos de combatientes de grupos rebeldes han llegado desde Idlib, provincia limítrofe con la de Alepo y también feudo opositor, según la oenegé con base en Londres Observatorio por los Derechos Humanos Sirio (ODHS). La alianza opositora está liderada por Frente Fateh al Sham, antes Frente al Nusra. El cambio de nombre y su separación de Al Qaida han supuesto un punto de inflexión entre unos opositores divididos y carentes de liderazgo en el campo de batalla.

Naciones Unidas se ha mostrado preocupada por el recrudecimiento de los combates y alerta de que más de 1,5 millones de sirios en zonas sitiadas necesitan asistencia urgente. «Al menos un verdadero alto el fuego o pausas humanitarias semanales de 48 horas para tener acceso a las personas necesitadas», ha detallado en un comunicado.

Alepo concentra la batalla decisiva, donde ambos bandos luchan por hacerse con toda la ciudad. Se calcula que 300.000 personas están en las zonas opositoras del este y más de 600.000 en las controladas por Damasco, hasta 1,2 millones en toda la provincia.

Las potencias internacionales intentan presionar a Rusia para que medie con Damasco con el fin de detener el derramamiento de sangre que ha provocado más de 290.000 muertes en cinco años. Las reiteradas treguas han resultado ser solo un respiro para retomar posiciones y continuar una batalla interminable.