La ambigüedad de Sánchez sobre sus intenciones genera tensión en el PSOE

Ferraz asegura que no está pensando en formar Ejecutivo, pero decidirá si va o no a la investidura tras hablar con todos los partidos


Madrid / La Voz

La estrategia política de Pedro Sánchez tras el veto del PSOE a la investidura de un Mariano Rajoy que se presentó en el Congreso con 170 diputados es tan desconcertante que ni siquiera en su partido tienen claras sus intenciones. A pesar de que el propio secretario general socialista aseguró que no se está postulando como alternativa, dirigentes socialistas dan por hecho que detrás de la ronda de contactos que ha iniciado se esconde la intención de intentar de nuevo el acuerdo «transversal» con Podemos y Ciudadanos para ser investido como presidente, pese a contar con solo 85 escaños. En este caso, dada la manifiesta incompatibilidad ente ambos partidos, se trataría de intentar convertirse en jefe del Gobierno con apoyo de los de Pablo Iglesias y la abstención de los de Albert Rivera .

Ayer, Sánchez se reunió con el coordinador federal de IU y portavoz adjunto de Unidos Podemos en el Congreso, Alberto Garzón. Aunque, al contrario de lo que ocurrió con Rajoy y con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, este fue un encuentro cara a cara, el PSOE enmarcó la cita en una ronda de contactos cuyo objetivo es «desatascar» la situación tras la fallida investidura de Rajoy. Pero Sánchez sigue sin aclarar si dará el paso de presentarse de nuevo como candidato a la presidencia, entre otras cosas porque es consciente de la fuerte oposición del PSOE andaluz a cualquier acuerdo con Podemos.

El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, afirmó ayer que el líder socialista «ni se ha propuesto para nada, ni ha dicho que sea candidato a nada, ni está pensando en un gobierno de nada». Su intención, dijo, es «buscar una solución a través del diálogo con todas las fuerzas y evitar unas terceras elecciones que «serían un fracaso colectivo». «No hay postulación, ni se está pensando en un Gobierno, ni en nada por el estilo», insistió. 

Piden que aclare sus planes

Esa indefinición sobre sus verdaderos objetivos está generando tensión en algunos dirigentes del partido, que exigen que el líder aclare de una vez sus intenciones y deje de especular con un acuerdo con Podemos y Ciudadanos que consideran políticamente inviable y una investidura que consideran indefendible con el mal resultado en las últimas elecciones, en las que el PSOE perdió cinco escaños sobre los 90 alcanzados el 20D, que ya eran el peor baremo de su historia. Para tratar de apaciguar esa inquietud, la secretaria de ciencia, participación y política en Red del PSOE, María González Veracruz, explicó ayer que Sánchez decidirá postularse o no como candidato alternativo una vez que conozca la postura de las diferentes formaciones, porque no es posible dar el paso de intentar liderar una alternativa «cuando ni siquiera sabe qué opina el resto de partidos».» «Hay que ser prudentes y no generar falsas expectativas», señaló, dejando claro que lo que no se plantea Sánchez en ningún caso es «ir a una investidura fallida».

Aunque tanto el líder de IU, Alberto Garzón, como el de Podemos, Pablo Iglesias, están dispuestos a apoyar la investidura de Sánchez, ese acuerdo sería inútil, ya que Ciudadanos no está dispuesto a sumarse a él. El portavoz de la formación naranja en el Congreso, José Manuel Villegas, explicó ayer que sospechan que la intención del líder del PSOE es «buscar el acuerdo con los 180 que votaron no a Rajoy en la investidura». Algo que, según dijo, es «una mala vía y una mala solución para España».

Lo cierto es que, aunque son pocos los socialistas que apoyan que Sánchez intente ser presidente, tampoco hay nadie que reclame la abstención del PSOE a la investidura de Rajoy para desbloquear la situación. Uno de los más próximos a esta última postura, aunque sin llegar a plantearla abiertamente, es el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, quien ayer advirtió de que la falta de Gobierno «ya ha comenzado a perjudicar seriamente a las comunidades autónomas».

Los socialistas andaluces reiteran que lo que toca es ir a la oposición

Lo busque o no, Pedro Sánchez no va a tener fácil conseguir un acuerdo con Podemos y Ciudadanos para convertirse en presidente. Y no solo porque el partido morado y el naranja hayan demostrado ser incompatibles, sino porque desde su propia fuerza política, la federación más poderosa, la andaluza, con Susana Díaz a la cabeza, se opone radicalmente a que intente siquiera llegar a la Moncloa. El portavoz parlamentario del PSOE andaluz, Mario Jiménez, aseguró ayer que «no es posible» una alternativa a un Gobierno del PP por el «veto» que existe entre Podemos y Ciudadanos. «El PSOE asumió que su posición era la de liderar la oposición como consecuencia de los resultados electorales y que no había aritmética posible, como recordaba el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, recientemente, y esta es la posición del partido en estos momentos», señaló. Más rotundo fue el secretario general del PSOE de Jaén, Francisco Reyes, quien afirmó que su partido «debe de estar en la oposición» porque lo contrario sería «engañar». Los socialistas andaluces recuerdan además que el PSOE aprobó un documento que está en vigor en el que se afirma que los socialistas no podrán llegar nunca a un acuerdo con fuerzas que planteen un referendo de independencia en Cataluña, como hace Podemos. Y que, si esa posición cambia, Sánchez debe plantearlo en el comité federal. 

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