Una prueba de ADN podría poner en aprietos a Pablo Ibar

Europa Press / La Voz

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Gaston De Cardenas | efe

El vasco fue condenado a pena de muerte hace 16 años por el asesinato del dueño de un club nocturno y dos modelos.  Su condena fue anulada en febrero del 2016

19 sep 2016 . Actualizado a las 17:09 h.

El 27 de enero de 1994, tres cuerpos fueron encontrados acribillados a tiros en una casa de Mirarmar, en el Estado de Florida (EE.UU.). Pertenecían al propietario de la vivienda, Casimir Sucharski, dueño de un local nocturno, y a dos bailarinas Sharon Anderson y Marie Rodgers. Una cámara lo grabó todo: dos personas -una con un gorro y gafas, la otra con una camiseta cubriendo su cabeza- llegaron al lugar, golpearon y mataron a las víctimas y se largaron con las botas donde Sucharski guardaba todos sus ahorros. Fueron poco cuidadosos. Dejaron casquillos, marcas de pisadas, huellas dactilares, cabellos, una máscara y una camiseta. Además, en las imágenes se intuía, borroso, uno de los dos rostros. 

Por las mismas fechas, Ibar, hijo de emigrantes vascos en EE.UU., fue detenido por un robo. Un agente creyó reconocerlo en las imágenes distribuidas por la policía que llevaba el caso y un vecino, que condujo esa noche cerca de los responsables del asalto, lo identificó posteriormente en una rueda de reconocimiento. Pero ninguna de las pruebas apuntaban directamente hacia él. Ni las huellas ni el ADN de la camiseta. Su mujer aseguraba, además, que el día de los hechos Pablo Ibar no había salido de casa. 

El primer juicio contra los dos acusados fue declarado nulo por falta de consenso del jurado en el veredicto. En enero de 1999 arrancó una segunda vista que condenó al segundo sospechoso, Seth Peñalver, a pena de muerte, la misma pena que le fue impuesta a Ibar un año más tarde por nueve votos frente a tres. Desde entonces, el español ha intentado demostrar por todos los medios su inocencia. Asegura que su proceso judicial estuvo lleno de irregularidades, que no es él el que aparece en las imágenes.

El pasado febrero, el caso dio un vuelco. Pablo Ibar abandonó el corredor de la muerte. El Tribunal Supremo de Florida había anulado su condena y ordenado la repetición del juicio. Ahora, una nueva prueba de ADN podría ponerle nuevamente en aprietos. 

En el juicio conjunto de Ibar y Peñalver de 1997, el estado presentó pruebas de ADN procedentes de la misma camiseta que excluían a Ibar. En la vista del año 2000, en la que Ibar fue condenado a muerte, peritos del estado testificaron una vez más, tras realizar análisis más avanzados sobre muestras adicionales, que el material genético no coincidía con el del vasco. Según ha informado la Asociación contra la pena de muerte Pablo Ibar, el español siempre ha tenido además una coartada. Desde el primer momento en que fue acusado hace 22 años, ha negado estar involucrado en los asesinatos, ha insistido en que nunca estuvo en esa casa y ha reiterado que es inocente de los cargos de asesinato que vuelven a pesar sobre él. En su día rechazó la oferta de declararse culpable a cambio de una condena a cadena perpetua.

Ante esta situación, la Asociación considera como mínimo «sorprendente» que ahora, 16 años más tarde, después incluso de que el Tribunal Supremo de Florida anulara la declaración de culpabilidad y la condena a muerte que pesaban sobre Ibar, el estado de Florida de repente encuentre «nuevas» pruebas de ADN con las que «sin duda pretende relacionar a Ibar con los crímenes».  A su parecer, la fiscalía se halla en una situación «muy difícil» al acercarse el momento de iniciar la repetición del juicio. Además de la postura del Supremo, Seth Peñalver fue hallado finalmente no culpable por un jurado en el 2012. En el próximo juicio, avanza la asociación, se presentarán una cantidad «considerable de pruebas que exculpan a Ibar y que proyectan dudas importantes en el procesamiento por el estado». La defensa aportará el testimonio de un perito en identificación facial que asegura que hay cinco diferencias entre Ibar y la persona que se ve en las imágenes y que hacen que sea «imposible» llegar a la conclusión de que el autor haya sido Ibar.

Para la Asociación no resulta extraño que la fiscalía, al ver cómo se «desmoronaba» el caso, asegure ahora contar con nuevas pruebas de ADN que constituirían para ellos «una solución milagrosa». En cuatro juicios separados (el primer juicio conjunto contra Ibar y Peñalver, el segundo juicio contra Ibar en el que fue condenado a muerte, el segundo juicio contra Peñalver en el que él también fue condenado a muerte y el tercer y último juicio contra Peñalver en el que fue absuelto), las huellas digitales, la sangre y las pruebas de ADN excluyeron a Ibar como posible sospechoso, insiste. Las pruebas de ADN realizadas por el estado reflejan que hay ADN de al menos otras dos personas, y puede que más, en esa camiseta. «El estado siempre ha sabido que este ADN correspondía a otra persona o personas. Pero la fiscalía nunca ha hecho nada para descubrir quién es esa persona o quiénes son esas personas», denuncia la defensa. 

La comparativa más reciente realizada por el estado de Florida entre Ibar y una «pequeñísima» mancha de ADN en la camiseta no establecen una coincidencia absoluta. «Es más, esta coincidencia incompleta sigue siendo perfectamente coherente con la inocencia de Ibar. Y al menos otras siete muestras de ADN de la camiseta siguen excluyéndole», resalta. El estado especula que la camiseta encontrada en el exterior de la escena del crimen fue la que el asaltante llevaba enrollada alrededor de la cabeza. Sin embargo, «no hay pruebas concluyentes de que esto sea así. No hay material biológico, sangre o ADN, que relacione a la camiseta con las víctimas o con la escena del crimen», asevera la asociación. En su opinión, «son varias las formas en que ADN de Ibar haya podido llegar a la camiseta. La camiseta podría haberse visto contaminada en el laboratorio BSO, en el que ha estado durante 22 años. El ADN podría haber sido trasferido de la ropa o de otros artículos que se requisaron al propio Ibar en el momento de su detención o de la casa en la que vivía. Son ya varios los precedentes de otros casos de contaminación en el laboratorio BSO a lo largo de los años».

De esta presunta nueva prueba acaba de enterarse ahora la defensa, que aún no ha tenido tiempo para examinarla o analizarla. También la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar cree que no va a ser ninguna prueba irrefutable. «Esperamos que la opinión pública siga otorgándole la presunción de inocencia exigible en esta fase del proceso por las Constituciones de los EE.UU. y del Estado de Florida, así como por todo estado de derecho digno de ese nombre», manifiesta.