¿Es posible una renta básica universal para un millón de asturianos?

Pablo Batalla Cueto OVIEDO

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Billetes de 500 euros
Billetes de 500 euros

Los economistas se dividen entre los que creen que desincentiva el empleo y produce un efecto llamada y los que defienden la redistribución de la riqueza. Otros prefieren una renta garantizada

17 oct 2016 . Actualizado a las 16:04 h.

La renta básica universal fue la propuesta estrella de Podemos para las elecciones europeas de 2014, e hizo correr ríos de tinta tanto a favor como en contra, con argumentos como que reduciría la desigualdad y otorgaría poder de negociación a los trabajadores, por un lado, o, por el otro, que sería imposible de financiar y supondría un fuerte desincentivo al trabajo. Hoy los economistas siguen divididos al respecto: no hay acuerdo sobre si es posible y deseable que cada ciudadano perciba un ingreso mensual por el mero hecho de serlo, y si bien es cierto que la mayor parte de ellos rechazan la idea, también hay en el gremio voces autorizadas que, desde la izquierda pero también desde la derecha, se muestran partidarias de ella, como las del belga Philippe van Parijs, la escocesa Alisa McKay, el griego Yanis Varoufakis o los premios Nobel de economía Christopher Pissarides y Angus Deaton. Otros no son favorables a la renta básica pero sí a la garantizada, esto es, un ingreso generoso para todas las personas en situación de necesidad. Y otros no ven la básica factible a corto plazo, pero sí al largo, atravesando primero una fase de implementación de la garantizada.

¿Sería entonces viable económicamente fijar una renta básica para un millón de asturianos? En el Principado, se oponen a la renta básica economistas como Carlos Monasterio y Santiago Álvarez. En opinión de ambos, «la renta básica universal forma parte de ese conjunto de ideas que son, digamos, moralmente muy atractivas pero económicamente bastante ingenuas». Otros economistas de la región rechazan también la renta básica como «poco realista» pero abogan abiertamente por la garantizada, caso de Begoña Cueto. Y finalmente hay otros que representan la tercera opción, esto es, la de caminar hacia la básica implementando primero la garantizada y una serie de reformas fiscales y laborales que la hagan posible. Entre ellos se encuentra el allandés  Segundo González, responsable del área de Finanzas y Transparencia de Podemos a nivel nacional, que ve la renta básica como una manera de paliar el hecho de que la sociedad «produce cada vez más beneficios, pero esos beneficios están cada vez menos repartidos»

La economía del maná

Argumenta Monasterio que «esto viene a ser la economía del maná: si todo lo que necesitamos para comida, vestimenta, vivienda y bienes de consumo cae del cielo, no nos hace falta trabajar para conseguirlo, y pasamos a dedicarle todo el tiempo al ocio». Cree el economista que «eso sería ideal, pero difícilmente posible, porque ese desincentivo al trabajo puede generar un efecto pescadilla que se muerde la cola: si nadie trabaja ni paga impuestos, no hay recaudación y el programa no se puede sostener». Monasterio pone un ejemplo gráfico: «para que yo», dice, «pueda pagarme un viaje al Caribe con mi renta básica, tiene que haber alguien que diseñe y construya el avión, alguien que lo conduzca y, en el Caribe, alguien que me haga la comida y la cama: si toda esa gente percibe también una renta básica y, con todo derecho, dice que no le apetece hacerme la cama y pilotar mi avión, me quedo sin viaje».