El ritmo de la ciudad vuelve más agresivas a las aves urbanas

La Voz MADRID / EUROPA PRESS

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ANGEL MANSO

Los pájaros cuentan con menos espacios y con más recursos para defenderse, lo que acarrea una mayor competencia

19 ago 2016 . Actualizado a las 08:58 h.

Los ritmos de vida humanos hacen que las aves que viven en la ciudad se estresen más, lo que produce un aumento de su agresividad a la hora de defender el territorio, según un estudio publicado en la revista científica Biology Letters en el que se comparó machos de gorrión melódicos tanto de ciudad como de campo en diferentes zonas rurales y suburbiales de la región de New River Valley, en el estado de Virginia.

Para ello reprodujeron una grabación del canto de un gorrión melódico en cada espacio objeto de análisis y observaron las reacciones de los habitantes de la zona ante la intrusión. En aquellas áreas más urbanizadas los gorriones comenzaban a batir sus alas cerca del altavoz mientras se unían al ruido fuerte del mismo y posteriormente iniciaban un canto más apagado, que según los investigadores se podría asociar a una señal de ataque inminente. Sin embargo, al hacer este mismo experimento en las afueras, los gorriones de campo reaccionaban con menos agresividad y no se alteraban tanto. 

La ciudad, entorno hostil

Este estudio, realizado por investigadores del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (EE.UU.), sugiere que el comportamiento de los pájaros urbanos se debe a que al vivir entre humanos cuentan con menos espacios, pero poseen más recursos para defenderse. Además, la ciudad les proporciona mejor alimento y refugio, lo que acarrea una mayor competencia a la hora de hacerse con los recursos, que son más limitados.

Asimismo, en una investigación realizada por la Universidad Complutense y publicada en la revista Ecological Indicators, se demostró que las aves urbanas, comparadas con aquellas residentes en ámbitos más rurales, tenían peor condición física. En esta línea, el coordinador del área de seguimiento de SEO/Birdlife, Juan Carlos del Moral, ha recordado que los gorriones del centro de Madrid padecen anemia y sus sistemas de defensa están alterados de forma que respiran la misma contaminación atmosférica y están sometidos a un nivel de ruidos idéntico al de una persona que reside en la capital española.

Por todo esto, la investigación norteamericana señala que será necesario tener en cuenta las estimaciones de la ONU de que la población mundial alcanzará los 9.600 millones en el 2050 y defiende que de acuerdo a la inevitable expansión del ser humano, es preciso analizar las variaciones en los comportamientos de las aves para poder asegurar que las ciudades serán, en un futuro, espacios «amigables con la biodiversidad».