Los demócratas se encomiendan a los hispanos para ganar

Tim Kaine dará su primer discurso en español en Arizona y las encuestas reflejan un aumento del 139 % de su apoyo a Hillary

Tim Kaine
Tim Kaine

La Voz en EE.UU.

A estas alturas, parece bastante obvio que nada se puede dar por hecho en esta frenética campaña electoral. La bienvenida al presidente número 45 estará más que ajustada el próximo martes si las cifras se siguen comportando de la misma manera. Los análisis realizados continúan dibujando una elección abierta entre Hillary Clinton y Donald Trump. Los últimos sondeos han colocado el foco de atención en la fuerza que el voto hispano está adquiriendo y que habría aumentado, según la campaña demócrata, un 139 % con respecto al 2012.

La última encuesta del Post y Univision sostiene que un 64 % del voto hispano se lo llevaría Clinton, frente al 18 % de Trump, es decir, sería una victoria del voto hispano nacional por amplio margen. Sin embargo, llama la atención que el porcentaje de votantes latinos indecisos casi se ha duplicado, aumentando de un 6 % a un 11 %. Una subida que podría ser consecuencia de las últimas polémicas que han golpeado a ambas campañas (las denuncias por acoso sexual en el caso de Trump y los correos electrónicos en el de Clinton).

«Hoy daré el primer discurso en español de una campaña presidencial», decía el candidato a vicepresidente Tim Kaine, en un claro guiño a los latinos en Arizona, un estado de tradición republicana y donde los sondeos hablan de zona en disputa.

Donde también habría un empate según RealClearPolitics es en Carolina del Norte y Florida, dos estados clave y que en las últimas horas han sido exprimidos por demócratas y republicanos, conscientes de sus importantes 15 y 29 votos electorales respectivamente. «Trump no convive con gente trabajadora a menos que estén limpiando en su cuarto», cargaba ayer Barack Obama desde Miami, Florida.

Respuesta a Obama

No muy lejos, en Jacksonville, el neoyorquino contestaba: «Mantente calmado Donald, no te desvíes», se decía a si mismo en un intento de autocontrol, que saltaba por los aires segundos después: «¿Por qué está haciendo campaña en vez de crear puestos de trabajo? ¡Regresa a trabajar!», le espetaba al presidente.

Mucho menos beligerante se mostró su esposa Melania Trump en su primer discurso de campaña. Nerviosa, la eslovena hizo gala de su estatus de inmigrante y prometió luchar por las mujeres y niños, víctimas de abuso en las redes sociales: «Nadie valora más la libertad que yo», decía en Pensilvania.

Este disputado estado ha sido elegido para que los demócratas celebren su cierre de campaña, con su mejor arsenal: Hillary Clinton, su esposo Bill y su hija Chelsea, junto al matrimonio Obama, haciendo gala del lema «juntos, más fuertes».

A la espera de conocer el lugar del cierre republicano, la campaña ha anunciado que la noche electoral la pasarán en el New York Hilton Midtown de Manhattan, situado a 3 kilómetros del Javits Center, el centro de convenciones donde los demócratas establecerán su centro de operaciones. Así, ambos aspirantes seguirán los resultados en Nueva York, donde han tenido sus cuarteles generales durante todo el ciclo electoral.

«No voto con mi vagina», justifica Susan Sarandon su negativa a respaldar a la demócrata

Susan Sarandon siempre se ha resistido a votar por Hillary Clinton, pero por si a alguien le quedaba alguna duda, la actriz las ha despejado todas con sus últimas declaraciones. «No voto con mi vagina», ha dicho en la BBC, tras ser preguntada sobre la importancia de que el próximo presidente en EE.UU. pueda ser una mujer. Si bien sorprende su declaración por la forma, no lo es tanto en cuanto al contenido porque Sarandon, siempre ha mostrado públicamente su respaldo a Bernie Sanders, exrival de Clinton en las primarias demócratas. «El miedo a Trump no es suficiente para que apoye a Clinton, con su historial de corrupción», añadió la oscarizada actriz. Su contundente argumentario llegó horas después de que la intérprete hiciese público su apoyo a la candidata del partido Verde, Jill Stein. En una carta, Sarandon explicó que el respaldo a independientes ayuda a cambiar la agenda gubernamental.

«Trump sería un presidente horroroso», cree «The Economist»

El establishment mediático lleva meses cerrando filas en torno a Hillary Clinton ¿Objetivo? Evitar que Trump y su postura antipresidencial rompan con todo. A la línea de apoyo «al mal menor» se ha unido el semanario británico The Economist: «La elección no es complicada. Aquellos que la rechazan por ser una Clinton, no se dan cuenta de la bajeza de la alternativa. Trump sería un presidente horroroso», concluye la revista. The New York Times, Financial Times o Washington Post han sido algunas de las cabeceras que ya han pedido el voto por la demócrata, algo que ha servido al magnate para alimentar sus acusaciones hacia los medios: «La prensa también está corrupta», suele repetir.

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