«Los matábamos como a pollos»

Un antiguo sicario acusa en el Senado al presidente de Filipinas de ordenar asesinatos, secuestros y atentados


Redacción / La Voz

Al presidente de Filipinas se le abre un nuevo frente una semana después de insultar a Barack Obama y poner en jaque la relación con el país aliado. Edgar Matobato, un sicario arrepentido, acusó ayer en el Senado a Rodrigo Duterte de haber ordenado asesinatos, secuestros y atentados e incluso de rematar el mismo a un funcionario de Justicia con una ametralladora. Los crímenes se cometieron durante los dos mandatos de Duterte como alcalde de Davao, ciudad en la que grupos proderechos humanos han documentado 1.400 muertes sospechosas entre 1988 y el 2013.

«Nuestro trabajo era matar a camellos, violadores y secuestradores», explicó Matobato, de 57 años. «Los matábamos como a pollos», añadió. El sicario admite que mató a más de 50 personas cuando trabajaba para el escuadrón de la muerte de Davao, un grupo que operaba bajo las órdenes de Duterte. Matobato confesó que en el 20017 una de sus víctimas terminó sirviendo de comida de cocodrilos.

Su testimonio se enmarca en la investigación parlamentaria liderada por la exministra de Justicia Leila de Lima, una crítica acérrima de la campaña contra las drogas de Duterte que deja un saldo de 3.500 muertes de supuestos narcos y drogadictos -unas 47 por día- desde que asumió hace apenas tres meses la presidencia. Un 58 % de ellas a manos de asaltantes no identificados y el resto en operaciones policiales.

Durante su comparecencia, televisada en directo, también aseguró que Duterte les ordenó secuestrar y matar a rivales políticos. Entre ellos estarían cuatro seguidores de Prospero Nograles, que le disputaba la alcaldía de Davao. «Los estrangulamos. Les abrimos las tripas y luego cargamos sus cadáveres en un barco y los echamos al mar», relató. La mayoría de los cuerpos de las víctimas fueron descuartizados y enterrados en una fosa común. Otros tirados al mar tras extraerles el estómago para evitar que flotaran. Matobato también acusó a Duterte de ordenar atentar con bombas contra musulmanes en las mezquitas en 1993, en represalia por un ataque a la catedral de Davao.

El primogénito

El asesino también inculpó a Paolo Duterte, el primogénito del presidente y actual teniente de alcalde de Davao. Explicó a los senadores que Paolo es drogadicto y que en el 2014 ordenó asesinar al propietario de un hotel, el empresario filipino Richard King, con quien competía por la atención de una mujer. El ministro de Justicia, Vitaliano Aguirre, rechazó el testimonio de Matobato y aseguró que son «mentiras, invenciones y un producto de una imaginación entrenada y fértil». El hijo del presidente aseguró que las acusaciones se basan «en rumores». Duterte evitó dar ayer cualquier declaración durante su visita a un campo de entrenamiento militar.

El polémico presidente, apodado el Castigador o Harry el Sucio, ha negado en reiteradas ocasiones haber estado vinculado con los asesinatos extrajudiciales, pero también ha justificando en parte las acciones del Escuadrón de la muerte. De Lima aún tiene que aclarar por qué no procesó a Duterte por los asesinatos en Davao cuando era ministra. Matobato acudió entonces a ella para pedirle protección.

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