El primero se acerca más y más al Frente Nacional, mientras el segundo intenta atraer a los socialistas desencantados
13 sep 2016 . Actualizado a las 07:23 h.La batalla por la nominación en las filas de la derecha para aspirar a la presidencia francesa en las elecciones del año que viene muestra una divergencia creciente entre los dos principales candidatos. Nicolas Sarkozy se acerca más y más a las propuestas de la ultraderechista Marine Le Pen para congraciarse con los votantes del Frente Nacional mientras que su mayor rival, Alain Juppé, pone proa hacia la izquierda para intentar pescar en los caladeros del desencanto socialista.
Las propuestas de Sarkozy y Le Pen en materia de justicia, seguridad e islam son idénticas en su mayor parte. El culpable de la similitud es el expresidente, para quien reconquistar el electorado de extrema derecha se ha convertido en la prioridad. «El escrutinio se jugará primero a la derecha y los electores del FN tendrán un peso importante», repite Sarkozy habitualmente a su círculo más cercano.
En cuestión de terrorismo, tanto Sarkozy como Le Pen proponen la expulsión de extranjeros vinculados con el Estado Islámico, el primero restringiendo la medida a los condenados a una pena de prisión de más de cinco años. Por lo que respecta a la inmigración y el islam, ambos candidatos coinciden en la mayoría de los puntos: eliminación, en el caso del FN, o limitación, en el de Sarkozy, del derecho de suelo, suspensión de la reagrupación familiar, limitación y renegociación del Tratado Schengen y prohibición del velo en la mayoría de los ámbitos del espacio público.
Su estrategia debutó hace unos meses con un discurso sobre la «identidad nacional» y la «tiranía de las minorías» en Saint-André-lez-Lille, en la región de Nord-Pas-de-Calais, bastión del Frente Nacional, el pasado 8 de junio. El movimiento parece dar resultado: según una encuesta de principios de septiembre elaborada por el IFOP, el 13 % de potenciales electores para las primarias aseguran haber votado a Le Pen en el 2012. De ellos, el 40 % se muestran a favor de Sarkozy.
Mientras el expresidente busca votos en la extrema derecha, su rival en las primarias, Alain Juppé, hace lo propio en la izquierda. El alcalde de Burdeos anunció el domingo en televisión su intención de «tender la mano» a los «hollandistas decepcionados» en un esfuerzo de «ir más allá» y de «aunar la derecha y el centro». A pesar de sus sorprendentes declaraciones, no es la primera vez que se le asocia al entorno socialista. Sus críticas a Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande, no evitan la confabulación de la prensa y analistas sobre una posible futura colaboración.
Taubira se une a los exministros de Hollande que quieren evitar su reelección
Alain Juppé no es el único que está buscando el voto de los «hollandistas decepcionados». Varios exministros del actual presidente se han propuesto hacer lo imposible para evitar su renovación en el Elíseo el año próximo. Todos se presentan con propuestas diferentes, pero tienen un punto en común: su feroz crítica a la gestión de François Hollande.
El grupo se compone de dos de los candidatos oficiales a las primarias del Partido Socialista: Arnaud Montebourg, exministro de Desarrollo Productivo, y Benoît Hamon, exministro de Educación, junto con Emmanuel Macron, exministro de Economía, que, aunque aún no ha oficializado su candidatura, está considerado por los sondeos como el rival directo de Hollande. La última en unirse es Christiane Taubira, exministra de Educación, que ayer abogó por una candidatura única de la izquierda para las elecciones de 2017 en una entrevista para Libération.