Los sondeos acercan a Trump tras el anuncio del FBI sobre Clinton

Los agentes sabían desde el 3 de octubre de los correos investigados, lo que dispara las sospechas de los demócratas

Jennifer Lopez pidió el voto para Clinton en Miami.
Jennifer Lopez pidió el voto para Clinton en Miami.

La Voz en EE. UU.

«Nunca pensé que le daríamos las gracias a Anthony Weiner», dijo un exultante Donald Trump desde Las Vegas. Con porte satisfecho, el magnate volvía a dirigir su artillería contra Hillary Clinton y a cuenta de la última revelación del FBI asegurando que había encontrado correos «pertinentes» para ser investigados.

Consciente del impulso que el escándalo puede suponer en su campaña, Trump celebró los resultados de unos sondeos con los que amanecía Estados Unidos, todavía en plena resaca del terremoto político.

No había buenas noticias para los demócratas en Florida, estado que sigue haciéndose desear. El estado péndulo más importante registra un empate técnico entre Clinton y Trump. Unos datos que preocupan y mucho a una tensa campaña demócrata que sigue distanciándose 4 puntos por delante del republicano, según RealClearPolitics. «El director del FBI le debe una explicación al pueblo estadounidense» insistía Clinton desde el ansiado «estado del sol» y después de haber disfrutado de un concierto en el que la cantante Jennifer López pidió el voto por ella. Eso sí, sus más allegados continúan evaluando los daños provocados por el estallido de un escándalo que ha puesto en jaque la honestidad de la exsecretaria de Estado, otra vez.

La sombra de la duda no solo planea sobre su figura. La gestión de James Comey, director del FBI, sigue siendo fuertemente cuestionada y poniendo al establishment de Washington francamente nervioso. Y es que muchos siguen sin entender el porqué de la comunicación de Comey al Congreso y la forma de proceder al respecto.

Según The Washington Post y citando a «gente familiar al caso», los agentes del FBI sabían desde el 3 de octubre que los correos del caso Weiner (exmarido de Huma Abedin, mano derecha de Clinton, investigado por intercambiar mensajes sexuales con una menor) podrían ser importantes en el caso Clinton. Estos no informaron a Comey hasta el jueves, horas antes de que el director del FBI informase al Congreso, sin el beneplácito del Departamento de Justicia ni de la Fiscal General, Loretta Lynch.

Así, mientras unos defienden su «independencia», otros le echan en cara todo lo contrario.

«Hillary Clinton ya no puede ocupar un cargo público», insistía el presidente del Partido Republicano, Reince Priebus. En paralelo, John Podesta, jefe de la campaña demócrata denunciaba el timing del FBI acusándolo de haber interferido en las elecciones. Además, Podesta confirmó que en ningún caso lo ocurrido variaría su confianza sobre Huma Abedin, que el sábado por cierto, no viajó con la campaña.

¿Dará explicaciones el director del FBI esta semana? ¿Se sabrá el contenido de los correos antes del 8 de noviembre? Habrá que esperar si no llega antes otra «sorpresa» que irrumpa abruptamente en este inusual ciclo electoral.

De momento, Trump está dispuesto a seguir exprimiendo la debilidad de su rival y el jueves incorpora a la campaña a su mujer, Melania, que ofrecerá su primer mitin en Filadelfia.

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