Dos bandos definidos a la espera de librar la batalla final tras el 25S

Tras las elecciones del 20D, los barones críticos encabezados por Susana Díaz amagaron con derribar a Pedro Sánchez


madrid / la voz

El PSOE está partido en dos. Tras las elecciones del 20D, los barones críticos encabezados por Susana Díaz amagaron con derribar a Pedro Sánchez. Pararon el golpe. En las elecciones del 26 de junio los socialistas lograron evitar el sorpasso de Unidos Podemos que pronosticaban las encuestas, pero obtuvieron el peor resultado de su historia. Los barones estaban convencidos de que Sánchez daría un paso atrás y renunciaría a tratar de formar Gobierno. Se equivocaron. A estas alturas los dos bandos en disputa están bastante configurados. Por un lado, los barones críticos, con la presidenta andaluza al frente. Defienden que con 85 escaños no se puede gobernar, como advirtió Díaz, y se oponen radicalmente a un pacto que incluya, por activa o por pasiva, a los independentistas catalanes, tal como se fijó negro sobre blanco en la resolución del comité federal del 28 de diciembre. 

Ahí se agrupan el castellano-manchego Emiliano García-Page -que algunas fuentes señalan como posible candidato a disputar a Sánchez la secretaría general si Díaz no se decide-; el aragonés Javier Lambán; el asturiano Javier Fernández -a quien se apunta como presidente de una hipotética gestora si el golpe contra Sánchez prospera-; y el extremeño Guillermo Fernández Vara -el único que ha defendido la abstención para dejar gobernar a Mariano Rajoy. Ximo Puig también se alinea con los críticos, pero su posición es más ambigua porque gobierna con solo 23 de los 99 escaños -menos porcentaje que el PSOE en el Congreso- en coalición con los nacionalistas de Compromís y el apoyo externo de Podemos. En este bando están también figuras históricas como Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, y políticos destacados como el diputado Eduardo Madina o Carme Chacón, que pertenece a la ejecutiva. 

Los apoyos de Sánchez

Sánchez cuenta con el apoyo de la presidenta balear, Francina Armengol, y de barones de menos peso interno como Miquel Iceta, Luis Tudanca o Idoia Mendia. Tiene un núcleo duro absolutamente fiel con los portavoces del Congreso, Antonio Hernando; del Senado, Óscar López; y el secretario de organización, César Luena, como baluartes, del que forman parte también Patxi López, Meritxell Batet y otros destacados miembros de la ejecutiva. Pero el activo que Sánchez considera más importante es la militancia, que está convencido de que le apoyaría de forma mayoritaria en unas primarias. Por eso ha lanzado el globo sonda de que estaría dispuesto a adelantarlas al 23 de octubre, como un desafío a sus opositores. Tras las elecciones gallegas y vascas de mañana, todo indica que la batalla final de una guerra ya abierta será inevitable.

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