El PSC lleva la relación con el PSOE al límite al decidir que votará no a Rajoy

La gestora califica el acuredo de «ruptura unilateral de la leal unidad de acción»


La relación entre el PSOE y el PSC quedó ayer al borde de la ruptura después de que el partido catalán decidiera que sus siete diputados en el Congreso voten no a la investidura de Mariano Rajoy, desobedeciendo la resolución del comité federal que ordena la abstención. La gestora encabezada por Javier Fernández advirtió al PSC de que su decisión supone «una ruptura unilateral en la leal y exitosa unidad de acción que PSC y PSOE vienen manteniendo desde 1978, sobre la base de la defensa de los valores del socialismo democrático y de un trabajo compartido en defensa del progreso de España y de Cataluña». En un comunicado lamentó «profundamente» que va contra el mandato del comité federal, sin que haya «justificación alguna», y recordó que en la cultura del PSOE las decisiones de los órganos del partido «han sido defendidas en todo momento por el conjunto de la organización, sean cuales hayan sido». Pese a la decisión del consejo nacional del PSC, llamó a la sensatez y pidió a sus diputados que respeten lo acordado.

El PSC mostró ayer su unidad en torno a su primer secretario, Miquel Iceta, y aprobó por unanimidad -241 votos a favor, una abstención y ninguno en contra- que sus siete diputados voten no en la investidura de Rajoy. El consejo nacional del PSC oficializaba así el cisma entre el PSOE y su partido hermano, lo que abocará probablemente a un cambio en su relación que data de hace 38 años e incluso en la ruptura entre ambas formaciones. El PSC pidió mantener la relación con el PSOE pese a que su decisión supone romper la disciplina de voto del Grupo Socialista.

Asume las consecuencia

«La comisión ejecutiva os propone que mantengamos el voto negativo a Rajoy», fueron las palabras con las que Miquel Iceta llamó a la desobediencia durante su intervención. El líder del PSC admitió que la decisión de mantener el no puede obligar a la revisión del protocolo de relación con el PSOE. «Se han alzado voces representativas del PSOE que incluso hablan de ruptura», dijo, en referencia a las declaraciones de barones como el castellano-manchego Emiliano García-Page. «No hubiera imaginado nunca que las relaciones entre PSOE y PSC se estropearan por la investidura de un presidente del PP», señaló. «Dos partes no desarrollan un proyecto común si una de las dos no quiere», afirmó.

Los socialistas catalanes asumen que su posición en contra de la decisión que tomó el comité federal el domingo tendrá consecuencias y que desde el PSOE se pedirá la revisión de lo que establece el protocolo de relaciones entre ambos partidos y que recoge la participación del PSC en los órganos de decisión del PSOE (y no al revés).

Fernández reúne este miércoles al grupo parlamentario para intentar minimizar la rebelión

Abstención total. Javier Fernández considera que así lo mandató el comité federal y, por tanto, todos los diputados están obligados a cumplir su resolución. Una posición inflexible pese a la carta que le remitieron ocho líderes regionales del PSOE, pidiéndole que Mariano Rajoy sea investido con las abstenciones necesarias, que son once. Pero el número de rebeldes va creciendo a cuentagotas según se acerca el debate de investidura. Los nuevos dirigentes temen que se acerque a la veintena. La independiente Zaida Cantera, a quien Pedro Sánchez colocó en la lista al Congreso por Madrid, se unió ayer a las filas del no, que cuenta con 12 diputados casi seguros y cuatro probables. La incógnita es lo que hará Pedro Sánchez. Fernández reunirá hoy al Grupo Socialista, dos horas antes de que se inicie la investidura, para tratar de cerrar filas y convencer a los díscolos.

El presidente de la gestora trasladó ayer al rey que el Grupo Socialista se abstendrá, sin entrar en cuántos diputados se desmarcarán de la posición adoptada en el cónclave del partido. Pero quiso rebajar la tensión interna que se está creando ante la votación y negó que desde la gestora se haya amenazado a los disidentes con la expulsión del grupo. «La gestora no está planteando ninguna acción en el caso de que se produzca la desobediencia, lo que toca es persuadirlos para que no tomen esa decisión», afirmó. «Ojalá no tengamos que tomar ninguna acción, no estamos pensando en expulsiones, no hagamos futuribles», añadió. No descartó que pudieran ser expulsados al Grupo Mixto, pero precisó que es una decisión que tendrá que adoptar el comité federal.

No dará estabilidad a Rajoy

El PSOE corre el peligro de que si echa a los rebeldes pase a ser la tercera fuerza en el Congreso, lo que supondría entregar a Unidos Podemos el liderazgo de la oposición. Eso añadido al espectáculo sin precedentes que daría. Otra decisión que tendrá que tomar es cómo se replantea su relación con el PSC, con decisiones como privarle del voto en los congresos, comités federales y ejecutivas del PSOE, o incluso si romperá una colaboración que dura 38 años. Hay barones y dirigentes históricos que son partidarios de la ruptura.

Fernández reiteró que los socialistas tan solo facilitarán la investidura a Rajoy, pero no le darán estabilidad a su Gobierno ni se plantean aprobar los Presupuestos, un apoyo que puede buscar en «otros lugares políticos». También exhibió la nueva estrategia de oposición frontal a Podemos. Fernández criticó el respaldo de Iglesias a la iniciativa para rodear el Congreso durante la investidura. «El grupo socialista liderará la oposición parlamentaria mientras otros tratan de dominar la calle», dijo.

Pedro Sánchez se enfrenta al dilema que marcará su futuro político

Pedro Sánchez tiene ante sí un dilema que marcará su futuro político: ¿que decisión tomará de cara a la sesión de investidura de Rajoy? ¿Entregar su acta de diputado, no acudir a la votación, votar no o abstenerse? Si dimite y abandona el Congreso estaría renunciando o perdería muchas de sus opciones de volver a liderar el PSOE, que es lo que tiene en mente, según ha trasladado a sus próximos. Sería, en todo caso, una opción impecable que nadie le podría criticar. En el caso de que decida no acudir a la investidura, lo que descartó ayer la presidenta del PSM, Sara Hernández, fiel a Sánchez, y más aún si vota no estaría desmarcándose de la resolución aprobada por el comité federal, lo que tratándose de un ex secretario general es muy grave. Además, se estaría desdiciendo de lo que aseguró al dimitir, que una vez que el partido adoptara una decisión todos sus componentes tendrían que asumirla. Aunque votar no es muy arriesgado, le reforzaría ante la militancia, que es la que elige, al menos por ahora, al secretario general. En ese supuesto apelaría a la libertad de conciencia que reconoce el artículo 35 del reglamento del grupo parlamentario.

Uno de los argumentos que trasladan los partidarios de Sánchez es que la oposición de Susana Díaz a admitir una abstención técnica de 11 diputados se explica porque permitiría al ex secretario general mantener el no, con lo que no se retractaría y ganaría enteros con las bases. Tras la emergencia de Josep Borrell como referente, los nuevos dirigentes socialistas temen que el exministro forme tándem con Sánchez, lo que les convertiría en rivales temibles.

Comentarios

El PSC lleva la relación con el PSOE al límite al decidir que votará no a Rajoy