Así es el jefe de campaña de Donald Trump al que una revista calificó hace poco más de un año como «el agente político más peligroso de América»
12 nov 2016 . Actualizado a las 09:49 h.La revista Bloomberg le calificó en octubre del 2015 como «el agente político más peligroso de América», bajo una portada que titulaba «La gran conspiración de la derecha». Stephen Bannon (Virginia, 1953) fue nombrado en agosto jefe de campaña de Trump, aunque ya funcionaba entre bambalinas como el ideólogo del trumpismo. Desde la página web Breitbart News ha crecido como líder de la corriente ultraconservadora alt-right (extrema alternativa), que reúne a los supremacistas blancos que odian a los inmigrantes y a los opositores del establishment. Una web dedicada a propagar teorías conspiratorias como que Obama no nació en EE.UU. o que su Administración estaba importando musulmanes. En una entrevista, Bannon señaló que no era un populista sino «un leninista», con el argumento de que «Lenin quiso destruir el Estado y ese es también mi objetivo».
Ha sido oficial de la Marina (un oficio que siguió su hija, graduada en West Point y que sirvió como militar en la invasión de Irak del 2003), exbanquero de Goldman Sachs y productor de cine. Sin embargo, no fue hasta llegar a Breibhart cuando su fama de patriota empezó a crecer. Ha producido documentales como Clinton Cash (2016), sobre los negocios de los Clinton, y Occupy Unmasked (2012), en el que denuncia al movimiento Ocupa Wall Street. También ha sido el azote de republicanos como John Boehner, expresidente de la Cámara Baja, y de Paul Ryan. Tras su nombramiento como jefe de campaña, The New York Times y The New York Post destaparon que en febrero de 1996 fue acusado de violencia doméstica, agresión y tentativa de intimidación, pero el caso fue archivado meses más tarde, después de que su esposa, Mary Louise Piccard, no se presentara a declarar. En agosto fue acusado de violar la ley electoral de Florida, después de que The Guardian desvelara que estaba registrado para votar en una casa vacía y a punto de ser demolida.