Los xenófobos abuchean a Merkel en el aniversario de la reunificación alemana

La crisis migratoria ha asumido la función que otrora desempeñara el Muro de Berlín, y divide hoy a la sociedad alemana entre los que defienden la pluralidad

«Que se vayan». El movimiento del extrema derecha Pegida movilizó a sus activistas contra las autoridades del país.
«Que se vayan». El movimiento del extrema derecha Pegida movilizó a sus activistas contra las autoridades del país.

berlín / e. la voz

Nunca antes la locomotora europea había celebrado un aniversario de su reunificación tan polarizada como ayer. 26 años después de que el este y el oeste se unieran nuevamente, la crisis migratoria ha asumido la función que otrora desempeñara el Muro de Berlín, y divide hoy a la sociedad alemana entre los que defienden la pluralidad, y aquellos que rechazan la llegada de refugiados porque temen la extranjerización del país.

Entre ellos los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente, más conocidos como Pegida, que recibieron a la plana mayor política de su país con insultos y abucheos a su llegada al bastión que les vio nacer y donde se manifiestan cada lunes contra el asilo: la ciudad oriental de Dresde, que paradójicamente acogía este año los festejos por el Día de la Unidad. «Traidores al pueblo» o «que se vayan» gritaban varios cientos de manifestantes contra la canciller, Angela Merkel, el jefe del Estado, Joachim Gauck, y el presidente del Parlamento, Norbert Lammert.

Palabras de odio que recuerdan al lenguaje nazi y de las que también se ha apropiado la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que tras capitalizar el rechazo hacia la política de acogida, no ha dejado de cosechar éxitos electorales y ya se ha colado en 10 de las 16 Cámaras regionales del país. Mientras, el voto de protesta le pasa factura a Merkel, cuyo partido encaja una debacle tras otra en las urnas.

Consciente de que Alemania vive un repunte de la violencia xenófoba, que ha dejado más de 1.800 delitos de este tipo desde principios del año, frente a los 918 de todo el 2015, la canciller subrayó los «nuevos problemas» del país, y abogó por afrontarlos «juntos, con respeto mutuo y con la aceptación de opiniones políticas muy diferentes», para encontrar «buenas soluciones».

«Aquellos que silban y gritan y llevan su furia a la calle sin riesgo alguno han olvidado la situación en que estaban los que impulsaron la reunificación», declaró Lammert, desde la Ópera de Dresde, donde se recitó la parábola de los anillos de Lessing, en la que el escritor alemán de la Ilustración pedía tolerancia entre las religiones.

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