«A medida que aumenta la presión competitiva, los hombres se comportan mejor que las mujeres»

Nagore Iriberri, Premio Fundación Banco Sabadell, explica sus trabajos sobre economía experimental

Nagore Iriberri
Nagore Iriberri

Redacción

La doctora Nagore Iriberri es la ganadora del XV Premio Fundación Banco Sabadell a la investigación económica. Licenciada en Económicas por la Universidad del País Vasco y doctora en Economía por la Universidad de California, San Diego, su línea de investigación se centra en el campo de la economía experimental y la Teoría de Juegos aplicada al estudio del comportamiento social. Orgullosa por recibir el prestigioso premio, explica en qué consisten sus trabajos.

-Ha sido premiada por su trabajo en una rama poco conocida como es la economía experimental. ¿En qué consiste exactamente?

-Trabajo en el campo de la economía experimental y la economía del comportamiento, que son dos campos importantes dentro de la economía pero menos conocidas para la gente de la calle. La razón es que se suele hablar de cosas macroeconómicas, como puede ser el paro. Esto es simplemente una metodología para recoger datos, lo que nos permite recoger evidencias empíricas y testar las teorías.

-¿Cómo se traduce en su trabajo diario?

-Por ejemplo, buscamos el efecto causal de las cosas. Muchas veces sabemos que después de A viene B pero no sabemos si A es la que causa B. La gente conoce que los químicos hacen experimentos, pero desde hace muchos años también los hacemos los economistas. Tenemos nuestros laboratorios, a los que traemos a gente, les presentamos un entorno, les explicamos las decisiones que pueden tomar y les pedimos que elijan. Se trata de tener un entorno controlado en el que el experimentalista cambia algo y ve los efectos en el comportamiento de la gente.

-¿Qué diferencias hay con la economía del comportamiento?

-La economía del comportamiento no tiene por qué ser tan empírica y trata de ofrecer supuestos mucho más realistas sobre el comportamiento del individuo. En economía hemos trabajado durante muchos años con modelos teóricos que pensaban que la gente era hiperracional, casi sin errores, y esa no es la realidad en el común de los mortales. Ahora se intenta coger este tipo de supuestos más realistas acerca del comportamiento de la gente y los incorpora a modelos teóricos en economía.

-¿En qué consisten sus estudios sobre la toma de decisiones?

-Analizamos cómo se comporta la gente real cuando toma las decisiones en una situación estratégica, que es aquella en la que uno depende de lo que hagan los demás, no solo de lo que tú hagas. Por ejemplo, una subasta. En economía, en la Teoría de Juegos tenemos una teoría para saber qué va pasar, es el Equilibrio de Nash, pero resulta que esta solución, que es muy bonita, igual es demasiado perfecta, por lo que vemos que esas predicciones, a veces, no se cumplen. Cuando traemos a gente al laboratorio y testamos la capacidad de predicción del Equilibrio de Nash, no se cumple. Se trata de averiguar qué es lo que falla. Hay toda una teoría descriptiva de qué hace la gente cuando analiza qué van a hacer los demás. Ahí mi contribución es la Teoría de los Niveles K, que busca fijar lo que van a hacer los demás y anticipar una mejor respuesta a eso. Es mucho más sencillo que hacer un cálculo de lo que dice el Equilibrio de Nash. Por ejemplo, en subastas funciona mucho mejor.

-Se ha referido a la Teoría de Juegos. ¿En qué consiste?

-La Teoría de juegos estudia situaciones estratégicas, en las que el resultado de uno no solo depende de sus propias decisiones. Pueden ser subastas, torneos, negociaciones... La gente, en situaciones estratégicas, tiene que saber que no solo depende de sí mismo, tiene que predecir lo que harán los demás. La Teoría de Juegos simplemente define una situación estratégica y predice qué va a pasar. 

-También ha investigado sobre la relación entre la provisión de información y el rendimiento de las personas.

-Es un trabajo más práctico. Se ve qué efectos tiene la provisión de la información sobre el rendimiento relativo. En muchos entornos laborales y educativos a uno se le dice cómo lo está haciendo y cómo lo hace en referencia a sus compañeros. No es lo mismo tener un 8 que tener un 8 en un entorno en el que la media es un 7. En esta situación la gente puede compararse y ahí estudiamos los efectos que tiene. Si se va esforzar más o no o cómo influye la satisfacción personal en su trabajo.

