La debacle electoral de la CDU plantea el posible final de la «era Merkel»
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La canciller alemana quiere recuperar votos con una bajada de impuestos
07 sep 2016 . Actualizado a las 15:31 h.El 14 de diciembre del 2015 Angela Merkel demostró a todos que es capaz de salir reforzada de una crisis, cuando aprovechó el congreso anual de la Unión Cristianodemócrata (CDU) para poner orden entre sus correligionarios, convencidos de que su política migratoria terminaría por defenestrarla. Con su retórica ambivalente y leves concesiones al ala más conservadora, la canciller alemana no solo consiguió salir reelegida al frente de su partido con casi el 97 % de los votos, sino que protagonizó inéditos titulares del tipo La jefa ha vuelto.
Una tesis muy distinta a la que barajan los medios alemanes estos días, después de que el domingo los ultraderechistas de AfD le arrebataran a la CDU el segundo puesto en los comicios de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Una de las regiones menos pobladas del país que ha evidenciado el rechazo de parte de la ciudadanía hacia su política de acogida. «El imperio de Merkel se derrumba», afirmaba ayer el Frankfurter Allgemeine. El semanario Der Spiegel insistía en que la canciller «ha dejado atrás su cénit».
Tras la debacle, no son pocos los que dan por hecho que Merkel renunciará a un cuarto mandato, algo impensable hasta hace unos meses. «La situación de la Unión es amenazadora», subrayaba en una entrevista con el Süddeutsche Zeitung su socio y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer, que tiene previsto exigir a la canciller un tope máximo de llegadas anuales, durante la reunión que mantendrán el próximo viernes los socios de la gran coalición. De lo contrario, Seehofer amenaza con presentar por primera vez a un candidato propio de cara a las elecciones generales del 2017, en lugar de uno común con la CDU, como es habitual.
Mejoras fiscales
Ni siquiera Merkel ha aclarado aún si optará a la presidencia o no. Pero, consciente de que según los sondeos solo el 44 % de los alemanes apoyaría su candidatura el próximo año, intenta desde ya recuperar votos. Quiere lograrlo, entre otras cosas, con una bajada de impuestos de hasta 15.000 millones de euros a partir del 2017, según avanzó ayer el ministro de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble. Pero además, la líder de la CDU garantizó que, para primavera, la Oficina de Migración habrá terminado de tramitar todas las solicitudes de asilo, con la mirada puesta en aquellos que argumentan escasez de recursos.
Una vez más, la dama de hierro deja claro que prefiere ponerse manos a la obra que perder tiempo con rumores. Precisamente por eso a día de hoy sigue sin tener un rival a su altura. Ni dentro de su partido, donde en las últimas semanas se han barajado algunos nombres, pero solo de forma transitoria. Ni a la cabeza del país, en el que también ha calado la crisis del bipartidismo. Además, los xenófobos no solo han arrebatado escaños a los conservadores alemanes, sino también a los socialdemócratas e incluso a los partidos minoritarios como Los Verdes o La Izquierda. «No hay amenaza para Merkel, en parte porque no hay alternativa real», señala Hans Kundnani, del centro de reflexión German Marshall Fund.