El Reino Unido no sabe si seguirá participando en Erasmus en el futuro
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En el acuerdo de salida de la UE pueden seguir el modelo noruego, que sí incluye intercambio y convalidación, o el suizo, que dispararía los precios de la matrícula
13 ago 2016 . Actualizado a las 09:30 h.Reino Unido lleva tres décadas potenciando y participando en el programa Erasmus, pero ahora podría quedarse fuera. Tras el brexit, muchos se preguntan qué pasará con la movilidad de los estudiantes universitarios y con el precio de las tasas académicas que hasta ahora compartían británicos y europeos. Solo en 2014, alrededor de 15.000 estudiantes británicos participaron en el programa yendo a estudiar universidades europeas. Entre los países en lo alto de la lista: Francia, Alemania, España, Italia y Holanda. Ese mismo año, el Reino Unido recibió a 27.400 estudiantes Erasmus del bloque común. Las universidades más demandadas, las de Edimburgo, Glasgow, Sheffield, Cardiff y Leeds.
Por el momento, los responsables del programa llaman a la calma ante la avalancha de preguntas para las que no tienen respuestas. Con un cordial «apreciamos su preocupación», reconocen en un mensaje en la portada de su página web que hay que ser pacientes para tener respuestas definitivas sobre el futuro y se atreven a anticipar que esto llevará un tiempo.
En el caso de la directora de Erasmus para Reino Unido, Ruth Sinclair-Jones, teme que «nos enfrentamos a un triste momento de incertidumbre, después de 30 años de enriquecimiento de tantas vidas». Sin ir más lejos, desde su puesta en marcha en 1987, más de 200.000 estudiantes británicos han participado y se han beneficiado de las subvenciones pagadas con fondos de Bruselas.
Muchos desean que Londres tome la estrategia de Noruega en las próximas negociaciones con Bruselas. Así, si bien el país no es miembro de la UE, participa en el esquema universitario, previa aceptación de la libre circulación de personas. Sin embargo, en Reino Unido el debate migratorio fue uno de los principales temas espinosos y controvertidos de las semanas de campaña del referendo y se espera que sea también un tema clave en la aceptación de futuros acuerdos. Sin embargo, si los británicos liderados por la primera ministra Theresa May optan por el ejemplo suizo de restringir el movimiento, las posibilidades de participación en el programa Erasmus se cierran por completo.
Beneficio mutuo
«Erasmus ha tenido un gran éxito en la creación de intercambios académicos, científicos y culturales en toda Europa», expone Mostafa Rajaai, de la Oficial Internacional del Sindicato Nacional de Estudiantes del Reino Unido (NUS, por sus siglas en inglés). De hecho, para este representante, el programa no solo enriquece a los estudiantes que viajan, sino también a los que son partícipes de las experiencias en un ambiente de aprendizaje mucho más diverso.
Para Rajaai no hay dudas de que el mantenimiento del programa Erasmus en la misma forma en la que funciona, y con la mirada puesta en un crecimiento, debe ser parte de las negociaciones del brexit para asegurar que un elemento tan importante como la educación superior no se borra en abrir y cerrar de ojos.
La preocupación por conocer una solución a esta cuestión es palpable en las instituciones académicas británicas. Así, desde la Escuela de Arte de la Central St. Martins (CSM, por sus siglas en inglés) en Londres, su director Jeremy Till, reconoce que es muy difícil argumentar en contra de los beneficios culturales y educativos del intercambio y la colaboración: «Enfatizamos nuestro deseo de continuar en el programa, de permitir la entrada sin restricciones para los estudiantes europeos en el Reino Unido y la participación continua de las universidades del Reino Unido en las redes europeas de investigación y enseñanza», puntualiza Hill. Por su parte, Dominic Trendall, presidente del centro de estudiantes de la universidad Sheffield, reconoce como las últimas semanas desde conocerse el brexit, han tenido que recordar a la gente de la UE que son bienvenidos y no son parte de una cultura racista.
Un curso, 20.000 euros
Desde el grupo Universidades del Reino Unido calculan que los honorarios pagados por los estudiantes de la UE ascendieron a un total de 700 millones de euros en el curso académico 2014-15. Mientras, los gastos de alquiler y de la vida diaria en suelo británico se traducen en unos 1.800 millones de euros al año. Unas cifras demasiado jugosas para prescindir de ellas por completo.
Sin Erasmus el intercambio de alumnos será una quimera. Ya no solo por la dificultad mayor o menor de la convalidación de créditos sino por el coste de cada año universitario. Desde que en el 2012 se subieron las tasas a los estudios terciarios en el Reino Unido, las matrículas rondan los 10.600 euros, pero con los programas de intercambio el alumno no paga más que lo que abona en su universidad -en España, como máximo unos 2.500 en Cataluña o Madrid-. Ahora bien, una universidad media, como la de Leeds, por ejemplo, cobra entre 18.000 y 25.000 euros de matrícula -las carreras de letras son más baratas que las de ciencias- a alumnos no nacionales (es decir, británicos y de la UE), y hasta 35.000 euros al año por cursar Medicina. En la Universidad de Edimburgo, una de las más prestigiosas, van de los 2.500 euros a los 20.000-25.000 euros anuales, según seas europeo continental o «extranjero» en letras o ciencias.