Sentencia pionera en Vigo por entrar en un Facebook ajeno y revelar sus secretos

Dos años de cárcel para dos veinteañeras por mofarse de la dueña de un móvil robado. Enviaban mensajes con contenido sexual y groserías a los amigos de la perjudicada


vigo / la voz

Querían echarse unas risas y les han caído dos años de cárcel. Dos veinteañeras viguesas fueron condenadas ayer a prisión por el delito de relevación de secretos tras entrar en el smartphone robado a una desconocida, acceder a su Facebook y WhatsApp y, haciéndose pasar por ella, enviar insultos y fotos obscenas a los conocidos de sus chats. Lo hicieron para divertirse y burlarse de la perjudicada. Es una sentencia pionera en Vigo porque no se había dado un caso igual aunque, como recalca la víctima, le podría pasar a cualquiera al que le roben su móvil y esté desprotegido. La perjudicada tardó horas en enterarse del escándalo.

«Mi terminal no estaba bloqueada, ni con pin ni contraseña, no me importa que lo vean mis allegados, pero las contraseñas hay que ponerlas por si te roban el móvil como a mí», dijo la dueña ayer al salir del juicio.

La vista por conformidad se celebró ayer en el juzgado de lo penal número 1 de Vigo y las dos acusadas y un tercer cómplice se declararon culpables. Las dos implicadas aceptaron cárcel, que no tendrán que cumplir, y el pago de 1.000 euros de indemnización a la víctima por daños morales. Y fueron multados con 150 euros por receptación o por apropiación indebida o coacciones.

Todo empezó en la madrugada del 2 de octubre del 2015, cuando unos desconocidos robaron de un tirón el bolso de la clienta de un pub de la calle Pontevedra de Vigo. El bolso apareció después pero no el móvil que iba dentro. «Me fui a casa a dormir, me desperté a la hora de comer y no me enteré de nada hasta las cinco de la tarde cuando la gente avisó a un allegado que estaba conmigo. Tuve que pedir una copia de la tarjeta y desactivar la otra», contó ayer la perjudicada.

El smartphone robado acabó en manos de la acusada T.F.F., que se lo llevó a casa, puso a cargar la batería, encendió el teléfono y, al estar desprotegido, accedió a su contenido. Rebuscó entre los archivos y abrió las aplicaciones de WhatsApp y Facebook. Esa tarde, la acusada y su cómplice N.B.C., para reírse de la perjudicada, se hicieron pasar por ella y publicaron en su muro unas fotos de carácter sexual y grosero acompañado del comentario: «A mí me gustan así!!!», que vieron los conocidos de la usuaria. Luego, desde WhatsApp enviaron mensajes de contactos de sexo. Una amiga de la víctima avisó en el chat de que estaban publicando las fotos y las dos acusadas le contestaron: «Si te encanta o no, tía, no te gusta». Otro contacto, que creía chatear con la dueña, preguntó qué le pasaba y le contestaron: «Nada, estoy harta de todo. Me voy a suicidar».

Las implicadas también hurgaron en su agenda y descubrieron que tenía una disputa por deudas y humillaron a la dueña. Al final, vendieron el teléfono por 50 euros a B.F.R., que fue multado por receptar objetos robados.

«Ellas no me conocían de nada pero tengo la sensación de que alguien que no está en el juicio sí me conocía y las utilizó para hacerme daño», dijo la dueña ayer.

Una maltratada pide socorro por el chat de WhatsApp

Una maltratada que estaba siendo golpeada pudo recibir ayuda gracias a que, en un descuido de su agresor, pidió socorro a un conocido que compartía un chat con ella en WhatsApp. El incidente ocurrió el martes a las 8.30 horas en la avenida del Aeropuerto cuando un peatón hizo señas a la Policía Local de Vigo y les mostró el mensaje de WhatsApp donde la víctima pedía socorro urgente. Los agentes fueron a la casa de la víctima en Vista do Mar y ella misma les abrió la puerta nerviosa y llorando. Les contó que vive desde hace 7 años con su pareja, con el que tiene dos niñas en común, y que en el desayuno discutieron y él la sujetó fuertemente del cuello, la empujó contra la pared y le escupió en la cara. Las dos hijas, de 10 y 12 años, increparon al padre y este cesó en la agresión. En ese momento, la madre aprovechó para pedir socorro por WhatsApp. Luego, él salió de la casa para llevar a las niñas al colegio. La víctima explicó a los policías que su pareja es agresivo, sobre todo cuando se droga con cannabis, y que sobre él pesaban dos órdenes de alejamiento pero ella finalmente le perdonaba las denuncias por sus hijas. El hombre, R.R.T., vigués de 37 años, fue detenido por violencia de género.

Difamó en Internet a su fotógrafo de boda

No se puede jugar con la intimidad y el honor de otros en las redes sociales porque puede salir caro. Hasta ahora, lo usual era que un acusado usase una fotografía íntima que le había regalado su expareja para reenviarla a otros para vengarse de ella. Pero los casos más habituales son los de lanzar injurias a través de la red social. Una recién casada y su amiga fueron condenadas por difamar en su muro de Facebook al fotógrafo de la boda en el 2009, al que consideraban un «sinvergüenza» poco profesional. La jueza les obligó a indemnizar con 3.000 euros al fotógrafo, sentencia que fue recurrida. También hubo condenas por llamar «pederasta» en un blog universitario y en una concentración a un divorciado que pleiteaba por la custodia de la hija. Y una pandilla de amigas de O Calvario fueron multadas por insultar por WhatsApp a otra joven.

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