La subasta de energía sonríe a Alcoa

La aluminera alcanza su objetivo de cinco bloques de 90 megavatios, uno de los cuales podría ir para Avilés

Factoría de Alcoa en Avilés
Factoría de Alcoa en Avilés

Avilés

Han sido necesarias tres subastas de ininterrumpibilidad para que la suerte le sonría a Alcoa. En el primer día de puja, en que salían al mercado los diez bloques de 90 megavatios, los más demandados por las grandes consumidoras de energía por su rentabilidad, se ha hecho con los cinco que quería, la mitad de los que se dispusieron. A pesar de la confidencialidad que rodea a la puja la noticia corrió como la pólvora entre los trabajadores. La empresa se mostraba cauta y reconocía que «no estamos muy descontentos». Una fuente de la multinacional ni confirma ni desmiente que hayan conseguido hacerse con los cinco lotes de 90 megavatios argumentando que «hay cláusulas de confidencialidad» para los participantes en la subasta. Además el resultado de la misma ha de ser confirmado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, algo que hará 24 horas después de que se haya cerrado la puja. En caso de haber conseguido los cinco bloques de 90 megavatios la repartición podría ser: tres para la planta de San Ciprián y uno para Coruña y otro para Avilés. Estas dos últimas instalaciones no habían conseguido ninguno de estos lotes en las anteriores subastas, ya que todos los adquiridos se destinaban a la fábrica lucense, la que se encuentra en mejor situación económica.

Obtener un lote de 90 megavatios para la planta avilesina supondría un respiro para la misma, ya que afrontaría 2017 con mejor perspectivas. Además, Alcoa muestra su deseo de «seguir pujando por los bloques de cinco megavatios para conseguir mejor valor posible para todo el sistema de producción de aluminio» y completar de esta manera sus pretensiones. De conseguir unas condiciones ventajosas en su tarifa eléctrica podría aumentarse el nivel de producción más allá del 60% en que lleva estancada varios años. Esto puede suponer un paso más en los planes que Alcoa tiene para sus plantas españolas, que pasan por una posible venta o entrada de más capital. La tarifa eléctrica es un condicionante de su futuro, puesto que la tarifa eléctrica supone el 40% de sus gastos totales.

La subasta de ininterrumpiblidad es fundamental para Alcoa, pero también juega un papel importante para otras empresas asturianas. ArcelorMittal y Asturiana de Zinc son las otras dos de las que participan con gran interés, debido a lo costosa que es la tarifa eléctrica que deberían pagar en caso de no hacerse con paquetes de energía que resulten más ventajosos. Pero no son las únicas. Otras como Tudela Veguín también acuden aunque su repercusión pueda ser menor y forman parte del más del centenar de firmas que se dan cita en la puja de Red Eléctrica Española. En total son más de 10.000 los trabajadores asturianos a los que afectan los resultados de esta puja en que se determinará cuánto se gastará cada empresa en energía, algo que condiciona sus costes de producción para el próximo año así como cuánto puede llegar a producir para alcanzar la rentabilidad deseada. Algunos de ellos se han trasladado a Madrid, incluso se han manifestado en contra del sistema de subasta en Ifema, donde tiene lugar la puja.

Las electrointensivas aseguran que las ayudas del gobierno de España para las grandes consumidoras escasean y que la única con la que pueden contar es esta puja, a pesar de que a casi nadie le gusta ?a excepción del ejecutivo central. Piden una tarifa energética que sea competitiva y les permita, al menos, situarse al mismo nivel que las plantas de otros países europeos. Más ayudas, más flexibilidad y un precio más competitivo son algunas de las demandas que han repetido en los últimos años, así como el no estar pendientes cada año de cuánto les costará la energía en el ejercicio siguiente. De momento lo que tienen es una subasta de paquetes de energía que hace que tengan que competir entre ellas con una puja a la baja, lo que hace que su compensación sea cada vez menor.

Más lotes y menos ahorro

La subasta de esta semana presenta pocas mejoras con respecto a las dos anteriores. La única novedad es que se sacan a la venta diez lotes de 90 megavatios, los más codiciados. Esto son dos más que las otras veces. Tienen un precio de salida de 310.000 euros, frente a los 160.000 euros de los de 5 megavatios, de los que hay entre 286 y 394 bloques. En total salen a la venta 2.600 megavatios a cambio de lo que las grandes empresas se comprometen a desconectarse de la red eléctrica si en algún momento el suministro de los hogares corre el riesgo de agotarse. Sucede en pocas ocasiones, pero la última fue este verano, cuando durante dos horas las empresas tuvieron que parar su actividad ante un fallo en el suministro. Ese es el compromiso que adquieren las electrointensivas para poder tener un precio más competitivo. La subasta no sólo es a la baja porque el precio final va descendiendo según los representantes de las firmas pujan, sino por el recorte de la ayuda del gobierno. En 2016 supuso un ahorro para las grandes consumidoras de 750 millones de euros y, de cara a 2017, será de algo menos de 550 millones de euros.

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