La jueza protege el caso de Diana Quer prorrogando el secreto del sumario
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La decisión pretende evitar que las partes accedan a los detalles de la investigación. SIGUE AQUÍ TODA LA INFORMACIÓN DEL CASO
20 sep 2016 . Actualizado a las 11:45 h.La titular del Juzgado número 1 de Ribeira acordó mantener el secreto del sumario del caso de la desaparición de la joven Diana Quer durante al menos un mes más. La decisión estaba prevista, pues no hay detenidos en relación con el caso ni tampoco sospechosos de los que se tenga conocimiento. Por eso, en el círculo próximo a la investigación se considera la decisión judicial como la más previsible.
La orden fue emitida el viernes por la jueza, precisamente el día en que prestó declaración en el número dos la madre de Diana Quer, pero por motivos diferentes, por la custodia de su hija pequeña, Valeria, que le fue entregada al padre, Juan Carlos Quer, hace unas semanas.
Fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia señalaron que el secreto de sumario está prorrogado un mes más y se mantiene con la finalidad de que las partes implicadas no puedan tener acceso al expediente.
Dos juzgados implicados
Llama la atención que dos de los tres juzgados de Santa Uxía tengan algo que ver con la familia Quer-López, una situación atípica que se produjo a raíz de la desaparición de la hija Diana, de 18 años, de la que nada se sabe desde el día 22 de agosto, cuando se la vio por última vez regresando a casa de las fiestas del Carmen dos Pincheiros.
El proceso está siendo muy complejo y la sede judicial de la capital barbanzana está teniendo un gran protagonismo con respecto a esta familia.
Tras la apertura de diligencias por la denuncia presentada por Diana López por la desaparición de su hija, se unió al protagonismo el juzgado número dos ya que se hizo cargo del proceso de la custodia de la pequeña. Primero tomó declaración al padre con respecto a este asunto y a continuación decidió quitársela a su madre para que fuese Juan Carlos Quer quien se hiciese cargo de la menor de edad.
Al parecer, la jueza basó su decisión en unos informes médicos que recibió esos días tras ser atendida Valeria en el hospital comarcal de Barbanza y después de escuchar la versión del progenitor. La decisión fue fulminante y sorprendió más aún cuando este mismo asunto llevaba un año coleando en un juzgado de la capital de España cuyo responsable todavía no se había pronunciado, llamando la atención la rápida intervención de la togada de Ribeira, por lo que tuvo que ver algún delito para tomar la decisión y declarar a la madre como investigada.
La presencia de Diana López el viernes en sede judicial provocó cierto nerviosismo entre el personal funcionario, más aún cuando tuvo que declarar en compañía de su abogado y ante una jueza que se hizo cargo del caso tras regresar de vacaciones.
La actuación del juzgado número uno también ha sido intensa a lo largo de casi el mes que lleva desaparecida la joven madrileña. Primero citó a los progenitores para que pasasen a declarar. La madre de la muchacha estaba citada para el viernes, una hora después de que pasase por el dos.
Sin embargo, la decisión fue revocada el martes pasado por entender que no resultaba provechoso tomar declaración a los padres por el momento.
Algunos testigos y amigos vuelven a declarar por tercera vez ante la Policía Judicial
Mientras la actividad en los juzgados es bastante movida, los investigadores continúan con su trabajo. Intentan atar cabos y conocer los pasos de la joven durante la noche del día 22 de agosto con más exactitud. Testigos presenciales que pueden tener datos relevantes han sido llamados por tercera vez para contar todo lo relacionado con la joven y por si quedó algo en el tintero.
Las pesquisas continúan a cargo de la Policía Judicial y la UCO, que siguen cotejando matrículas y los datos del teléfono móvil de la chica que dio su última señal en las inmediaciones de Taragoña sobre las cuatro de la madrugada de esa noche.
Mientras la actividad policial continúa a su ritmo, en su casa de Pozuelo de Alarcón, la madre de Valeria sigue con su pena, según apuntó su abogado, Pedro de Bernardo: «Está muy mal, pues todavía no ha podido ver a Valeria desde que se vino a Madrid ni tampoco puede hablar con ella por teléfono».