El equipo de Trump se conjura para aupar a los ultras europeos al poder

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

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Ivanka está participando como asesora en el equipo de transición en la Torre Trump.
Ivanka está participando como asesora en el equipo de transición en la Torre Trump. Drew Angerer | AFP

Hollande aclara posiciones con el presidente electo en una gélida charla telefónica

12 nov 2016 . Actualizado a las 09:49 h.

«Hoy Estados Unidos, mañana Francia», clamaba eufórico Jean-Marie Le Pen tras la victoria de Donald Trump. Una profecía que no está tan lejos de cumplirse. Francia tiene una cita con las urnas a la vuelta de la esquina. Marine Le Pen encabeza los sondeos. El apoyo cómplice del Kremlin no es el único sustento de la ultraderechista. El equipo de Donald Trump está dispuesto a echar toda la carne en el asador para lograr que los ultras europeos alcancen el poder en Francia, Alemania y Holanda en sus respectivos comicios en el 2017. Así lo han admitido a Reuters colaboradores de Trump, quienes ya movieron los hilos en la sombra para lograr que la campaña probrexit del UKIP culminase con éxito en el referendo de junio

Pero, ¿quiénes son los artífices de esta conjura? Hay un nombre que sobresale sobre todos: Steve Bannon. El jefe de la campaña de Trump es una de las manos ejecutoras de la web racista y ultraderechista Breitbar, la misma de la que procede Raleem Kassam, asesor del líder del UKIP, Nigel Farage. La gerente de la campaña, Kellyanne Conway, una experta «apaga incendios», también forma parte del círculo más cercano al presidente, al igual que el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie. El denominado «equipo de transición» del presidente electo quiere estrechar lazos con las formaciones eurófobas de la Unión Europea a las que han prometido apoyos como el que prestaron a Farage. 

La deuda del británico con sus valedores norteamericanos le empujó a asesorar a Trump en labores de oratoria y discursos públicos de cara a los debates televisados con Hillary Clinton. La complicidad no termina ahí. En busca de la atención mediática y la influencia que el Parlamento británico le niega, Farage se ofreció el martes a desempeñar el papel de embajador de Estados Unidos en la UE.

Encontronazo de May-Farage

La maniobra encolerizó a la premier británica, Theresa May, quien tuvo que ponerse a la cola para hablar el pasado jueves con Trump. May negó en las últimas horas que el euroescéptico fuera a mediar entre Londres y Washington. «No representará a la primera ministra ni oficial ni extraoficialmente», aclararon desde Downing Street. Farage es «irrelevante». Una visión que no comparten todos los ministros, según reveló The Daily Telegraph. Existen voces dentro de su equipo que consideran a Farage un activo y la victoria de Trump una oportunidad para acorralar a la UE en las negociaciones del brexit

Quien no tiene dudas de que su sitio está enfrente y no al lado de Trump es François Hollande. El presidente francés navega entre dos aguas. Su país no puede prescindir de la colaboración con Estados Unidos, pero sería desastroso que cediera al empuje populista.

Entre la resignación y la necesidad, Hollande mantuvo ayer una gélida y breve conversación telefónica de 10 minutos con su par estadounidense. Hablaron «con franqueza» para «dejar claras las posiciones» sobre temas que afectan a ambos socios. Aunque París asegura que hay «voluntad de trabajar de manera conjunta», el equipo de Trump ya ha escogido aliados y no están en el Elíseo.