Los críticos creen que el líder planea pactar con Podemos y nacionalistas
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Sospechan que lo de gobernar con C's y los de Iglesias es solo una estrategia para decir que Rivera lo impidió
17 sep 2016 . Actualizado a las 09:00 h.Detrás del clima de enfrentamiento que se vive en el PSOE, y del cruce de declaraciones entre la dirección y los barones que cuestionan la estrategia de Pedro Sánchez, se esconde el convencimiento de los críticos de que el secretario general socialista intentará en el último momento forzar al comité federal a que acepte como un mal menor que él sea investido presidente con los votos de Podemos y el apoyo de los nacionalistas, para impedir así que gobierne Rajoy o que se tengan que convocar unas terceras elecciones. «Lo de gobernar con Ciudadanos y Podemos es solo una estrategia para poder decir que Rivera ha impedido ese Gobierno y que no queda más remedio que apoyarse en los nacionalistas», asegura un dirigente socialista crítico con Sánchez. Fuentes del PSOE aseguran que ya después de las elecciones hubo un intento de apartar al secretario general, pero fue frenado por el expresidente del Gobierno Felipe González, que estaba convencido entonces de que podría reconducir el empeño de Sánchez de formar Gobierno a toda costa pese a los pésimos resultados. Ahora, la situación es muy distinta, porque los críticos consideran que el líder socialista es irrecuperable, dado que su único empeño es convertirse en presidente del Gobierno a toda costa. Este sector está convencido de que tanto Podemos como la antigua CDC están dispuestos a hacer presidente a Sánchez, aunque tienen más dudas de que ERC accediera a ello sin obtener garantías sobre la celebración de un referendo de independencia.
A medida que se agota el tiempo para impedir unas nuevas elecciones, esa tensión va a ir en aumento. Los críticos, con Susana Díaz a la cabeza, están dispuestos a forzar la convocatoria del comité federal para rechazar ahí de nuevo cualquier posibilidad no solo de que el PSOE gobierne con Podemos y los nacionalistas, sino también de que lo haga con Podemos y Ciudadanos, ya que consideran temerario gobernar con solo 85 diputados, algo que dejaría a los socialistas a merced de Iglesias. Los críticos reconocen que el problema se ha enquistado gracias a la habilidad de Sánchez, que logró que en la anterior reunión del comité federal el debate se centrara en la cuestión de si el PSOE debe intentar o no gobernar con Podemos, en lugar de abrir un debate sobre los pésimos resultados electorales cosechados por el secretario general, que son los dos peores de la historia del PSOE. Solo el socialista vasco Eduardo Madina planteó esa cuestión en el encuentro, pero nadie más quiso entonces cuestionar al secretario general, dado que estaban seguros de que las intervenciones a puerta cerrada trascenderían a los medios, como así fue, incluso con grabaciones efectuadas por alguno de los asistentes. El sector crítico considera, además, que habría sido mejor dejar gobernar al PP con 137 diputados, lo que dejaría al Gobierno en una posición muy precaria, antes de que Rajoy lograra un pacto con Ciudadanos y se presentara en el Congreso con 170 escaños, lo que le otorga más argumentos y más estabilidad a su hipotético futuro Ejecutivo.