Samsung y otros incendios

La retirada del Note 7 por el riesgo de explosión engrosa una larga lista de escándalos corporativos por productos defectuosos o fraudes; Apple, Toyota, Airbus, Ikea o Nestlé son otras de las firmas que sufrieron este calvario

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Los escándalos corporativos del siglo La retirada del Note 7 por el riesgo de explosión engrosa una larga lista de escándalos corporativos por productos defectuosos o fraudes; Apple, Toyota, Airbus, Ikea o Nestlé son otras de las firmas que sufrieron este calvario

Redacción / La Voz

Era la gran baza comercial de Samsung para hacer frente al lanzamiento del iPhone 7, pero ha acabado por convertirse en el mayor fracaso en la historia reciente del fabricante surcoreano. Menos de dos meses después de que las primeras unidades del Galaxy Note 7 llegaran al mercado, y tras intentar buscar una solución menos drástica, la compañía que más móviles vende en todo el mundo ha decidido cortar por lo sano y retirar su terminal estrella del mercado, ante la imposibilidad de solventar sus graves problemas de seguridad, que han acabado con más de un teléfono en llamas.

Claro que la decisión no le saldrá gratis. Además del revolcón en bolsa, donde la compañía perdió casi 18.000 millones de euros en un solo día, Samsung se prepara ya para el impacto en su cuenta de resultados. La devolución del dinero a los más de dos millones de usuarios del modelo ha obligado al fabricante a recortar en un 30 % su previsión de beneficios para este tercer trimestre. Eso, sin contar el daño en la reputación, cuyos efectos tardarán meses en poderse cuantificar.

Pero el de la compañía surcoreana no es el primer fiasco que hace tambalearse a un gigante de la industria mundial. Ahí van un puñado de grandes escándalos recientes.

El «antenagate» de apple y los iphone doblados

La compañía de la manzana, el gran competidor de Samsung, ha tenido también sus crisis, aunque de momento menos explosivas. La más conocida es la bautizada como antenagate, por un problema en los iPhone 4 que hacía que el teléfono perdiese cobertura cuando se agarraba en una posición determinada. Tras intentar convencer a los consumidores de que el problema estaba en la forma en la que sujetaban el terminal, la compañía acabó por reconocer el fallo y ofrecer a los propietarios una funda gratuita para dar carpetazo al asunto antes de que se desmadrara. Y es que, aunque la demanda no parecía afectada, la acción de la compañía sí había acusado el golpe, del que se recuperó en un abrir y cerrar de ojos. Aunque de menos calado, en los últimos años la empresa fundada por Steve Jobs ha tenido que lidiar también con las quejas por la extrema flexibilidad de los iPhone 6, que provocaba que algunas unidades se doblasen en ciertas condiciones de uso, y con los fallos de seguridad en ciertos cargadores de iPhone que podían sufrir recalentamiento y que acabó reemplazando de forma gratuita.

 Baterías explosivas, también en Sony y Dell

La guerra por ofrecer dispositivos cada vez con más autonomía y menor tiempo de carga ha provocado más episodios explosivos en la industria tecnológica, como el que en el año 2006 se descubrió en las baterías de portátiles fabricadas por Sony y que montaban otras marcas del sector como Dell o la propia Apple. Tras el goteo de denuncias de usuarios que informaban de que sus ordenadores acabaron en llamas, estas dos últimas tuvieron que reemplazar casi seis millones de baterías y le cargaron la factura al fabricante japonés, que no muy contento con los 150 millones de euros que costó la gracia recordó que la pieza era la misma que usaba en sus portátiles Vaio, que sin embargo no habían dado problemas, dejando entrever que la causa del sobrecalentamiento estaba en los cargadores que usaban Dell y Apple.

Volkswagen aún lidia con el «Dieselgate»

Pero, sin duda, si hay una crisis corporativa que haya sacudido en los últimos meses los medios de comunicación es la protagonizada por el grupo Volkswagen tras salir a la luz la manipulación de las emisiones en más de once millones de vehículos de motor diésel de las principales marcas del fabricante alemán, como la propia VW, Audi, Seat o Skoda. Un escándalo que parece no haber hecho demasiada mella en las ventas -el grupo se mantuvo como líder mundial en el primer semestre del año, con crecimiento en todas sus marcas salvo en Volkswagen-, pero que sí amenaza las cuentas. La compañía ha reservado ya cerca de 20.000 millones de euros para hacer frente a la factura del caso. Más de la mitad se irá a recomprar los casi medio millón de coches afectados en Estados Unidos, el único país en el que el grupo ha accedido a abonar entre 5.000 y 10.000 dólares a cada afectado para recuperar los vehículos. En Europa, a falta de que se resuelvan el sinfín de pleitos presentados por particulares, la única opción que ofrece el fabricante es la reparación.

Pero el coste judicial del escándalo puede ser mucho mayor, ya que la compañía se enfrenta también a centenares de demandas de inversores que habían puesto su capital en acciones de la compañía y que, tras el descalabro de estas -ahora se cotizan a 117 euros, pero llegaron a caer casi hasta los 90, frente a los 170 que costaban antes del crac- quieren recuperar su dinero en los tribunales.

Los pedales de Toyota

Aunque el de la alemana es la mayor crisis reciente en el sector de la automoción, son muchos los fiascos entre los fabricantes de coches. De los recientes, el más grave (porque costó medio centenar de vidas, según las autoridades estadounidenses) fue el que afectaba al pedal del acelerador de varios modelos de coches del grupo Toyota, que se quedaban bloqueados provocando una aceleración involuntaria del vehículo. La marca tuvo que llamar a talleres a diez millones de unidades en todo el mundo y acabó desembolsando una multa de 860 millones de euros en Estados Unidos para poner fin a cuatro años de investigación sobre el asunto.

El accidente del 400m, peso en las alas de Airbus

La historia de la aviación está llena también de trágicos accidentes que han puesto en duda potentes desarrollos industriales. Entre los más recientes, el del Airbus A400M, el proyecto estrella del consorcio europeo en el campo militar. El siniestro de uno de estos aviones de carga en un vuelo de prueba en Sevilla, que costó la vida a cuatro personas, puso en la picota un programa iniciado en el 2003, en el que se han invertido más de 28.000 millones de euros. Por si fuera poco, este año se descubrían grietas en el fuselaje de una unidad en Francia, que ha obligado a realizar cambios en las aeronaves ya entregadas. Con todos estos lastres, solo la escalada bélica en Siria e Irak, donde los países de la alianza contra el yihadismo requieren más medios para la lucha, consiguen mantener la demanda de un proyecto clave en la industria aeronáutica.

De las cómodas de Ikea a las lasañas de caballo

En el terreno doméstico, uno de los escándalos más sonados fue el que afectó este año al gigante sueco del mueble Ikea, que el pasado mes de junio anunciaba la retirada de la cómoda Malm en Estados Unidos y Canadá tras la muerte de seis niños aplastados por muebles que no habían sido anclados a la pared. Pero hay muchos más. Como el escándalo de la carne de caballo hallada en ciertos productos precocinados de Nestlé -que procedió a la retirada de los lotes afectados en Italia y España- y en las famosas albóndigas de Ikea, que también tuvo que paralizar la venta del producto estrella de los restaurantes de sus tiendas durante unos días.

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