-Es decir, ¿Mejoramos por ser mejores que nuestros rivales más que por nuestra autosatisfacción?

-En este tipo de estudios, si miramos el resultado neto, la gente trabaja más, el efecto neto suele ser positivo. Pero aquí tenemos que tener cuidado porque hemos visto dos matizaciones. La primera es que no solo importa el resultado, también importa la satisfacción de uno mismo con sus resultados. Ahí vemos que la provisión de la información relativa aumenta la desigualdad de la satisfacción. Es decir, los que saben que lo hacen mejor que los demás se siente mejor que aquellos que lo están haciendo igual pero no lo saben. Y justo lo contrario. Aquellos que lo hacen peor que los demás y lo saben se sienten peor que los que no saben. En muchos entornos educativos y en muchas empresas es interesante saber qué tendrá efectos en los resultados pero también en su satisfacción, por lo que será la institución la que tendrá que ponderar qué peso pone en cada una de las cosas. La segunda matización es que en estas situaciones el efecto va por un lado y el mecanismo por otro. Ahí importan mucho las creencias que uno tiene. Preguntar antes las expectativas que uno tiene y su efecto. Si la sorpresa es positiva se reduce el esfuerzo, pero uno que pensaba que lo hacía mejor de lo que lo hace en realidad comienza a ponerse las pilas.

-¿A qué conclusiones han llegado en su estudio sobre la presión competitiva?

-Hemos realizado un estudio que trata de analizar un torneo real que existe, que se hace en Madrid, el Concurso de Primavera. El concurso tiene dos niveles y la presión competitiva aumenta de la primera a la segunda categoría. Lo que queríamos es comprobar en un torneo real la evidencia que dice que las mujeres y los hombres responden de forma diferente a la competición. Cuando no hay competición no hay diferencias de género, pero en competición sí. Realmente comprobamos que a medida que aumenta la presión competitiva, las diferencias también aumentan, siempre a favor de los chicos. Este trabajo nos permite unir resultados en entornos controlados de laboratorios con una cosa mucho más natural.

-¿A qué se deben esas diferencias por género?

-Ahí surgen nuevas preguntas y queremos responderlas. Ahora, el mecanismo no está claro. Barajamos diferentes situaciones. Una es que los chicos y chicas dan valor diferente a esos resultados en la competición. Otra puede ser también que realmente es una capacidad, que cuando compiten tienen capacidades diferentes y otra es a través de los padres, que apoyan de forma diferente a chicos o chicas. Son tres explicaciones posibles pero necesitaríamos más datos para entender mejor el mecanismo.

-¿Qué medidas pueden tomarse para fomentar el espíritu competitivo entre las mujeres?

-Esto es complicado porque primero habría que diagnosticar exactamente el mecanismo. Está claro que el mercado laboral tiene su parte competitiva. Si entendemos por qué se producen esas diferencias, si es más por el valor que uno asigna o si es más por causa de los padres, ahí realmente podríamos sacar conclusiones más directas para saber qué se podría hacer.

-¿Esas diferencias de reacción ante la presión pueden producirse también en situaciones de fuerte competencia como el mercado laboral?

-Hay un vacío porque realmente estos resultados de que las mujeres y los hombres responden de forma diferente son relativamente nuevos y vienen de entornos controlados. En un entorno laboral es más difícil controlar estas variables y, por supuesto, puede explicar que en algunas empresas, a medida que uno escala en la jerarquía, haya menos mujeres. Yo creo que es demasiado pronto para decir que hay datos de campo que corroboren eso. De hecho, nuestro estudio del concurso es uno de los primeros pasos para llenar ese vacío.

-¿Cómo influye la experiencia en todas estas situaciones?

En un principio, cuando buscas a gente para un estudio en laboratorio, puedes elegir lo que quieres. Para algunos quieres gente sin experiencia pero en otros casos prefieres que la tenga. Esta es otra variable que uno puede controlar, pero en el mundo real no se puede. Es una variable más.

-¿Qué importancia tiene el Premio de la Fundación del Banco Sabadell- Herrero para economistas jóvenes como usted?

Supone un gran respaldo, especialmente viendo el jurado que lo concede, al que respeto muchísimo. Supone un apoyo muy grande y, viendo la lista de los premiados, más. Es un gran reconocimiento que anima a seguir investigando.

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