La incertidumbre obliga a la UE a esconder el TTIP en el «congelador»

C. P. BRUSELAS / CORRESPONSAL

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El TTIP hibernará hasta que el presidente electo aclare qué quiere hacer con el tratado

12 nov 2016 . Actualizado a las 09:50 h.

El acuerdo de libre comercio e inversiones con Estados Unidos (TTIP) ya tiene destino: el congelador. La victoria de Trump cogió a toda la UE con el pie cambiado, incluida a la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, quien ayer confirmaba un secreto a voces. El TTIP hibernará hasta que el presidente electo aclare qué quiere hacer con el tratado. «Durante bastante tiempo estará en el congelador. Estamos preparados para reanudar las negociaciones cuando la nueva Administración crea que está lista, pero la pelota está en su campo», aclaró.  

Fuentes diplomáticas del Consejo se muestran mucho más pesimistas. Aseguran que el TTIP es la primera víctima que se cobra el triunfo del republicano y subrayan la falta de voluntad política a ambos lados del Atlántico para sacar adelante un acuerdo que se ha granjeado un amplio rechazo ciudadano. «La gente tiene la percepción de que la globalización solo beneficia a las empresas. Es muy difícil cambiar esa percepción, entre otras cosas porque es verdad». Otra fuente diplomática española admite que el terremoto electoral en EE.UU. ya está teniendo réplicas en la UE, donde algunos gobiernos anticipan un «cambio de ciclo estructural» tras décadas de neoliberalismo.

Seguridad común

La sacudida ha despertado a las principales capitales europeas. Francia, Alemania, España y otros socios del sur de Europa trabajan para dar forma a una seguridad común europea en vista de la incertidumbre que se cierne sobre el futuro de la OTAN. Tratarán de avanzar en el dosier el lunes, tras la «reunión del pánico» que mantendrán mañana los ministros de Exteriores. No será fácil. Ha emergido un nutrido grupo de países, parapetados tras el Reino Unido, que se niega a rascarse los bolsillos. Holanda y Bélgica alegan que no tienen fondos. Austria va bien servida con el paraguas que le ofrece Alemania y Polonia, junto a sus socios de Visegrado y los Bálticos. Confían más en el papel de salvador de Estados Unidos en la OTAN que en sus propios vecinos europeos. «El tren de la historia nos arrollará si no avanzamos. Si no lo conseguimos, nadie nos va a tomar en serio», advierten.