Rajoy ofrece al PSOE pactos y diálogo, pero reclama garantías de estabilidad

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Advierte al resto de partidos de que a todos les interesa que haya un Gobierno «capaz»

27 oct 2016 . Actualizado a las 01:42 h.

«España no admite más demoras. Necesita un Gobierno basado en acuerdos». Mariano Rajoy tiene prisa por ponerse a gobernar. Y, consciente de que está en minoría, ofrece pactos al PSOE y al resto de fuerzas, pero exige a cambio garantías de estabilidad. Tanta prisa tiene que este miércoles se ahorró incluso la exposición de un programa de gobierno y remitió al diario de sesiones, en el que consta el que ya presentó en su fallida investidura del pasado 30 de agosto. Se limitó a proponer cuatro grandes acuerdos en materia de pensiones, educación, financiación autonómica y limpieza de la vida pública. «Tengo asumido que cada día tendremos que construir una mayoría para ganarnos la estabilidad», admitió. Pero entre las materias objeto de pacto no incluyó la modificación de la reforma laboral ni de la Constitución, principales reivindicaciones de la mayoría de los grupos de la oposición.

El líder del PP construyó un discurso plagado de invitaciones al diálogo y el acuerdo, pero también de advertencias al PSOE y al resto de fuerzas sobre las nefastas consecuencias que tendría para todos, no solo pare él, que se le impidiera gobernar. Explicó que el Ejecutivo que él presida, si obtiene la confianza del Congreso, «puede estar lejos de cumplir esas condiciones de solidez, gobernabilidad y estabilidad», pero advirtió al resto de partidos de que «no solo el interés de los españoles, sino el suyo particular, reclama un Gobierno estable y capaz». Un claro mensaje de que, si no hay acuerdos, no habrá más remedio que volver de nuevo a las urnas. Algo que, según dijo, sería «una decepción para los ciudadanos y su confianza en el sistema político».

El diálogo como «oportunidad»

El candidato a la investidura se esmeró en eludir cualquier atisbo de ataque a otras fuerzas, centrándose en el discurso constructivo y dialogante. Agradeció especialmente a Ciudadanos y Coalición Canaria su contribución a su posible investidura como presidente, pero ni siquiera se refirió al giro emprendido por el PSOE, aguardando hasta que mañana confirme su abstención para valorar su contribución a la gobernabilidad. Y garantizó el cumplimiento de los 150 compromisos para mejorar España que pactó con el partido de Albert Rivera en su acuerdo de investidura.

Aunque presumió de que durante estos últimos diez meses «España en ningún momento ha estado en funciones» y de que el crecimiento económico sigue siendo sólido, advirtió de que «todo tiene un límite», y por eso el país necesita «un Gobierno que pueda gobernar». Un Ejecutivo, insistió, «estable, duradero, sólido y tranquilizador». Rajoy es consciente de que cualquier ley o reforma que se pretenda aprobar durante esta nueva etapa política requerirá «acuerdo, negociación, cesión y entendimiento». Pero sostuvo que esa necesidad de diálogo no debe verse por nadie como un «peaje incómodo» sino como una «oportunidad».

La apelación a olvidar la confrontación de la «pugna electoral» y hasta la ideológica en una situación que calificó como «excepcionalidad» fue una constante. Entre los retos económicos inmediatos, situó la necesidad de borrar «toda brizna de incertidumbre que, como mala hierba, haya podido brotar estos meses» y la de cumplir con la senda fiscal exigida por la Unión Europea, manteniendo estrictamente los objetivos de déficit.

Respecto al desafío independentista catalán, ofreció también diálogo, pero repitió su discurso de que «el único pueblo soberano es el que conforma la totalidad de los españoles». Y se comprometió a defender la soberanía nacional y la unidad de España.

Propone cuatro grandes acuerdos de Estado

Mariano Rajoy ofreció cuatro grandes acuerdos de Estado sobre asuntos que, según dijo, «exceden con mucho una legislatura y marcan la vida de un país durante generaciones».

Pensiones 

Pacto de Toledo. Afirmó que la garantía del mantenimiento y fortalecimiento del actual sistema de pensiones depende «de que sepamos transitar hacia el objetivo de los 20 millones de personas trabajando en el 2020». Y anunció por ello que, si es investido, convocará antes de fin de año el Pacto de Toledo para acordar con todos los grupos las medidas necesarias para fortalecer y garantizar el sistema público de pensiones y dar tranquilidad a los pensionistas del presente y a los del futuro.

Educación

Pacto nacional. Propuso alcanzar en el plazo de seis meses un pacto nacional por la educación. Para ello, se comprometió a poner en marcha en el primer mes de su Gobierno una subcomisión parlamentaria que busque un acuerdo consensuado en materias como el estatuto del personal docente, el sistema de gobernanza de las universidades o el refuerzo educativo frente al fracaso escolar o la FP dual.

Financiación autonómica

Conferencia de presidentes. Ofreció de manera singular al PSOE negociar un «sistema de financiación estable y suficiente» que asegure «la igualdad entre españoles» y preserve los servicios públicos. Para ello, planteó la convocatoria de una conferencia de presidentes autonómicos para hacer un «diagnóstico de la situación y de los principios de solidaridad y cooperación».

Corrupción

Admisión de culpas. Reconoció «desde la humildad» los casos de corrupción que han protagonizado «personas» de su partido», aunque advirtió al resto de fuerzas de que en este tema «nadie puede presumir de infalibilidad». Se mostró dispuesto a escuchar y atender las propuestas de todos los grupos para promover reformas sobre esta materia.