Clinton desliza que le gustaría tener a Michelle Obama dentro del gobierno

Trump lidera por primera vez un sondeo y le saca un punto a su rival demócrata


La Voz en EE.UU.

En una frenética cuenta atrás y con las matemáticas instaladas en los análisis diarios, la actualidad ha dado paso a las quinielas sobre la formación de futuros gabinetes, es decir, las caras del nuevo poder. En este sentido, las especulaciones sobre las preferencias de Hillary Clinton han dado mucho más de sí que las de Donald Trump ya que algunas apuntan muy alto. «Añadiría a Michelle Obama a mi gabinete», dijo rotunda la demócrata en lo que parece un guiño para atraerse el voto negro indeciso en la recta final de la campaña.

Clinton verbalizó su deseo el pasado lunes en una entrevista en Extra en la que, eso sí, matizó que ahora Michelle no está por mezclarse en tareas ejecutivas. «Ella quiere enfocarse en temas como la educación de las niñas en el mundo y me gustaría ser la mejor socia que pueda tener. Aun así, creo que quiere tomarse un descanso».

Y es que no hay que olvidar que Michelle Obama está siendo un arma importante para la campaña demócrata, donde el impacto de sus discursos ha llamado la atención de medio mundo. Tanto es así que algunos líderes ya habrían sugerido que la primera dama debería presentarse al Senado o a la Alcaldía de Chicago. «Hay tres cosas seguras en la vida: la muerte, los impuestos y que Michelle no será candidata a presidenta», dijo Obama en enero para descartar cualquier posibilidad de que su mujer se dedicase a la política.

Las propuestas que apuntan al actual entorno del presidente no se quedan en su mujer ya que también incluyen a su mano derecha, el vicepresidente Joe Biden, como un posible secretario de Estado. «Están pasando mucho tiempo ideando la mejor manera de persuadirlo en caso de que ella gane», confesó una fuente demócrata a Politico. Biden, quien este mismo miércoles participa en dos mítines en Florida, descartó esta posibilidad hace escasos días. «Ayudaré en todo lo que pueda a Hillary si es elegida, pero no quiero permanecer en la administración».

En el caso de Trump hay menos conjeturas y más posibilidades porque el propio magnate ha manifestado sin reparos algunas de sus preferencias. Entre ellas estaría su férreo defensor, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, como secretario de Seguridad Nacional, el gobernador Chris Christie como fiscal general, y el médico Ben Carson como secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. «Serían tres elecciones muy inteligentes», dijo Trump en Fox News. Asimismo es muy probable que sus hijos Ivanka y Donald Trump Jr. ocupen puestos de relevancia en caso de victoria. Sea como fuere, todavía quedan 6 días para que estos movimientos comiencen a cristalizar. Las campañas están ahora más concentradas en los números.

Ayer, los republicanos amanecían con buenas noticias al ver cómo, por primera vez, su candidato aventajaba a Clinton por un punto en un sondeo del Post. La media sin embargo, sigue hablando de un liderazgo demócrata por dos puntos y de más de 22 millones de estadounidenses que ya han votado. Uno de ellos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien sin tapujos confirmó haber apoyado a Trump a pesar de que anunció que no haría más campaña por él, tras sus últimos comentarios machistas.

Comey aconsejó al FBI que no investigara a Rusia por el espionaje a los demócratas

El FBI y el Departamento de Justicia trabajan contrarreloj analizando los casi 650.000 correos que han vuelto a poner en tela de juicio la honestidad de Hillary Clinton. Todavía no está claro que sus conclusiones lleguen antes de que los estadounidenses acudan a las urnas, pero la intención es que así sea. Eso manifiestan al New York Times «fuentes relacionadas con el caso», que confirman que el Buró ya utiliza un programa especial para comprobar que no hay información clasificada en los correos encontrados en el marco del caso Weiner. Lo que también demostraría este software es si los actuales correos electrónicos ya fueron o no examinados durante la investigación relacionada al servidor privado de Clinton.

La cadena CBS desveló ayer una «reunión cordial» para hablar sobre la situación entre la fiscal general, Loretta Lynch, y el director del FBI, James Comey. Este último, por cierto, todavía cuestionado por su revelación a una semana de las elecciones. Es más, los medios estadounidenses hablan de su doble rasero al desvelar que Comey sí aconsejó al FBI que no se pronunciara sobre una posible acusación de Rusia en el caso del hackeo demócrata porque «podría parecer muy político tan cerca del 8 de noviembre». El escándalo ha hecho que algunos historiadores hayan comparado a Comey con su predecesor en el cargo, el polémico J. Edgar Hoover, acusado de influir en unas elecciones tras ordenar el espionaje de Martin Luther King.

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