Trump culpa a la prensa de las protestas

ADRIANA REY LA VOZ EN EE. UU.

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Más tarde matizó sus palabras, para mostrarse encantado por las manifestaciones

12 nov 2016 . Actualizado a las 09:51 h.

Por segunda noche consecutiva, las calles de más de una decena de ciudades estadounidenses volvieron a expresar su pesar por la elección del pasado martes y su rechazo a la figura de Donald Trump como presidente electo de Estados Unidos.

Boston, Los Ángeles o Texas fueron algunos de los escenarios donde se pudo escuchar cómo miles de ciudadanos aseguraban sentirse avergonzados de ser estadounidenses. «Es incomprensible que la gente de mi país haya elegido a un personaje como este», dijo Joshue, de 27 años. A su lado caminaba Ashley, de California y jubilada: «Trump solo causará odio y miedo entre las personas de las mismas razas». Los mensajes se repitieron en San Francisco, Oakland, Denver, Minneapolis y, por supuesto, en Nueva York, ciudad de origen y residencia de Trump, y desde donde el multimillonario recuperó su esencia más agresiva para cargar contra las protestas y los medios. «Acabo de tener una elección presidencial muy abierta y exitosa. Ahora, manifestantes profesionales, incitados por los medios, están protestando. Muy injusto», sentenció a través de Twitter, su plataforma habitual.

Horas más tarde y consciente de su error, Trump daba un paso atrás y matizaba sus palabras: «Me encanta el hecho de que pequeños grupos de manifestantes hayan demostrado esta pasada noche su pasión por este gran país ¡Todos nos uniremos y estaremos orgullosos!».

Horas antes, uno de sus asesores más fieles, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, calificaba a los manifestantes como «niños llorones y mimados».

Desde la noche del miércoles, la gran mayoría de las protestas fueron pacíficas. Sin embargo, la de Portland del jueves registró diferentes disturbios que se saldaron con 29 detenidos: «La manifestación se tornó en violenta después de que los participantes comenzaran a arrojar proyectiles contra las fuerzas de seguridad», aseguró la policía.

«Vamos a vigilarle»

El malestar por la llegada de Trump a la Casa Blanca no solo se ha hecho notar en la calle, también a nivel institucional y político. La condena más firme ha venido de la mano del líder saliente de la minoría demócrata en el Senado, Harry Said, quien lejos de querer conciliar ha hablado del presidente electo como un «depredador sexual» que «ha alimentado su campaña a base de odio y fascismo». «En las últimas 48 horas he escuchado a más americanos aterrorizados de su propio Gobierno y de sus conciudadanos que en cinco décadas en la política», denunciaba.

A sus advertencias hay que sumar las que se lanzaban desde la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, en sus siglas en inglés): «Vamos a vigilarle durante cada día de su mandato», dicen en una carta, en la que aseguran que «sus propuestas anticonstitucionales violan la primera, cuarta, quinta, octava y decimocuarta enmiendas».

En paralelo, y mientras unos manifiestan su malestar por Trump, otros celebran su triunfo. Es el caso de la organización racista Ku Klux Klan, que ha convocado un desfile por su victoria el próximo 3 de diciembre en Carolina del Norte.

Papeles adhesivos con mensajes de desahogo llenan el metro

«Necesito que alguien me abrace». «¿Soy yo el único que tiene miedo?». «Estoy furiosa». Así piensan miles de neoyorquinos tras la victoria de Donald Trump el pasado martes.

La confusión y la incertidumbre por el futuro son demasiado fuertes como para contener los sentimientos. Por ello, muchos ciudadanos han llenado las paredes del metro de Nueva York con papeles adhesivos expresando sus pensamientos. Los papeles multicolores han hecho de la estación Union Square una parada obligada para todos aquellos que necesiten una terapia colectiva, porque así se llama esta iniciativa: subway therapy (terapia de metro). «Es formidable poder expresarse», dice uno de los viajeros que sufre lo que muchos ya denominan el síndrome pos Trump. 24 horas después de que el magnate fuese elegido ya se acumulaban más de tres mil mensajes en la icónica estación del centro de la Gran Manzana.

El movimiento es obra del artista Matthew Chavez, que al testar el sentir de los ciudadanos se dio cuenta de la necesidad que había de exteriorizar la frustración de todos aquellos que querían a Hillary Clinton como presidenta de EE.UU.. «Pensé que iban a ser días realmente estresantes. Quiero que la gente sonría y se sienta menos estresada», confesó el autor. «Tenemos necesidad de desahogarnos de manera sana y el arte escrito es el más sano de todos los desahogos», confirma Terena Bell, antes de escribir: «Trump, rezo por ti».

Este singular método de protesta se complementa con otros que pueden verse dentro de los vagones del metro, donde muchos viajeros llevan carteles que invitan al amor por encima del odio: «Transmite el amor que Trump no tiene», se puede leer en uno que porta un pasajero.