Un piloto en el cielo de Instagram

Pilar Campo OVIEDO

ACTUALIDAD

Miguel Ropero supera los 6.500 seguidores en Instagram en apenas un año y medio con sus fotografías de rescates e intervenciones

11 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Miguel Ropero ha conseguido aunar sus dos grandes pasiones, como piloto de helicópteros y amante de la fotografía, y transmitir a través de las redes sociales la relevante labor que desarrollan las personas que asumen la difícil tarea de ayudar en rescates en situaciones de emergencia. Su cuenta personal en Instagram ha superado los 6.500 seguidores en apenas un año y medio. Comprometido y solidario, este marbellí afincado en Asturias, desde hace 12 años, cuenta con un amplio anecdotario vital y reconoce que se ha visto sorprendido de la gran repercusión social que han tenido unas publicaciones que, inicialmente, surgieron como una forma de comunicarse con sus amigos a través de su profesión y que, hoy en día, es el mejor referente para conocer la profesionalidad de un equipo multidisciplinar que, en la mayoría de las ocasiones, lucha contra las dificultades orográficas y la meteorología adversa de la región para realizar sus actuaciones humanitarias.

Desde niño, Miguel Ropero tenía claro que su vocación era volar. En plena adolescencia, con apenas 19 años, empezó a pilotar. Desde un principio, se inclinó hacia el servicio de Emergencias y rescates. «Me gustaban los helicópteros», ratifica como una declaración de intenciones. Este andaluz, de 38 años, iba para ingeniero naval y, tras un primer acercamiento a esta carrera, decidió finalmente dedicarse profesionalmente a su verdadera vocación de piloto. Una vez formado y superados los estudios, consiguió un trabajo como copiloto en una empresa dedicada a las campañas de lucha contra incendios en época estival. Permaneció en el Ejército cuatro años como militar de complemento, dos de copiloto y dos de comandante en el SAR (búsqueda y salvamento). Actualmente trabaja para la compañía Coyotair Habock (Aviation Group), a la que se incorporó en el mes de mayo de 2004.

De rescates a traslados VIPs

Tiene infinidad de anécdotas personales a lo largo de su actividad profesional y recuerda, con gran precisión, cada intervención, especialmente aquellas de las que guarda la satisfacción personal de haber culminado con éxito el rescate. De su etapa en el Ejército rememora su primera intervención, cuando tuvo que acudir con sus compañeros a rescatar a una persona que se encontraba enferma en un barco. Resalta que su labor es un trabajo de equipo, en el que cada miembro es una pieza del engranaje y todas deben encajar a la perfección, desde el piloto, al médico, al gruista, al mecánico... «Somos un grupo y hay una confianza plena entre nosotros. Todo el mundo hace una función importante en este trabajo», recalca.