Pepsi y Coca-Cola financiaron a organizaciones sanitarias para silenciar los efectos nocivos del azúcar

Un estudio revela que los fabricantes dedicaron, entre el 2011 y el 2015, cinco millones de euros al año a patrocinar casi un centenar de asociaciones estadounidenses

Reuters

Billetes a cambio de silencio. Un estudio ha revelado este lunes que no solo las tabaqueras y las azucareras echan mano del viejo método de la financiación para mantener convenientemente cerrada la boca de los expertos y, de paso, con la propina adecuada, inclinar en su favor la balanza de valoraciones y recomendaciones. Pepsi y Coca-Cola estuvieron haciéndolo durante al menos cinco años. Del 2011 al 2015, ambas compañías destinaron partidas millonarias a suavizar las críticas científicas a los refrescos azucarados. ¿Cómo? Patrocinando con cinco millones de euros al año influyentes organizaciones sanitarias estadounidenses.

No es un secreto que el consumo de azúcar, en dosis elevadas y continuadas, está directamente relacionado con importantes factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, como la obesidad o la diabetes. Tampoco, la cantidad de azúcares que contienen los refrescos (un lata de Coca-Cola, 35 gramos, que exceden significativamente los 25 diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud). Sin embargo el mundo sigue empeñado en su ingesta masiva. Tanto que hay países como México, Francia, Reino Unido, Australia y algunos estados de EE.UU. que ya gravan los productos azucarados y otros, que se plantean incluir en sus etiquetas alertas como las de las cajetillas de tabaco. La investigación de la Universidad de Boston, publicada por el American Journal of Preventive Medicine, pone de manifiesto que, ante tal panorama, los gigantes de la industria no se han quedado de brazos cruzados. 

No es la primera que a Coca-Cola se le ve el plumero. El año pasado, The New York Times reveló que fabricante respaldó económicamente la tesis de una asociación científica que defendía que la culpa de la obesidad mundial no era de los malos hábitos alimenticios, sino de la falta de ejercicio. Ahora, rascando, sabemos que eso solo es la punta del iceberg. Hasta 96 organizaciones nacionales de salud de EE.UU. recibieron generosos apadrinamientos a cambio de posturas flexibles, opiniones benevolentes y, sobre todo, mutismo. Entre las beneficiadas, la Asociación de Diabetes de EE.UU., la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, la Sociedad Americana de Cáncer, la AMA -la mayor asociación de médicos del país-, la Cruz Roja, el Centro de Control de Enfermedades o las universidades de Harvard, Washington y Georgia.

Según el estudio, el 97 % de los patrocinios se realizó de manera previa a la publicación de estudios que relacionan el consumo de bebidas azucaradas con enfermedades, como la obesidad o la diabetes. Doce organizaciones aceptaron dinero de ambas compañías y 83, solo de Coca-Cola, aunque los responsables de la investigación matizan que los datos podrían ser algo inexactos, ya que Pepsi no publica listas de receptores de sus fondos. 

Estas artimañas no son hechos aislados. Investigadores de la Universidad de California expusieron el mes pasado, en la revista JAMA Internal Medicine, la estrategia de la industria azucarera. Su estudio detallaba cómo en los años 60 se había dedicado a costear investigaciones para echarles la culpa a las grasas de la aparición de enfermedades coronarias.

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