Rajoy confía en alcanzar un acuerdo, pero estudia otras vías para sacarlos adelante
09 nov 2016 . Actualizado a las 07:54 h.«Aunque no los conocemos, es evidente que va a ser imposible que los apoyemos porque serán continuistas y antisociales». Después de haber permitido con su abstención la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, y tras varias declaraciones del presidente de la gestora, Javier Fernández, en las que parecía dejar abierta la puerta a una negociación, el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, recuperó ayer su perfil más duro y anticipó el rechazo de su partido a las cuentas públicas, antes incluso de que el Gobierno las presente en el Congreso.
Un día después de la publicación del sondeo del CIS, que sitúa al PSOE como tercera fuerza y a punto de ser doblado en porcentaje de votos por el PP, los socialistas marcaban distancias con los populares y retomaban el argumento que sostenía Pedro Sánchez con respecto a la investidura: que el PP debe buscar mayorías en otros caladeros para levantar el veto a los Presupuestos. «Mi impresión es que será imposible apoyarlos en su trámite inicial y final», señaló Hernando, que rechazó no solo el voto a favor, sino también la abstención, «porque el PSOE siempre ha votado en contra y serán unas cuentas dañinas para los ciudadanos».
La hoja de ruta que presentó Hernando es la de que el PSOE vetará las cuentas púbicas con una enmienda a la totalidad. Y luego, si el PP logra levantar ese veto, presentará sus enmiendas parciales para acabar votando en contra. Ese rechazo previo y sin condiciones que anuncia el PSOE adelanta las dificultades con las que se va a encontrar el Gobierno de Rajoy en esta legislatura. Los populares están seguros de llegar a un acuerdo con Ciudadanos y Coalición Canaria, lo que sumaría 170 escaños, pero les seguirían faltando seis votos.
La vía del PNV
La intención del Gobierno es agotar las posibilidades de diálogo y ofrecer una negociación a los socialistas que incluiría la aceptación de numerosas enmiendas del PSOE a cambio de al menos una abstención, apelando para ello a la necesidad urgente de aprobar unas cuentas que permitan cumplir la senda fiscal pactada con la Unión Europea.
Pero el Gobierno es consciente también de que debe buscar otras vías de negociación en previsión de que el PSOE se enroque. La opción B que maneja el Ejecutivo en este momento es la de llegar a un acuerdo con el PNV, lo que, junto con Ciudadanos y Coalición Canaria, sumaría 175 escaños. Sería necesaria en ese caso al menos la abstención de un diputado. Y el principal candidato en este momento es el portavoz de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que a pesar de concurrir a las elecciones en alianza con el PSOE y de haber votado no a la investidura de Rajoy, ya mostró su disposición a negociar los Presupuestos si estos atienden a sus reivindicaciones e incluyan mejoras en la inversión en Canarias. Esas mejoras están por otra parte garantizadas gracias a los acuerdos de investidura alcanzados por el PP con Coalición Canaria a cambio de su voto favorable, lo que hace que el Gobierno se muestre optimista.
El portavoz de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, se mostró sin embargo convencido de que Rajoy exigirá al PSOE su abstención para aprobar sus Presupuestos, ya que es «presidente por derecho de conquista» y los socialistas son sus «rehenes». Y relativizó la rotunda negativa de los socialistas asegurando que «son el mismo PSOE que nos juró y perjuró que no se iban a abstener».
Cifuentes toma partido por Cospedal pese a la orden de silencio de Rajoy
Trató Mariano Rajoy de zanjar el lunes la polémica desatada por su secretaria general. El mensaje tras el comité de dirección quedó claro: si María Dolores de Cospedal continúa o no como número dos del PP pese a ser ministra de Defensa, se desvelará en el congreso que el partido celebrará en febrero. Hasta entonces, silencio. Pero los populares toman posiciones. La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, no solo valoró ayer que a Cospedal le haya tocado lidiar «con no pocos marrones» como coordinadora de la formación y portavoz en tiempos de escándalos de corrupción, sino que le ofreció su apoyo para continuar en el puesto. «Quien tiene que decidir si es secretaria general es el congreso, pero desde luego si ella decidiera presentarse estoy convencida de que tendrá el apoyo del PP de Madrid», anticipó.
En realidad, a nadie se le escapa que la continuidad de la secretaria general depende en exclusiva de Mariano Rajoy y fuentes populares dan, además, por hecho que todo está hablado y cerrado entre ambos, aunque eso no frene las voces críticas. Será el líder quien presente su equipo de dirección en el congreso. Su aprobación posterior es un mero trámite.
La presidenta madrileña fue la única que rompió la orden de silencio. Tanto el portavoz parlamentario, Rafael Hernando, como el ministro de Justicia, Rafael Catalá, evitaron pronunciarse sobre el asunto y se limitaron a decir que la decisión sobre quién ocupará la secretaría general del partido corresponde en exclusiva a los compromisarios del congreso que se celebrará el próximo mes de febrero.
Elección directa
Cristina Cifuentes también avanzó que en ese cónclave planteará que el PP se abra a fórmulas que refuercen su democracia interna, de manera que la cúpula pueda ser refrendada por los militantes y no por compromisarios con el voto delegado. Es un debate que la formación tiene más que asumido en la Comunidad de Madrid. La expresidenta del partido, Esperanza Aguirre, comparte que se establezca este procedimiento.
Desde la sede nacional, sin embargo, se ha descartado que cualquier cambio estatutario se aplique en esta cita, aunque se señala que los congresos regionales y provinciales podrán regirse por las nuevas normas en caso de que la modificación prospere.