La policía defiende la actuación de los agentes en un tiroteo en Charlotte que le costó la vida a un afroamericano
22 sep 2016 . Actualizado a las 07:27 h.«¡Dejen de matarnos!», gritaban algunos manifestantes. «¡Sin justicia no hay paz!», coreaban otros. Después llegaron los gases lacrimógenos, las carreras y las agresiones que dejaron a quince policías heridos y varios ciudadanos detenidos.
La tensión racial ha vuelto, si es que alguna vez se había ido de las calles estadounidenses. Solo ha cambiado el escenario, que ahora se llama Charlotte, la mayor ciudad de Carolina del Norte, con más de 800.000 habitantes y el 35 % de su población de raza negra. Esta comunidad volvía a salir el pasado martes a las calles, ante la indignación de una nueva muerte de un ciudadano negro a manos de la policía en otro incidente no del todo esclarecido. La víctima se llamaba Keith Lamont, de 43 años.
«Le pedimos que arrojase el arma con la que salió del vehículo», explicaba ayer a la prensa Kerr Putney, jefe de policía, defendiendo así la acción de sus agentes. Sin embargo, los familiares del fallecido no opinan lo mismo. Más bien todo lo contrario. No solo dicen que Lamont iba completamente desarmado sino que explican que lo que llevaba era un libro que leía mientras esperaba a que su hijo saliese de la escuela: «No encontramos ningún libro, pero sí encontramos un arma», insistía Putney.
Tras lo ocurrido, Charlotte volvió a ser testigo de la impotencia de muchos de sus vecinos. Todos ellos protestaban después de que en la otra punta del país, hubiesen tenido lugar más manifestaciones por un mismo suceso, pero en esta ocasión en Tulsa (Oklahoma). Los hechos fueron grabados en vídeo y lo ocurrido retransmitido en todas las televisiones del país. Las imágenes mostraron de nuevo el sin sentido de un problema que azota diariamente EE.UU. Así, sus ciudadanos vieron cómo Terence Crutcher murió tras ser disparado por una agente. En esta ocasión, Crutcher sí estaba totalmente desarmado: «No había armas en el sospechoso ni en el vehículo. Se hará justicia», prometía el jefe de policía de Tulsa.
Trump está con Tulsa
A estos hechos no tardaba en referirse el candidato republicano Donald Trump: «Vi una parte del tiroteo en Tulsa y ese hombre tenía las manos en alto. No sé qué estaba pensando esa agente (la que disparó), pero estoy muy, muy afligido», decía ayer el republicano en un mitin en Cleveland (Ohio). «Tengo un gran respeto por la policía, pero tiene que ser mejor», pedía Trump ante el asombro de los presentes. Desde allí, recordó que la comunidad negra está pasando uno de los peores momentos de su historia y volvió a aprovechar la situación para hacer campaña y preguntarse «qué tienen que perder si le votan», tal y como hizo el pasado mes de agosto en Dimondale, Michigan.