El invierno satura los centros para acoger inmigrantes en Francia

El desmantelamiento de La Jungla de Calais ha doblado el número de irregulares sin techo en las calles de la capital gala


parís / corresponsal

Con la llegada de noviembre, Francia prepara un plan de alojamiento de urgencia para sacar al máximo de personas de la calle. Este año el Estado gastará tan solo en la región de Isla de Francia 764 millones de euros para dar cobijo a 92.000 personas: 123 millones de euros y 12.000 personas más que en 2015. «Estamos en buenas condiciones de funcionamiento para el invierno y abrimos, en medida de las necesidades, 2.867 plazas, más si hacen falta», explicó el prefecto de la región, Jean-François Carenco. «El esfuerzo es el mismo que el del año pasado, teniendo en cuenta que 1.100 plazas suplementarias se han perpetuado», añadió. En París, la temperatura media en invierno es de 5,4ºC y las intensas caídas de aguanieve no son extrañas en esta época. En una ciudad en la que casi 30.000 adultos sin domicilio fijo, las condiciones meteorológicas invernales pueden ser fatales.

Si bien las asociaciones aplauden la acción del Gobierno, el esfuerzo se queda corto a falta de opciones de alojamiento duradero. «Hemos agotado toda la oferta de la región de habitaciones de hotel baratas y no encontramos más para alojar a familias», cuenta Christine Laconde, directora del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) de París. En octubre, el SAMU social registró 135 familias de en total 454 personas en «solicitudes no provistas».

Con el desmantelamiento de Calais de la semana pasada, el número de refugiados en la capital se ha doblado en apenas unos días. Según la asociación France Terre d'Asile, habrían pasado de 1.500 a 3.200, con un ratio de llegada de entre 80 y 100 al día. La mayoría se han instalado en el distrito XIX, al norte de París, entre los barrios de Porte de la Chapelle, Jaurès y Stalingrad. Las tiendas de campaña, para aquellos que las tienen, no son suficientes para mantener a raya al frío.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, prometió el viernes que el «triángulo» de los migrantes será desmantelado en los próximos días. Si bien la evacuación aún no se ha llevado a cabo, el lunes la policía llegó a Stalingrad, donde viven 2.000 refugiados, para hacer un control administrativo y limpiar la zona. Los migrantes, que huyeron despavoridos ante la llegada de las fuerzas de seguridad, regresaron horas más tarde para encontrarse con sus tiendas de campaña y colchones confiscados y sus efectos personales en los contenedores de basura.

Algunos vecinos aventuraron que podría tratarse de una operación de disuasión para dirigir a los migrantes al centro de acogida de la Chapelle, que según la alcaldía de París abrirá sus puertas cuando se produzca la evacuación de Stalingrad. Sin embargo, el centro cuenta con tan solo 400 camas (que se ampliarán a 600 a finales de año) y la prefectura no ha justificado la destrucción de los efectos personales más allá de afirmar que «no pertenecían a nadie». Paralelamente, los 1.616 menores de la Jungla de Calais han sido finalmente reubicados en 400 Centros de Acogida Provisional (CAP) a la espera de que Reino Unido de luz verde o no a sus solicitudes de asilo.

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