El Principado ultima un decreto para garantizar atención «integral» a personas con necesidades especiales

El contenido de la nueva norma fija las principales líneas de actuación para el futuro Plan Sociosanitario del Principado para los próximos cuatro años


Redacción

El Gobierno regional ultima un decreto por el que se establecen los órganos de planificación y apoyo para la mejora de la atención sociosanitaria en el Principado, con el objetivo de lograr una mayor eficacia de los servicios públicos en la atención a las personas con necesidades especiales. El contenido de este decreto, que fija las principales líneas de actuación de lo que será el Plan Sociosanitario del Principado de Asturias 2016-2020, ha sido presentado hoy en rueda de prensa por el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, y la consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela. El objetivo, han explicado, es potenciar la colaboración entre los ámbitos social y sanitario para «garantizar una atención equitativa, integral y de continuidad», bajo los criterios de «calidad, eficiencia y eficacia».

El decreto del que partirá el plan recoge tres estructuras de coordinación, la primera de ellas un consejo interdepartamental o mecanismo de coordinación para integrar las actuaciones de los distintos departamentos. Las otras dos son una comisión técnica que se ocupará de proponer mejoras en la atención sociosanitaria y de la evaluación y seguimiento de estas iniciativas, y equipos de coordinación sociosanitaria territoriales, que serán los dispositivos de proximidad que garanticen una prestación simultánea o sucesiva de los servicios públicos.

Vulnerabilidad social

El plan sociosanitario, que se pretende tener elaborado en el primer semestre de 2017, tiene como objetivo reunir en un único documento el conjunto de actuaciones e intervenciones destinadas a la atención de las personas que, por sus especiales características o por su situación de vulnerabilidad social, necesiten de la actuación simultánea de los servicios sociales y sanitarios para aumentar su autonomía e independencia, mejorar su calidad de vida y favorecer su participación social, así como el bienestar personal.

El texto incluirá varias líneas estratégicas centradas en la atención a personas en diferentes situaciones, como son mayores frágiles, dependientes, con trastorno mental severo, en riesgo de exclusión, en la etapa final de la vida o en edad infantil y con alta vulnerabilidad. También plantea mejoras en la prestación farmacológica, el uso de las nuevas tecnologías, la investigación y la formación de profesionales.

De su redacción se ocupa ya la comisión interdepartamental formada por las direcciones generales de las consejerías de Sanidad y Servicios y Derechos Sociales, en la que participan, además, las direcciones de Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA) y del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa). Esta comisión cuenta, asimismo, con el apoyo de ocho profesionales, cuatro de cada una de las consejerías.

Uno de los objetivos del decreto en los que más se ha avanzado es la creación de unidades sociosanitarias de convalecencia en las residencias de mayores, dirigidas fundamentalmente a personas mayores o enfermas que, tras una estancia hospitalaria, necesitan una atención más específica de la que pueden tener en sus domicilios, aun con el apoyo de los servicios de atención primaria. En estos casos, se prevé la provisión de cuidados sanitarios en estos nuevos recursos, en los que se les facilitarán programas terapéuticos limitados en el tiempo con el objetivo de estabilizar o recuperar a un paciente con una situación de deterioro funcional y que precisa más de cuidados continuados de enfermería que del uso de alta tecnología diagnóstica o terapéutica.

Como programa piloto, se establecerán unidades en las residencias de personas mayores dependientes del ERA que contarán con equipos profesionales de atención sanitaria y social.  Está previsto que este programa entre en funcionamiento el próximo año con entre 12 y 24 plazas en el área sanitaria V (Gijón). En una segunda fase, se pretende continuar su implantación hasta contar con 75 camas. 

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